Una brújula siempre marca el camino indicado, el camino necesario a recorrer para nuestra ubicación deseada.
Mi brújula se desorientó un poco, no sabía a donde correr, no sabía ni siquiera cual era esa meta. Mi papá me había dicho que tenía un prop...
- No sé de que hablas, solo que me distraje y no me cambié.
-Te busqué en internet, encontré una plataforma en la que publicabas algunos escritos y pude notar que eras vos, por ciertos detalles que encontré en la estantería de tu sala. Eres increíble, sos una gran artista, tus escritos, los diseños de portadas, eres música, te gusta la pintura, el diseño, ¿hay algo que no hagas bien?
-Mantener a mi lado a las personas- susurre – y ¿Qué hay de vos? ¿Por qué dibujas?
-Pues...- recostó su espalda en el piso, cruzando ambos brazos detrás de su cabeza – cuando era chiquito, era tartamudo, sí, aunque no lo creas, me costaba mucho hablar. Me daba tanta vergüenza e inseguridades, que solo me comunicaba por los dibujos o escribiendo. Mis papás me llevaron a clases especiales, incluso fui al psicólogo por varios años, todo lo que aprendía en las clases las practicaba con la doctora o solo en mi habitación.
- ¿Cuándo comenzaste a hablar con el exterior?
- A los diez años, pero nunca perdí el habito de dibujar lo que siento o lo que no puedo expresar con simples palabras.
-A los diez años.
- Sí a los diez años comencé a hablar, aunque sea difícil, es bueno hablar... con palabras, aunque sí, el arte ayuda mucho, pero no es suficiente. Es necesario hablar y expresar lo que nos pasa o sentimos. Es casi tan necesario como respirar.
-Entiendo, pero, los pensamientos, los comencé a tener a los diez años, cuando comenzamos a mudarnos con mi mamá.
- ¿y tu papá?
-Muerto.
-Perdón, soy un tonto por hablar sin pensar, yo...
-No te preocupes- le interrumpí – son cosas del pasado.
- ¿Puedo saber que le pasó? - cuestionó, pude notar un poco de nerviosismo en su voz.
No sabía si hacerlo, no sabia si contarle la verdad o solo callarme, o incluso llegué a pensar en inventar una excusa creíble. Pero, hay algo en él que me genera tranquilidad, puedo notar algo distinto que no puedo ver en los demás, tiene seguridad, pero no en si mismo, sino en algo que le respalda, ¿será que...? No lo creo.
-Si no quieres decirme no es obligación.
-El decidido ya no seguir viviendo, aunque hubo personas que lo ayudaron a tomar esa decisión- pude notar que no sabía que decir, lo deje sin palabras - No lo juzgo, gracias a esas personas, yo también pensé en reiteradas ocasiones hacer lo mismo.
- ¿Qué te detuvo?
-Mi mamá... no podía hacerle eso a ella, no podía rendirme, porque ella no lo hizo, incluso lucho el triple para sacarnos adelante.
-Vos... perdón si es una pregunta tonta, pero ¿te auto les...- sabía para donde iba la pregunta, antes de obligarlo a terminar con la frase iba a responder, pero un sonido nos saco de la burbuja que se había creado, era su celular, alguien lo llamo.
Se puso de pie alejándose un poco de mí, contesto y se puso a hablar con la persona del otro lado.
-Mis papás ya vienen por mí, así que te voy a explicar las carpetas y libros, así podés ir completando vos sola. Te voy a dejar mi correo electrónico para que cualquier duda que tengas puedas preguntarme, suelo tardar un poco en responder, pero te aseguro que lo voy a hacer.
- ¿correo? – pregunté, era raro que un adolescente de hoy en día usé correo y no alguna otra aplicación de mensajería, hoy en día que hay tantas para elegir.
- Sí, es que considero que las otras aplicaciones son pura perdida de tiempo y distracción, prefiero usar correo, así solo recibo mensajes importantes y no tonterías que distraigan.
Mientras juntábamos las cosas me iba explicando como se manejan en la escuela, las materias, profesores, forma de evaluar y cosas referidas a eso.
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Sábado, mañana, amanecer.
El insomnio cada vez toma más control de mis horas de sueño, probé de todo, no consumir cafeína, no consumir yerba, leer antes de dormir, dejar aparatos electrónicos, dentro de muchos otros consejos que se pueden leer en internet. Pero, aún así sigo sin poder dormir en las noches y viendo el amanecer, aunque no me quejo, puedo admirar una hermosa creación.
Como cada vez que amanezco o llegó despierta al atardecer, le saco una foto con mi cámara polaroid, y guardo en mi álbum de fotos, que tengo específico para este tipo de situación, pero no sin antes escribir la fecha y como me sentí al verlo.
¿Rutina de mañana? bañarme, ponerme la ropa que voy a usar durante el día, sentarme en la cama con mis auriculares y ponerme a escribir mis pensamientos o lo que se me ocurra en ese momento, incluso en lo que pude llegar a soñar en los minutitos que lograba dormitar.
Toda la noche estuve pensando en lo que me dijo y lo que no logró decirme el nuevo chico que conocí, lo único que sé de él es su apellido, y solo lo sé porque es el mismo que el mio. Pero, hablar realmente soluciona las cosas, quizás hasta podría arreglar las cosas con mi mamá. Me levanté pensando en eso, así que pensaba hacerlo hoy.
Escuché ruidos en la sala de estar, ¿hoy no trabajó mi mamá?
Salgo de la pieza para averiguar, se me cruzó por mi cabeza el hecho de que pudo haber sido Ale, pero se me borró ese pensamiento cuando escuche un bostezo a mi costado en la cama. Cuando abro la puerta la encuentro en la cocina de espaldas a mí, por el olor que se sentía en el ambiente pude imaginar que estaba cocinando. En la mesa había un plato con frutas, una taza con café, al parecer caliente por el humo que salía de ella, un vaso con café también, pero este transpiraba entonces era frío, un florero con tulipanes verdecitos y unas medialunas.
Cuando volteó y notó mi presencia, esbozo una sonrisa y habló -Amor, despertaste. Vení, hice el desayuno y también el de mi nieta. - dijo esto último dejando el plato de Alexia en el suelo.
Solo me limite a sentarme en la mesa, donde se encontraba mi vaso, mis manos comenzaron a transpirar y a temblar un poco de los nervios, quería hablar, pero no sabía cómo pensar. Cerré los ojos cuando ella comenzó una oración, acto que me descolocó un poco, ¿después de todo?¿cree que Dios la va a ayudar? reprimí una risa, porque la voy a respetar aunque no esté de acuerdo.
Cuando acabó me miró y no estaba segura de la cara que tenía yo, que preguntó.
-¿Qué?- solo negué- Dios no tuvo la culpa, y considero que Él puede arreglar todo.
Mi entusiasmo se acabó, no tenía ganas de hablar, se me formó un nudo grande en la garganta. Cómo podía creer que existe un ser superior, el cual pueda solucionar todos sus problemas así como si nada. y si llegara a existir, ¿por qué papá (quien creía y hablaba tanto de él) terminó como terminó por las quejas de su gente?
Solo pude tomar un sorbo del café. Tenía un gusto raro, no era feo, solo raro.
-Es leche de almendras. ¿No te gusta?
-No es eso, solo es diferente.
-Consulté a unos doctores y me dijeron que podría probar marcas y tipos de leche. También compré una descremada y deslactosada para que puedas ir probando. Probar cosas nuevas es bueno de vez en cuando.
Solo agradecí, cuando ella terminó se levantó, se despidió con un beso en mi cabeza y la vi desaparecer por el hall, cuando escuche el fuerte sonido de la puerta oxidada, pude respirar.
"Ella se olvidó de tu papá", "ya olvidó lo que ese diosito permitió que le hicieran a tu padre", "no se acuerda lo que sus "hijos" le hicieron a tu padre".