Lo primero que Izuku vio al despertar fue el techo blanco de la enfermería.
Pestañeó un par de veces para acostumbrarse a a luz. Súbitamente, los recuerdos de lo último sucedido antes de que se desmayara, fueron apareciendo en su mente.
¡Es cierto! ¡¿Dónde está Kat...?!
— Al fin despertaste — la voz del rubio no dejó que terminara ese pensamiento.
Giró su cabeza para mirar hacia la dirección del cenizo, encontrándose con la imagen de éste, sentado cerca de su camilla. Detrás de él, parte del atardecer aún era visible por la ventana, aunque ya casi no quedaba nada de la mezcla de colores que tanto le gustaba observar.
— ¿Estás bien?— fue lo primero que atinó a decir, mientras se incorporaba en la cama.
— ¿En serio tú me lo preguntas? El que está en una camilla es otro — gruñó Katsuki con molestia, cruzando los brazos sobre su pecho.
Eso me gano por preocuparme por él. pensó Izuku resignado al modo "ermitaño de las montañas" en el que parecía estar el rubio. Bueno, si está de ese humor, al menos sé que ya ni tiene rastros del veneno.
Examinó con mayor detalle la enfermería, notando como habían varias personas que estaban con un suero conectado al brazo. Supuso que habían encontrado el suero que había sintetizado y con ello estaban curando a todos mientras él había estado dormido.
— Tu amiguita la castaña está a salvo, por si te interesa — comentó Katsuki de forma casual de un momento a otro, mientras evitaba la mirada del peliverde, mirando en su lugar lo que quedaba del atardecer en el cielo.
— Gracias — musitó Izuku con una sonrisa aliviada. Le seguía descolocando cada que el príncipe tenía ese tipo de gestos, pero suponía que debía empezar a acostumbrarse a esa extraña forma de preocuparse por los demás que tenía el rubio.
Se quedaron un rato más en silencio, y aunque Izuku estuvo varias veces a punto de romperlo, notó que Katsuki parecía querer decirle algo, así que solo estaba aguardando tan pacientemente como podía.
— ¿Cómo lo hiciste? — preguntó finalmente el cenizo.
— ¿Hacer qué exactamente? — inquirió Izuku con algo de cautela. Si bien sabía que estaba protegido por el hechizo de Aizawa, nada quitaba que Katsuki podría haber logrado atisbar algo de su magia cuando estuvo con la adrenalina a mil, tratando de sacarle el veneno de su sistema.
— Esa fórmula — aclaró el rubio, para alivio de Izuku, apuntando hacia el suero que la mayoría de los enfermos tenían — Aizawa dijo que fue gracias a eso que lograron curarlos.
— Solo... mezclé algunas cosas que sabían que podían ser útiles — contestó con la verdad a medias, pues claro que había estado mezclando diferentes plantas medicinales... solo que era mejor omitir que su magia había hecho de estabilizador y catalizador de la mezcla.
— Ummm — musitó Katsuki, como evaluando su respuesta — Como sea, mañana no quiero verte, así que puedes descansar o lo que mierdas quieras — añadió mientras se levantaba del lugar a su lado que había estado ocupando, y empezaba a dirigirse hacia la puerta.
— ¡Espera! — exclamó Izuku, un poco demasiado alto para su gusto — Umm, no es que me esté quejando, pero... puedo saber....— su voz se apagó a mitad de la oración.
Aunque le había salvado la vida a Katsuki, este realmente no le debía explicaciones. Es decir, es el príncipe, así que incluso no debería hablarle con tanta familiaridad.... pero no podía evitarlo por alguna razón.
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Target: Destiny
FantasyIzuku es un joven mago en un reino que prohibe la magia. Pero su corazón de oro y su necesidad de ayudar a los demás pone su secreto en peligro constantemente, sobretodo en una aldea tan pequeña. Por ello viajará lejos de su tierra natal para tratar...
