Vegetta lo siguió con su mirada y en su interior sintió una llama que acarició su corazón. El lindo príncipe, con su manera de ser, con sus ademanes, con sus miradas y su eterna sonrisa, se iba ganando la admiración del emperador, que a cada momento que pasaba, se sentía más y más atraído por el joven.
Caminó lentamente hasta su lado y ambos se sentaron en el tronco de un árbol que había sido derribado. Lolito había dejado de cantar. Vegetta lo miró con cariño, gesto que no pasó inadvertido para el menor, quien para eludir la turbación que le provocaban esos ojos amatistas, sacó la cítara y comenzó a tocar. Sus dedos pulsaban las cuerdas del instrumento, que sonó de forma maravillosa, o al menos así le pareció a Vegetta, quien decidió quedarse escuchando la melodía de Lolito.
Él no levantaba los ojos de la cítara y notaba que las miradas de su acompañante eran muy dulces. El sol brillaba con todo su esplendor y el corazón de ambos jóvenes latía a la misma fuerza y velocidad. Lolito por fin dejó de tocar.
—¿Es tu costumbre llevar la cítara al ir de caza? —preguntó Vegetta, algo nervioso.
—Más lejos se la llevó papá, una vez la llevó hasta Eggpire —repuso Lolito.
—¿Tu padre estuvo en Eggpire? —preguntó con asombro.
—Sí, dice que algún día seré como él y viajaré por todo el mundo.
—¿A eso se debe que ahora mismo estés en Karmaland?
—No, en esta ocasión es por otra cosa... sólo me quedaré un par de días.
—Es una lástima, porque hubiera prolongado mi permiso por ti.
—¿Por mí? —preguntó con las mejillas rojas. Vegetta asintió también sonrojado. —Que simpático es, Majestad.
—¿Por qué no me cuentas algo de ti? —preguntó el emperador. Lolito asintió.
—Lo que más me gusta es montar a caballo.
—A mí también.
—Mis flores preferidas —continuó Lolo, con una sonrisa— son las rosas rojas.
—Y las mías también —exclamó el otro joven con entusiasmo, haciendo que Lolito se sintiera halagado por las coincidencias.
—Mi postre favorito es el pay de manzana.
—¡No puede ser! ¡El mío también!
Lolito se rió y aquella risa hizo que el corazón de Vegetta diera un vuelco. Se sentía tan feliz y libre al lado de Lolito. La conversación fluyó con tranquilidad durante un buen rato, y si bien, eran las cosas más simples, ambos podían darse cuenta de la atracción mutua que los iba envolviendo.
—¿Cómo te llamas?
—En casa me llaman Manuel —dijo el primer nombre que se le cruzó por la cabeza.
—Dices que vienes de la frontera sur... supongo que entonces conoces a mis primos, los príncipes Rubén, Lolito, Luzu...
—Alex, Dulce y Nieves. Los conozco a todos. —Cómo no los iba a conocer si eran sus hermanos.
—¡Es increíble!
—Según creo, se encuentran en Karmaland la duquesa Sabrina y los príncipes Rubén y Lolito. ¿no es cierto?
—Sí, han venido para felicitarme por mi cumpleaños, pero el príncipe Lolito no está aquí.
—Sí, claro que está aquí —repuso Lolito con una sonrisa irónica. —¿No lo conoce?
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𝗾𝘂𝗲𝗲𝗻 𝗼𝗳 𝗺𝗶𝗻𝗲 ──── vegelito
ספרות חובביםqueen of mine ✪ vegelito Lolito nunca tuvo aspiraciones a la realeza, ese era trabajo de su hermano mayor, Rubén. hasta que con su familia tienen que viajar al reino de Karmaland para que Rubén se case con el emperador Samuel. Inic...