Apenas llegaron a palacio, Chiyo fue conducida inmediatamente a los aposentos de la protegida del rey, mientras que Aizawa llevó a Izuku hacia la torre donde trabajaba.
Caminaron por un largo pasillo y subieron por unas escaleras de caracol un buen tramo hasta que finalmente el pelinegro se detuvo y abrió una puerta vieja de madera a la izquierda. Le hizo una seña para que lo siguiera y entrara. Una vez dentro, cerró la puerta y se acercó a las ventanas para cerrarlas.
— Mira niño, iré al grano — le dijo Aizawa apenas terminó de cerrar las ventanas de la torre y realizar una exhaustiva revisión para asegurarse que no había nadie cerca escuchando — La magia se estudia, toma años aprender a manejarla y aún más poder ejercerla a nuestro antojo. Pero tú...lo que tu hiciste allá... fue elemental e instintivo, solo puedo suponer que la tienes de nacimiento.
Izuku quedó mudo ante la deducción y no supo cómo responder. ¿Debería intentar negarlo? Podría decir que fue un efecto de la luz o algo así...pero está claro que me vio...
— Ni intentes negarlo, sé lo que vi — advirtió Aizawa con tono serio mientras tomaba asiento en una de las sillas del lugar — Pero tranquilo, no pienso delatarte si es lo que estás pensando —agregó ahora con un tono mas bien cansado.
Izuku, con serias dudas de si el hombre podría o no leer su mente, tomó asiento en otra de las sillas allí. Aizawa no parecía ser una amenaza, pero aún así no debía confiarse — Si ya lo sabe ¿entonces por qué traerme aquí? ¿Qué es lo que quiere?
— Por tu insistencia en esconder tu rostro, puedo adivinar que estás escapando— señaló el pelinegro mientras apuntaba a la capucha que aún traía puesta el peliverde — Talvez en tu pueblo te descubrieron y viniste con Chiyo, o a lo mejor siempre has viajado errante, no lo sé. Solo te diré por más que sigas huyendo, nunca estarás del todo a salvo, y menos solo... Yo... conocí a alguien como tú en el pasado y no fui capaz de ayudarlo, simplemente no quiero que se repita es todo.
Izuku consideró las palabras del hombre, realmente parecían sinceras. Pero no podía entender por qué alguien le ofrecería su ayuda solo por que sí. Toda su vida se había basado en no confiar demasiado en nadie que no fuera su madre, en ocultarse...¿cómo podría estar seguro de que ese hombre realmente lo iba ayudar y no lo iba a traicionar cuando ya tuviera su confianza?
— Mira, yo solo quiero ayudar — retomó la palabra el pelinegro después de unos minutos, notando la desconfianza del contrario, pues después de todo era entendible — Conozco una manera de poder ocultar tus poderes, así estarías seguro...
— ¡¿Qué?! — interrumpió Izuku sin poder ocultar la curiosidad en su voz —¿Cómo que ocultarlos?¿Entonces no podré usar magia? ¿existe algo así..? Un momento ¿por qué usted sabe de ese método? — preguntó lo último ahora volviendo a la desconfianza.
Aizawa al ver los balbuceos del chico y el tono desconfiado que usaba, decidió que lo mas rápido sería mostrarle una cosa. Así que, mientras sus iris se tornaban de un color púrpura, una flama fue apareciendo en su mano.
— Ay por dios... — susurró el pecoso viendo incrédulo el fuego en la palma del mayor — También puede manejar la magia
El pelinegro asintió y apagó inmediatamente la flama — La mía sin embargo no es de nacimiento, es aprendida — le aclaró — Como te dije, en el pasado conocí a alguien que sí manejaba la magia y me enseñó a hacerlo. Así que, ahora que ya sabes que no voy a entregarte, empecemos de nuevo — dijo el pelinegro poniéndose de pie y acercándose al menor — Soy Aizawa Shota
— Midoriya Izuku — respondió el pecoso retirando su capa y dejando su rostro al aire por primera vez desde que llegó — Le agradezco mucho por querer ayudarme señor Aizawa.
ESTÁS LEYENDO
Target: Destiny
FantasyIzuku es un joven mago en un reino que prohibe la magia. Pero su corazón de oro y su necesidad de ayudar a los demás pone su secreto en peligro constantemente, sobretodo en una aldea tan pequeña. Por ello viajará lejos de su tierra natal para tratar...
