capítulo 4

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—La poción del olvido, también conocida como obliviate, es una poción que causa un desconocido grado de pérdida de memoria al bebedor. Debe ser usada con mucha responsabilidad y en casos muy, especiales.
Las instrucciones de preparación son las siguientes, anoten.
Añadimos 2 gotas de agua del río Lethe a tu caldero.
Calentamos a fuego lento durante 20 segundos.
2 ramitas de valeriana a tu caldero.
Remuévelo 3 veces en el sentido de las agujas del reloj.
Agita tu varita...

La clase había sido más interesante de lo que creía, no era mi tema preferido, pero de alguna forma nuestro profesor había logrado que me gustara.
—¡Ey Meg!— Hermione Granger me llamó antes de que pudiera salir del salón.
Caminé con una sonrisa hacia donde ella y sus dos amigos Ron y Harry se encontraban.
—¿Como están?— pregunté un tanto feliz de verlos después de mucho tiempo.
Mione sonrió— muy bien ¿y tú? hacía tiempo no te veíamos.
—Lo se, estuve muy ocupada con los exámenes y algunas cosas aparte.
Acomodé mi bolso en mi hombro mientras hablaba, pesaba demasiado y más porque nuestra siguiente clase era astrología y debía llevar muchas cosas a aquella.
—Entiendo, este año todos los profesores nos están exigiendo más, yo creo que es por lo poco que nos queda aquí.
—Eso creo, nuestras clases son más largas y los exámenes aún más, pero lo disfruto. De alguna retorcida manera lo hago— reí tras decir eso haciendo que los tres también rieran.
—Debemos ir a otra clase ¿nos veremos por ahí verdad?— esta vez Harry habló
—Claro que si, nos veremos.
Di media vuelta saludándolos con una mano y fui lo más rápido posible a mi próxima clase.
Ellos me agradaban, sin importar lo que Draco o los demás dijeran, no iba a dejar que llenaran mi cabeza de estupideces e hicieran que no pudiera tener mis propias amistades.
Habían pasado ya más de una semana desde que Blaise y yo comenzamos a salir, y no podía estar todo más que bien. Habíamos tenido varías escapadas en la noche para poder hablar y otras veces besarnos, nada iba más allá que besos y algún que otro manoseo, él decía que aún teníamos tiempo para todo y que teníamos que disfrutar.
Habíamos compartido bastantes cosas sobre el otro, cosas que antes no sabíamos y creo yo, ahora se sentía de una forma distinta cuando hablábamos.

Estaba recostada en mi cama leyendo el libro de estudios de herbologia, mientras Blaise estaba a mis pies jugando con ellos.
—Ya deja de hacer eso, es asqueroso— quité mis pies riendo y echando alguna que otra patada cuando intentaba tocarme.
—Hace ya dos horas estamos aquí sentados ¿te falta mucho?— preguntó una vez que dejamos de patearnos y nos calmamos.
Negué despreocupada—no, ya casi nada. Si quieres ve y más tarde nos vemos bien, así puedo darte la atención que mereces—
Le regalé una sonrisa y me arrastré hacia donde estaba él, casi subiéndome encima para besarlo.
—Mmh, me gusta esa idea.
Acarició mi espalda tiernamente devolviéndome el beso, luego me alejó despacio y se fue de la habitación.
Suspiré frustrada, no quería presionarlo, pero ya no aguantaba más sin tenerlo de la forma que quería y menos si me provocaba de esa forma.

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—¿No vendrás a la fiesta entonces?
Pansy preguntó por milésima vez mientras aplicaba un labial rojo en sus labios.
—No, estoy bastante cansada por las clases y realmente necesito dormir un poco.
—Como digas, no quiero oírte quejándote cuando te cuente lo buena que estuvo.—
Revolví los ojos y reí, era una exagerada.
A los minutos se despidió de mi con un beso en la mejilla y salió dejándome sola.
Estiré mi cuerpo cómodamente en mi cama, solté un gemido de placer al sentir todas mis partes relajarse. Estaba comenzando a cerrar mis ojos y dormirme cuando un fuerte ruido sonó fuera de mi habitación.
Me levanté asustada y me paré dirigiéndome hacia la puerta, se suponía que nadie se quedaría esta noche aquí.
Al ir acercándome a la puerta fui vislumbrando un trozo de pergamapel bajo aquella, apresuré el paso y abrí para ver si había alguien del otro lado, claramente estaba vacío.
Me agaché tomando el papel entre mi manos, estaba bien doblado y no tenía nada escrito en la parte de afuera, cuando la abrí y comencé a leerla algo se apoderó de mi, haciéndome tragar grueso y sentir que entraba en calor.

Estoy harto de todo esto. Ven a la torre de astronomía a las 10 si no quieres que tu noviecito y todos se enteren de la verdad, y sabes muy bien que soy capaz de arruinar toda esta mierda.

-D

Sabía que Draco había mandado esto y eso me hacía enojar más, hice de la carta un bollo y la arrojé a la basura.
Inhalé profundamente pensando en que hacer, no podía dejar que siguiera jodiendo siempre que quisiera con eso, era demasiado.
Pero no era tonta, no iba a permitir que me arruinara mi relación con Blaise por algo de lo que ni yo estoy segura; además ¿que podría pasarme si iba? él no iba a matarme ni nada.
Cuando en el reloj marcaron las 10 tomé mi abrigo y salí cuidadosamente de la sala, aún estaban de fiesta y los que ya habían vuelto estaban demasiado ebrios para recordar que había salido.
Los pasillos estaban oscuros y fríos, con mi varita en una manos iba con cuidado vigilando que ningún profesor o alumno me viera.
Subí lentamente las escaleras que dirigían a la torre, estaba nerviosa y esta vez si tenía una razón. Tampoco sabía para que quería que esté aquí.
Cuando llegué mi respiración se entrecorto al ver a Draco apoyado en la baranda dándome la espalda. Tenía puesto un traje negro y si cabello se movía por el ligero viento. Se veía peligroso e intocable desde esa posición, nunca realmente nunca le tuve tanto miedo como en este momento.
—Viniste— me sorprendió hablando, Dio la vuelta encontrando sus grises ojos con los míos. Lo odiaba.
—Si, ¿para que hiciste todo ese show de la carta y la estupida amenaza?
Ya estaba cansada de él y todo lo que siempre hacía para molestar.
Su rostro seguía neutro, pero había algo en el que no era igual, sus ojos estaban distintos ahora eran más oscuros y brillosos. Levantó una comisura de sus labios.
—Comenzarás a hablarme con más respeto, si no quieres que te arruine la vida con dos palabras.
Fruncí mis labios, deseaba golpearlo y hacerle demasiado daño.
—¿Que quieres?— traté de sonas más calmada.
Se comenzó a acercar más a mi, retrocedí cada vez que él daba un paso más, pero mi alejamiento se vio limitado cuando mi espalda chocó con la fría pared, ahora podía acercarse a cómo se le diera antojo.
—Obedecerás en todo lo que te diga y comenzarás a venir aquí si así te lo pido.
Solté una risa, claro como si yo fuese a hacer eso.
—¿Por que se te ocurre todo esto ahora?¿y por qué crees que lo haré?
El sabía mi "secreto" desde hace tiempo y jamás lo uso en mi contra, creía que era porque aún había una pizca de comparación en su ser por mi, pero comenzaba a darme cuenta que no.
—Porque estaba aburrido y manipularte de esta forma ayudará en algo, aparte sé que tú eres capaz de todo a cambio de que nadie se entere.
Tenía razón, Merlin. No podía permitir que hiciera lo que quisiera con lo que sabía de mi, era algo de lo que me aterraba y sabía que en la posición que me encontraba en la escuela, arruinaría todo.
Se suponía que él no diría nada, que se callaría porque el podía quedar involucrado, pero eso ahora no le importaba en nada.
Agaché mi cabeza frustrada, quería desaparecer o morir antes que aceptar cualquier cosa que viniera de él.
—Está bien, haré lo que me pidas— sentí que tragaba mi propio vomito al decir aquello, me hubiese abofeteado de poder.
Una sonrisa triunfante se asomó por sus labios, y ahora acortó la distancia acercándose peligrosamente a mi oído.
Me estremecí al sentirlo tan cerca, su perfume casi me ahoga y su voz me causó escalofríos.
—Buena chica— susurró riendo para luego irse.
¿Como pude permitir que esto pasara? no podía creer que de un momento a otro esté loco idiota cambiara todo lo que me estaba sucediendo.
Quería llorar, sabía que con Draco nada era fácil, menos cuando se trataba de sus sucios y retorcidos juegos.

Obliviate| DRACO MALFOYHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora