CAPÍTULO 4: Poderes

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Xander Knox

Zeus fue un dios griego que gobernaba sobre la tierra y el cielo. Era el dios más poderoso de todos con la capacidad de controlar el rayo, el trueno, la luz. Con la capacidad de obtener lo que pudiera del cielo. Siendo el más necesario para generar lo que hoy conocemos como electricidad, sin embargo, Zeus es un mito.

La luz, en cambio sí existe a diferencia de alguien que parecía tener controlar sobre cualquier humano en la faz de la tierra y la agilidad de convertirse en la especie que deseara con el fin de seducir a toda mujer u hombre que pudiera, generando hijos que terminaría regando.

Es que no existían los condones.

Ello nos ubica aquí en la actualidad donde la luz es la fuente de razón para vivir de todo ser humano. Un medio tan codiciado que cualquiera que ponga sus manos en una corriente eléctrica tiene dos opciones:

Vivir como un rico o...

—Se electrocuto, señor Xander. No pudimos hacer nada, ya era muy tarde cuando lo encontraron en el área de la antena.

...morir por los cables, quemado.

Cuelgo la llamada alejando el cable lo más que puedo del piso. Miro a la niñera para que se haga cargo del desastre del teléfono. Me acerco a la puerta blanca que hay en frente de la sala de mi padre. Su mansión tiene el mismo aspecto de siempre y como dijo nunca dejó mi habitación de lado, esta igual que siempre.

Esbozo una sonrisa abriendo la puerta y la cierro con el pie quedándome en el interior unas cuantas horas antes de salir e ir a la oficina. Conduzco por la carretera lo más rápido que puedo asegurándome de llegar a tiempo a la junta. Mi padre me perdonara, pero no sé si el resto de socios vaya a aceptar que llegue unos minutos tarde.

Ingreso a la compañía de mi padre, un edificio moderno en el centro de la ciudad compuesto por distintos niveles haciendo que el lugar parezca una X desde por la arquitectura descomunal que se observa desde el exterior.

Por dentro es un poco más complicado, cuenta con robots, inteligencias artificiales y empleados que no dejan de actualizarse. La energía es lo que más posee esta edificación, claro, además del precioso internet que los Hearst nos brindan, porque Joelene está en todos jodidos lados.

Después de su pequeño drama que me armo el otro día en el estacionamiento solo espero que no se le vaya a ocurrir presentarse. Que sea pasante de su padre nos significa que deba estar en todas las decisiones que la junta desee tomar. Ella ni siquiera entiende nada de la luz, solo se encarga de administrar la compañía LEDA que pertenece a su madre. Ellas son las dueñas de la mayoría de los gimnasios y SPA que hay en el país.

Como jode ver su cara en las puertas cada vez que voy a entrenar. Pero no puedo decir nada, su familia sigue teniendo estrechos contratos con la mía y por desgracia debo soportar a la piojosa de mi exesposa.

Empujo la puerta de la sala de juntas, apenas ingreso, por detrás de mi ingresan los socios tomando asiento sin dejar de ponerse como charlatanes. Veo de reojo que la pesada entra corriendo usando uno de sus vestidos ajustados a la cintura y un abrigo largo.

Hasta que se da cuenta de que es invierno.

Le pongo mala cara a lo que me muestra su dedo de en medio muy relajada sin importarle que los demás nos vean. Rio poniéndome de espaldas para acomodar la portátil en el escritorio y encender el proyector donde se aprecian gráficos con porcentajes en forma de rectángulos. De niño entendía una mierda, hasta ahora, solo que existe la barrera de lo profesional, algo que debo respetar si quiero llegar lejos.

Mi padre va a pararse a mi lado deteniéndose por unos minutos en frente de la tía de Joelene, Elba de Hoffmann es madre de Asher y Ash, quienes no son mellizos, pero pareciera que si hasta que dicen la diferencia de edad que existe entre ellos.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora