Katsuki tenía al monstruo pisándole los talones. Sobra decir que no era nada agradable tener que estar corriendo contra la corriente del agua y esquivando ácido cada tres pasos.
Sin embargo, el esfuerzo físico de la persecución no era la razón por la que su corazón latía como caballo desbocado. Sino que se había atrevido a hacer algo que nunca en su vida hubiera siquiera imaginado: Dar un salto de confianza con un completo extraño.
Ya no se reconocía últimamente.
¡¿En qué mierda estaba pensando?! ¡Esto va en contra de casi todo lo que padre me a inculcado maldición!
Desde pequeño le habían enseñado a pensar analíticamente cada situación, a buscar las debilidades del enemigo sin dejar que ellos vieran la tuya. Le habían enseñado a ser desconfiado y a actuar ante la más mínima sospecha. Le habían enseñado a despreciar y aborrecer la magia junto a cualquier sospechoso de ser usuario de la misma.
Y sin embargo...
Aceleró el paso, tratando de despejar su mente. Había hecho su elección, así que ahora no tenía sentido seguirle dando vueltas al asunto.
Siguió corriendo, esquivando los ataques del Afnac, y conforme más se acercaba a la orilla, su corazón parecía bombear con mucha más fuerza.
Dos metros más...
Un metro...
Pero una vez que sacó al monstruo fuera del agua y miró a su alrededor, notó inmediatamente la ausencia del peliverde.
Mierda
Con la rabia bullendo en su interior al verse engañado por estúpido, no tuvo más opción que improvisar sobre la marcha, pues el Afnac obviamente no le iba a esperar un momento solo porque lo dejaron malditamente plantado.
Blandiendo su espada y cubriéndose con el escudo del ácido, se las arregló para usar el nuevo terreno a su favor y atacar antes de que el monstruo le atacara.
Pero, aunque se movía rápido y había podido herir a la bestia en más de una oportunidad, los cortes no parecían estar afectándole en lo más mínimo al Afnac.
Mierda Mierda Mierda
Sabiendo que si no hacía algo pronto sería su fin, decidió arriesgarse y usó su espada como una lanza, tirándola directamente a la yugular de la bestia para causarle un daño mayor y con suerte hacer tiempo suficiente para buscar fuego.
Tres...
Dos...
El aullido que soltó el monstruo apenas la espada se incrustó en su cuello, obligó al rubio a taparse los oídos por un par de segundos, pero no borró la sonrisa socarrona de sus labios.
Justo en el blanco
Con el Afnac herido y habiéndose librado del contaste ataque de ácido aunque sea por un momento, se obligó a moverse con rapidez hacia la entrada de la gruta, rezando por que el maldito peliverde al menos haya dejado dejado la lámpara de aceite al fugarse.
Sin embargo, no había avanzado demasiado cuando vio una flecha llameante volar directamente al cuello del Afnac, justo donde su espada aún estaba incrustada.
Un nuevo aullido, aún más estridente que el primero, resonó por la gruta y antes de que pudiera darse cuenta, alguien lo tomó de la camisa y arrastró detrás de una roca.
— ¡Cúbrete! — reconoció la voz del peliverde antes de poder verlo.
Entonces ese maldito sigue aquí... Pensó ignorando la pequeña sensación de alivio que le recorrió al saber que no se había equivocado.
ESTÁS LEYENDO
Target: Destiny
Viễn tưởngIzuku es un joven mago en un reino que prohibe la magia. Pero su corazón de oro y su necesidad de ayudar a los demás pone su secreto en peligro constantemente, sobretodo en una aldea tan pequeña. Por ello viajará lejos de su tierra natal para tratar...
