Distancia

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Durante el resto de la semana, Izuku había tratado de acercarse a Kacchan sin muchos resultados.

Y es que desde que Shindo había desaparecido en medio de una niebla morada, todo Camelot se había convertido en un caos total.

Para empezar, el rey había dispuesto el reclutamiento de nuevos soldados para "proteger" mejor a las regiones alejadas del palacio. Lo que en realidad significaba una cacería de magos  por todas las regiones de Camelot. Y no solo eso, sino que también había convocado a muchos cazarecompensas y había ofrecido cien monedas de oro a los ciudadanos por cada mago que entregaran.

Así que no podía ir simplemente con Kacchan y hablar de algo tan delicado como si estuviera hablando del clima. Menos aún considerando que siempre tenían compañía. 

El rey había entendido que en todo esto habían dos blancos muy claros, él mismo y el príncipe. Así que Kacchan siempre tenía a un guardia cerca  y estaba prácticamente recluido dentro de los muros de palacio. 

Ya no salía al pueblo y solo se lo veía ocasionalmente en los pasillos y en las juntas del concejo. Por ende, tampoco habían podido ir al bosque solos otra vez. La cacería y otras tareas que antes hacía con el cenizo, ahora estaban delegadas a personal específico. 

Y como tampoco tenía función de escudero ahora que el torneo se había acabado y el rey prefería que el príncipe esté con un guardia que con un sirviente... Prácticamente no le quedaba nada por hacer, así que Aoyama lo terminaron reubicando para que "no fuera un holgazán".

Esa semana ya había sido portero, enfermero, conductor, y ayudante de cocina... Y todo lo que hiciera falta.

Y aunque había esperado que Kacchan desobedeciera las órdenes de su padre y saliera al campo o mandara al demonio a sus guardias (o talvez lo pidiera de vuelta), lo cierto es que por alguna razón hasta ahora no había hecho nada.

Talvez realmente me quiere lejos ahora que sabe mi secreto.... 

— ¡Izuku! — la voz de su amiga detuvo su caminata.

— ¡Ochaco! Hola — saludó con la cabeza, pues sus manos estaban ocupadas con unas cajas de alimentos que estaba llevando a las cocinas.

— Hola — una segunda voz femenina lo saludó y solo entonces notó a la chica que estaba detrás de su amiga.

— Izuku ella es Mina, es parte de los refugiados que llegaron ayer — dijo Uraraka haciéndole una seña a la chica para que se acercara un poco más. La chica tenía la piel morena y el cabello ondulado corto y esponjado pintado de rosa, decorado con flores también rosas y unos mechones sobresaliendo de manera que parecía tener unos pequeños cuernos  — La entrenaré para que pueda convertirse en dama de compañía. Mina, él es Izuku es el escudero del príncipe.

— Vaya, mucho gusto — dijo la morena extendiendo una mano. Pero al darse cuenta que el chico no podría tomarla, la bajó algo apenada — Lo siento

— No te preocupes, y bienvenida. Lamento que hayas tenido que venir aquí en estas condiciones — dijo Izuku con una media sonrisa y con un tono de voz que casi rozaba en la lástima.

El día anterior, una de las aldeas al sur había sufrido un ataque por una criatura mágica que aún no lograban identificar, y todos los habitantes habían terminado sin hogar o calcinados.

El rey había dispuesto que los pocos sobrevivientes se quedaran en el pueblo hasta que pudieran atrapar a la criatura. Suponía que si Mina había sido admitida en palacio fue por petición de alguno de los viejos de la nobleza que la vio bonita y quiso que se quedara a servirle como dama de compañía... Algo que era bastante común a decir verdad.

Target: DestinyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora