CAPÍTULO 5: ABRIR LOS OJOS

169 14 2
                                    

CAPÍTULO 5: ABRIR LOS OJOS

Blaine sentía dolor por todo su cuerpo, no recordaba lo que había pasado pero sentía que no podía moverse con facilidad. A pesar de todo, dentro de todo el dolor, notaba como alguien estaba sujetando su mano. Sabía que no era su madre porque la mano era demasiado grande y dudaba que fuera su hermano. Decidió que la mejor manera de resolver su duda era abriendo los ojos.

Nunca pensó que ese gesto le costaría tanto, pero finalmente lo consiguió. O al menos, eso creía. Era imposible que lo que estaba viendo fuera real. Sólo veía unos ojos, unos ojos que habían estado en sus sueños durante seis años. Pero eso era imposible, no había manera de que él, su Sam, estuviera allí. No había manera de que la persona que lo había dejado impresionado cuando tan solo tenía doce años, estuviera ahí.

– Sam... – Fue lo único que pudo susurrar y notó que pequeñas arrugas se formaron en el borde de esos ojos, haciéndole darse cuenta de que estaba sonriendo.

– Sí, soy yo... ¿Cómo te encuentras? – El rubio quiso saber.

– Me duele todo el cuerpo. – Blaine se dio cuenta de que su voz sonaba rasposa.

– Voy a subirte un poco los analgésicos. – El Green se levantó y se acercó al colgador donde estaban las bolsas de suero y medicación que llegaban a la sangre del herido a través de la vía. Giró una de las ruedas para que las gotas cayeran a mayor velocidad. Sin embargo, ese gesto fue aprovechado por la madre del joven para ponerse en el lugar que antes había ocupado Evans.

– Nos has dado un gran susto. ¿Recuerdas lo que te ha pasado? – Pam preguntó mientras acariciaba dulcemente el pelo de su hijo.

– No... – El moreno susurró cansado. No es que no tuviera ganas de hablar o de que le contaran lo que había pasado. Simplemente estaba más relajado cuando las dulces manos de Sam lo acariciaban sin preguntas y sin presiones.

– Hubo un derrumbe en las minas. – Ella explicó. Al principio el ojimiel no le dio demasiada importancia pero, de repente, se dio cuenta de que eso tenía varias implicaciones. Lo primero que hizo fue mirar por la habitación y allí estaban todos, Britt, Whitney, Ryder, su madre, Evans...

– ¿Y papá? – Todos se miraron los unos a los otros. Fue el Green el que se acercó y acarició su pelo.

– No sabemos nada todavía, tal vez se lo llevaron a otro hospital. Relájate, ¿vale? – Las palabras del ojiverde fueron un susurro. Sabía que no era buen momento para comunicarle lo que realmente había pasado.

– No... No tenemos dinero... No podemos... – La mente de Blaine empezaba a razonar más coherentemente y empezó a ser más consciente de todo. Intentó levantarse pero Sam rápidamente lo tumbó en la cama.

– No te muevas o harás todo peor. – La voz del rubio fue firme. Sabía que sentía algo muy fuerte por la persona que estaba ahí tumbada pero tenía que mantenerse profesional en ese sentido. Tenía que velar por la seguridad de Anderson y, por mucho que quisiera tumbarse a su lado, contarle la verdad, abrazarlo y consolarlo, debía asegurarse de que estaba bien.

– Pero... – El moreno iba a protestar pero el otro no le dejó.

– No estás en un hospital del gobierno. Aquí no te van a cobrar nada. Ahora bien, necesito que te relajes y te tumbes o empezaré a plantearme llevarte al hospital oficial. – El Green no quería ser tan rudo, pero Blaine podía empeorar si no se dejaba cuidar.

– Tiene razón, cariño. Simplemente descansa. – Pam le dijo a su hijo, con suavidad en su voz.

– Está bien. – El ojimiel susurró, más porque estaba cansado de protestar que porque realmente quisiera hacerles caso. Ya encontraría otro momento para hacer todas las preguntas que tenía. En ese momento cerró los ojos y el mundo a su alrededor dejó de tener importancia.


Cooper estaba junto a Sebastian, realmente no se habían separado en todo el día, al menos desde que se encontraron en el hospital. Estaban organizando la información sobre las familias que habían perdido mientras el Blue intentaba encontrar a su madre. Sin embargo, ninguna de las descripciones coincidía con él.

– Mis padres llevan buscándolos veinticinco años y yo... No lo sabía. Me he enterado hoy, ellos han decidido contármelo porque creían que merezco saberlo. Esperaban poder contármelo cuando encontraran a mi familia pero... – El mayor explicó.

– La encontraremos, no te preocupes... Ahora tenemos que investigar a los Anderson, podrías ser ese hijo que ella no quiere reconocer...

– ¿Por qué? ¿Por qué no quiere saber nada de su hijo? – Bomer preguntó. Le costaba creer que alguien no quisiera encontrar su familia.

– Cuando el bebé es no deseado y producto de una violación, las madres no quieren volver a verlo porque es el recuerdo del daño que les hicieron. Cuando es deseado, hay veces que las familias prefieren no saber porque cuando se lo quitaron les supuso mucho sufrimiento, porque realmente se crean la mierda de las clases sociales que el gobierno ha estado inculcándoles o cualquier otro motivo, cada caso es único. En el caso de los Anderson, supongo que tiene mucho que ver con que le quitaron a su primogénito. No estoy seguro de si era deseado o no... Además, el hecho de que acabe de perder a su marido es algo que también le afecta. Ten en cuenta que, si su hijo los encuentra, tendrá que hacer frente a la muerte de su padre... Supongo que quiere ahorrarle ese sufrimiento. – Smythe explicó.

– Pareces un experto en el tema... ¿Cuánto tiempo llevas trabajando en ésto?

– Cuatro años. Mis amigo y yo ingresamos en la Revolución del Árbol con dieciséis años. Quinn y yo estábamos buscando a familiares perdidos y Sam... Bueno, ya has visto que siente algo muy fuerte por un Brown... Eso consiguió que tomáramos una decisión que... Si te soy sincero, creo que habríamos tomado de todos modos... Simplemente nos decidimos antes. – Sebastian no parecía nada incómodo con la conversación. Realmente parecía muy cómodo al lado del mayor.

– Te admiro mucho. – Cooper dijo sinceramente.

– No hay nada que admirar, yo hago lo que creo que debo hacer. – El ojiverde explicó.

– ¿Encontrasteis a vuestras familias? – El Blue preguntó y el otro lo miró confundido. – Quinn y tú.

– Ella sí y ha tenido mucha suerte. Su familia biológica la ha acogido muy bien y pasa mucho tiempo con ellos. Ahora tiene dos madres, tres padres porque sus padres Greens se separaron y su madre volvió a casarse y dos hermanas, una Brown y otra Green.

– ¿Y tú?

– Yo no. Tengo una hermana Blue pero no sé como encontrarla. – Smythe comentó.

– Estoy convencido de que la encontrarás. – Bomer intentó consolarlo.

– Eso espero.

Los dos jóvenes se abrazaron y un escalofrío recorrió la espalda de Cooper. Nunca había tenido esa cercanía con nadie pero no le resultaba incómoda. Era como si todo tuviera sentido en ese momento. Después de todo lo que había pasado ese día, necesitaba no sentirse solo y saber que había otras personas, como Sebastian, que estaban en su misma situación... Bueno, no aliviaba su dolor pero sí le permitía no sentirse tan solo.

– Será mejor que os vayáis a casa. No queremos que nadie sospeche y se está haciendo muy tarde. – El Green miró el reloj y se dio cuenta de que había pasado media noche. – Si queréis podéis cenar aquí antes de marcharos.

– No... Creo que esa comida será mejor usada en ayudar a Browns, seguro que mis padres pueden llamar a casa y la cocinera nos preparará la cena. – El ojiazul explicó.

– En ese caso... Nos vemos mañana, espero que vengas por aquí... Tu padre lo hará para ver a la evolución de los heridos. – El menor añadió.

– Claro, aquí estaré... Mi familia y yo llevamos años intentando entrar en la Revolución del Árbol porque queremos ayudar, no vamos a desaparecer de aquí tan fácilmente ahora que lo hemos conseguido.

El Niño De Tus Ojos (Blam+Coopbastian boyxboy)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora