Extrañas Muertes

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Capítulo #15

David Darzon:

Enserio quería enviarle esa carta firmada a Isabella, pero cuando estaba a punto de terminar, luego de muuuchos borradores, me imaginé dos posibilidades, si la investigación seguía vigente y ella le parecía raro mi acercamiento, debido al caso, me podrían capturar, pero también podría salir todo perfecto, quizá conociéndonos mejor y sin perjudicarme en mis labores.
Previniendo cualquier situación, me enfoqué en ordenar mi documentación de mis últimos años de análisis, además de incorporar elementos fundamentales para el apoyo de mis conclusiones, como fotografías, resultados de examenes que realicé, entre muchos otros archivos importantes.
Debo añadir que mucho del avance que he logrado, ha sido a este lugar, a este bosque que para muchos está maldito, pero para mí, ha sido mi mundo. Nisiquiera los "cobradores" y malandros de la zona, me han representado un obstáculo, pues mi enfoque no disminuye ni un segundo.
Incluso la mujer extraña, a quien le decía "la bruja" lo cual no le molestaba en absoluto, pues era hechicera a su criterio; no se implicó en nada, es más, núnca pasó de los 2 peldaños de la escalera, frente a la casona.
Si no estaba en mi estudio, me gustaba visitar el río y con suma cautela espiar a esos que sentían el llamado de la muerte.
De los primeros hallazgos en aquel rachuelo, fue un hombre de unos 35 años, por completo atormentado. Lo seguí cuando ví que corría despavorido. Era obvio, por su vestidura y apariencia, que no vagaba por este frío y sombrió bosque.
Primero pensé que huía de algo o de alguien, me imaginé que tendría la oportunidad de presenciar alguna lucha o crimen, por lo que tomé inmediatamente mi cámara fotográfica y una libreta de apuntes que siempre tenía a la mano.
Tuve cuidado de no ser descibierto, ni por la posible víctima, ni por el resunto victimario. Me escabuí entre los arbustos, corriendo todo lo que pude, para seguir el ritmo del sugeto.
Llegamos a la zona del río, yo me quedé entre los árboles, jadeando y observando fíjamente al chico.
Él miró con saña el agua, llorando ruidoso y desesperado.
Le tomé algunas fotos, cuando de repente me sorprendió un grito irascible, casi agónico. De esos gritos que anuncian trajedias.
Él se jalaba el cabello, y su camisa, caminando con pesadés de un lado a otro, con los zapatos mojados por el río.
-"Ya basta, ya basta..." Uuuf! - con esa frase, me pareció más ligero, con sus hombros caídos y relajados, luego caminó despacio hacia los más profundo, desapareciendo en el cuerpo de agua.
Siendo honesto, pensé que lo vería siendo arrastrado, hasta perderle la pista, y así parecía suceder, pero a los pocos metros pasó de ser arrastrado, a ser subcionado a lo profundo.
Me quedé impactado, preguntándome ¿qué sucedió?
Corrí en busca de la bruja, le dije lo que había visto y que debíamos sacar el cuerpo.
- ¡Bruja, Bruja! Tengo algo que contarte...- le grité agotado.
- Pero ¿qué carajo te pasa muchacho?
- Alguien se tiró al río y fue tragado por el agua
- Aaah! Pues ya te dije lo que pasa, las sirenas se lo llevan o lo ahogan, pero dime una cosa ¿qué tanto hacías ahí? Te dije que no te acerques al agua, porque un día sentirás que te llama y no volverás a salir
- Deja esos estúpidos cuentos y acompañarme, tenemos que sacarlo.

La mujer me miró con sus ojos desorbitados y negando con su cabeza, me dijo que no se iba a involucrar en nada de eso, porque con los muertos solo se encuentra la desgracia.

-Ah! Estás loca, ¿cómo puedo pensar que una desquiciada sepa que hacer?- le solté el brazo con desdén y corrí hacia mi cabaña.
Estando ahí me dije recuperando el oxígeno: "Ok, ¡Cálmate! ¿Qué puedes usar para sacarlo?"
Imaginé que el mosquitero funcionaría como un tipo de red. Luego busqué una de mis bolsas negras, no, mejor dos bolsas, para cubrirlo bien.
Ahora ¿cómo lo traería hasta la casona? Todos saben que un cadáver al relajar los músculos, su peso se siente mucho más, sin considerar que este tenía mucha agua adentro.
Entonces me dije que lo cubriría bien, para finalmente arrastrarlo de los pies hasta mi recinto. Al final, aunque me tomaría tiempo, en un lugar como este bosque, nadie se preocupa por lo que haces o lo que llevas contigo, siempre que no lo lleves afuera, donde puedas encender alertas.
Iba saliendo, cuando recordé que sería útil un cuchillo, así que me apresuré y como niño que sale a su receso, me sentí emocionado y feliz.
Ciertamente estaba algo nervioso por sumergirme en ese raro río, pero tenía que hacerlo. Sentía la mediana fuerza del caudal, pero sabiendo nadar, no se me dificultó demasiado.
En esa agua algo turbia, ví la cabeza y sus manos, sobresaliendo de una enorme piedra, pues para mi mala suerte, estaba atorado. Intenté acercarme para notar la posición en la que estaba y como halarlo para sacarlo, pero no pude acercarme lo suficiente; una corriente, una especie de remolino, me intentaba succionar. Nadé a la superficie para tomar aire y pensar
- Así que esta fuerza es lo que se imaginan como sirenas, Uff..., solo voy a tomar sus brazos y halarlo con todas mis fuerzas
De repente sentí que mi pie se atascó, me asusté. Pensé por un momento en las palabras de la hechicera, pero me traté de tranquilizar, porque sabía que desesperarte, solo aumenta la posibilidad de ahogarte, así que desatoré mi pie y al cadáver, el cual lo llevé flotando, mientras yo pataleaba con fuerza para llegar rápido a la orilla.
Coloqué el cuerpo en bolsas y lo envolví lo suficiente para disimular su figura, incluso coloqué plantas, para que pensaran que era basura.
Quizá era extraño llevar algo que pareciera basura a tu casa, pero ya habían muchos que recolectaban desechos en ese bosque, para conseguir algo de dinero con los recicladores. En ese bosque, no habían interesados en tus acciones, por lo que no me preocupé demás.
Procedí a preparar el espacio, y el cuerpo para dicepcionarlo. Esa fue una de las primeras veces que pude estudiar a fondo un cuerpo desde las prácticas universitarias.

El hecho de por fin haber logrado mi sueño, mi laboratorio con material para estudiar, me puso de muy bien humor. Todo en mi vida se empezó a organizar. La investigación no había arrojado un resultado concreto, y pensé que poco a poco hirían archivando el caso.
Empecé a tener una rutina, trabajo, estudio y varias tardes y noches a la semana, alimentaba mi pasatiempo. De vez en cuado alguien buscaba la muerte en el río, otros en riñas dentro del bosque, pero sin importar como, ellos se volvían parte de mis estudios.

De estos últimos días, una cosa me emocionó. Elizabeth se estaba acercando a mí, y es como un sueño. Me sorprendió que sucediera, pero, los planes era volverme más cercano a ella, especialmente ahora, que sé que se debe de sentir vulnerable, solitaria y desolada.
Las cartas que planeaba pulir y enviar, dejaban ver mi apoyo incondicional, mostrándole que podía confiar en mí, pero, creo que estar con ella en los funerales de su padre y el de la señora Claudia, hicieron que se diera cuenta que estoy para ella. Le he notado reservada, un poco alejada desde que la conocí, pero progresivamente se ha ido acercandose.
Pronto volveremos a salir, y sinceramente estoy emocionado.
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"Nota del escritor"

¡HOLA!
Espero te guste este capítulo
Esta historia está por concluir.
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