Rev Hearst
—Un segundo.
—Yo también intento asimilarlo, pero no es que... —me callo a mí misma viéndome en el espejo —. Decirle que le permito tocarme porque era mi esposo, estuvo mal.
—Muy mal —recalca Unne viéndome con una mueca de desagrado.
—Un segundo —vuelve a pedir Bella.
Ash se ríe ladeando la cabeza al lado de Mackayla que parece momentáneamente relajada poniéndose los tacones sin dejar de sonreír por la mueca de Bella. Ash desliza sus brazos en el sofá esperando a que Bella termine de creerse lo que he dicho.
—Ya te hemos dado muchos segundos, Bella —masculla Unne pasándose una mano por la frente. Se me queda viendo casi enojada —. ¿Por qué le dijiste eso?
—Porque estábamos discutiendo —repito por decima vez en lo que va la noche.
—O haciendo otra cosa —Mackayla me sonríe picara acudiendo a ayudarme con el cierre del vestido. Ladeo la cabeza con una sonrisa —. Ay, Rev, igual ustedes son...
—Uno solo —completa Ash tan tranquila como siempre.
Agacho la mirada a mis zapatos sintiendo la culpa recorrerme de pies a cabeza. No es culpa por casi haber besado a mi exesposo o decirle tal cosa como que tiene permiso para hacerme lo que le plazca porque sigue estando dentro de mi piel.
Siento culpa porque he sido yo quien no se ha atrevido a decirle que deberíamos hablar sobre lo que sucedió. Que debemos arreglar esto, esto en lo que nos estamos convirtiendo y así las dudas me siguen llegando. Ahora no sé si sea buena idea ir con Sebastian o solo mantenerme cerca de Xander como lo deseo muy en el fondo e intento negarme por miedo a errar una vez más.
Mackayla me sostiene los hombros con suavidad y vuelve a su lugar al lado de la morena que se ha puesto a textear en su móvil. Lo mediática que es Ash, algunas veces sirve de algo, como para enviarle fotografías a Xander o saber en donde esta.
Malditos demonios, estoy cayendo en el laberinto del infierno al querer enredarme con mi exesposo estando a puertas de un altar nuevo y glamuroso. No debo de permitir que el deseo tome mi cuerpo, tengo que ser fuerte. Tarde o temprano conseguiré buenas cosas de Sebastian, solo debemos basarnos más en la comunicación.
—Oh, jo, jo, jo ¡ya entendí! —exclama Bella haciéndonos ponerle atención —. Tu y él se siguen queriendo ¿o no? No creo estar equivocada, digo, me equivoco a menudo, pero nunca me he equivocado en esto ¿o sí?
Ladeamos la cabeza sonriéndole. ella se pone de pie caminando de lado a lado en mi habitación e ignorando lo que las demás hacen para terminar de prepararse para la fiesta que está pasando en el primer piso de la mansión.
—ENTONCES —alza la voz deteniéndose delante de mí —. Tu y el aún se gustan.
—Eso dijimos y...
—Un completo desastre —masculla Unne, su voz ronca sonando en la habitación entera —. No puedes decirle a alguien que odias que te gusta, Rev. Estuvieron casados, tiempo pasado. Ahora iras con Sebastian que de seguro es peor que Xander, pero no puedes retroceder. Siempre adelante como cuando aplicas rímel aprueba de agua.
—Uh, no lo sé, Unne —replica Ash poniéndole mala cara —. Si ellos quieren retomar lo suyo, deberían. No somos quienes para decirles que no.
—Y yo me pregunto si los chicos hablan igual que nosotras —se cuestiona la de cabello rizado.
—Nah, una vez oí a Issac hablando con Asher —menciona Bella saboreando su propio brillo labial —, decían cosas sobre autos, dormir, comida y...
—Es porque son Issac y Asher.
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Odio ficticio
Random"El odio es un sentimiento difícil de controlar. Inicia algo. Acaba algo. Pero como tal, antes de odiar e incluso después, existe: la ficción". Amar a alguien ficticiamente suena tentador, en especial si la historia ya ha comenzado. Durante un juici...
