Si había algo que lo caracterizaba era su escasa paciencia. Era algo de dominio público, y aún así, vaya que a ese idiota le encantaba jugar con ella.
Nuevamente estaba tarde.
Y por alguna razón, aún lo estaba esperando.
Patético
— ¡Lo siento! — La voz de cierto peliverde se interpuso en sus pensamientos.
Se levantó del suelo y sacudió su ropa, respirando hondo para no matar al cabeza de chorlito que tenía por escudero.
— Juro que lo haces a propósito maldito — siseó cuando estuvo lo bastante cerca como para agarrarlo del cuello de la camisa — Eres hombre muerto.
— Te prometo que no es así Kacchan — se defendió el peliverde moviéndose como gusano para tratar de zafarse de su agarre — Además... — susurró mirando hacia un costado — dijiste que si te dejaba plantado me matabas... no si llegaba tarde
Lo soltó y pensó seriamente si debía reírse o matarlo ahí mismo.
Pero ¿Por qué mejor no hacerlo sufrir un poco?
— Corre — dictaminó con voz seria.
Deku no tardó en darse cuenta que iba a ser cazado, y obviamente, como el lerdo que es, no empezó correr, sino que trató de razonar con él.
— Nooo Kacchan espera
Se empezó a estirar y a contar desde diez, para que el idiota se lo tomara enserio y comenzara a correr. Y cuando iba en cinco, finalmente Deku abandonó toda esperanza y comenzó a correr como nunca antes lo había visto.
Claro que estaba confiado en poder alcanzarlo, así que terminó de contar y recién empezó su cacería.
Aunque no se lo dijera en la cara, sabía que Deku era listo, así que en lugar de seguir ciegamente el rastro obvio de ramas rotas. Se tomó unos segundos para escanear el área.
Y entonces lo vio, a lo lejos, un verde diferente al follaje del bosque entre unos arbustos.
Era obvio que pensaba que estaba bien escondido, así que fingió ir por el camino que le había hecho y después se escondió para atacarlo por sorpresa.
Mientras tanto, Izuku, ajeno a que su plan había sido descubierto, casi daba saltitos al ver al príncipe ir por por el camino que había fabricado.
Sin embargo de un momento a otro ya no escuchó ruido, trató de ver algo entre las ramas, sin moverse demasiado, pero no veía nada.
¿Realmente lo perdí?
— Te tengo
Casi le da un infarto cuando sintió los brazos del rubio rodeándolo y alzándolo en el aire, lejos de su escondite.
Pataleó con todas sus fuerzas tratando de soltarse. Pero lo único que ocasionó fue que terminaran rodando por la colina.
Talvez se golpeó la cabeza en algún punto, por que hasta podría jurar que Kacchan lo protegió en toda la caída.
Cuando finalmente dejaron de rodar, se incorporó rápidamente con intenciones de seguir corriendo. Pero, se dio cuenta que realmente no se había imaginado nada, y que alguien sí se había golpeado, pero no fue él, sino el príncipe que ahora tenía una pequeña herida en la sien que estaba sangrando.
— Lo siento, lo siento, lo siento — repetía frenéticamente mientras acostaba correctamente al rubio y rompía parte de su camisa para limpiarle la herida.
Revisó si tenía alguna otra herida y al no encontrar ninguna, se centró en la de la frente.
Escuchaba el río cerca, así que se apresuró en acercarse para sacar algo de agua y poder limpiar mejor la herida.
ESTÁS LEYENDO
Target: Destiny
FantasyIzuku es un joven mago en un reino que prohibe la magia. Pero su corazón de oro y su necesidad de ayudar a los demás pone su secreto en peligro constantemente, sobretodo en una aldea tan pequeña. Por ello viajará lejos de su tierra natal para tratar...
