La primera Víctima

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CAPÍTULO #3

Durante mi primer año de medicina, mi padre se encontraba trementamente emocionado, pues vió en mí un interés por la carrera, y debo confesar que me agradaba, al final debía llevar medicina general para especializarme en medicina forense, a escondidas llevaba cursos técnicos de criminología y forense básico. Lo cierto es que me trataba de ocultar de mis padres, supremamente estresado por los deberes de los estudios, y abrumado por tantas preguntas, tanta neblina en mis pensamientos.
Pronto conseguí un puesto en un consultorio médico, de un amigo de mi padre, siendo asistente médico por mi inexperiencia.
Claro que debido a mi entrega a las investigaciones y todo lo que analizaba, mis amplios conocimientos, aunque fuese teóricos, hicieron aumentar la confianza de los encargados, tanto para darme la oportunidad de diagnosticar y hacer los primerios análisis generales de los pacientes, porsupuesto que luego se harían revisar por médicos experimentados y graduados con plaza fija en el consultorio.
Confieso que la interación con los pacientes me emocionaba, quería entablar una relación cercana con ellos, quería convertirlos en experimentos.
No sabía cómo escogería al paciente, pensé que lo sentiría y así lo hice.
Pasaron varias personas, con todas traté de ser amable, algo que claramente no se me hacía difícil.
Tenía muchas dudas, ¿qué era lo que haría con la persona exactamente? Para ¿cuál de mis investigaciones lo utilizaría?
Estuve leyendo mis notas y el primer estudio, lo dedicaría a los fenómenos post-morten.
Durante mi lectura de apuntes, me dí cuenta que podía tener aspectos para tomar en cuenta al escoger a la persona, y no solo guíarme por mi corazonada.
Entonces empecé a escribir una lista con actualizaciones diarias de características o descripciones generales que podrían ayudar a incubrir mi investigación
Mientras tanto, en las consultas, debo admitir que ya empezaba a ver a las personas como posibles pacientes para mi análisis.
Traté de ganarme su confianza, para poder conocerlos a fondo y planear ¿cómo podría hacerlos parte de mis estudios?
Dentro de los pacientes que tuve una semana, fue un hombre delgado, de personalidad agradable, pero con una mirada triste, quizás por su vida o sus dolencias. Lo revisaría el señor Lowis (dueño del consultorio) pues era su médico de cabecera, pero observé en su historia que tenía una enfermedad terminal, posiblemente cáncer metastásico (en etapa 4) o algo que afectaba su sistema inmunológico. Él podía ser mi primer paciente, sin embargo, mi curiosidad y mis pensamientos analizando cada paso que daría, me hicieron buscar más información sobre él.
Llegué al punto de seguirlo por varios días, sobre todo en horas de la tarde debido a mi horario de trabajo.
Mientras lo vigilaba, descubrí varias cosas importantes, pues el hombre vivía en una casa con una belleza pintorezca, sin compañía alguna, pues núnca ví a nadie entrar o salir más que ha él. Traté de observar todo lo que pudiera, incluso llevé conmigo un lapiz y una pequeña agenda para anotar cada detalle que podría ser de gran importancia, tal como el hecho de no tener muy cerca a los vecinos,ya que vive a las afueras de la ciudad, aproximadamente 30 o 40 minutos de ella.
En ocaciones lo escuchaba hablar por teléfono, al parecer casi siempre era la misma persona con la que hablaba, el tono de voz del hombre y sus palabras, me hicieron saber que era una persona importante para él, quizás un familiar.
Pero supongo que te estarás preguntando ¿cómo pude escuchar sus conversaciones, como pude verlo sin que me viera y sobre todo, qué más descubrí?
Luego de vigilarlo algunas cuantas veces desde los arbustos y alrededores, noté que el señor de nombre Willson ocacionalmente dejaba la puerta trasera abierta, luego de atender su colorido jardín. Entonces estuve planeando como y cuando entraría, incluso estudié el entorno de la casa, para analizar posibles escondites, para saber si alguien vivía con él y por unos días no estaría en casa, entre otros puntos importantes.
Lo que me hizo pensar que si algo salía mal y mis planes tomaran más tiempo de lo que creía, el hecho de ausentarme en el trabajo, me haría un claro sospechoso; pero tampoco podía pedir algún permiso o vacaciones en este momento, ya que al suceder algo, sospecharían del hecho de estar de vacaciones. Así que decidí esperar mis días libres, para las cuales solo faltaban 4 semanas. Mientras tanto, averiguaría más datos sobre la vida del hombre, planearía cuartadas y estudiaría posibilidades.
Traté de equiparme para poder entrar a la casa sin dejar huella, debía conocer el interior para saberme movilizar dentro. Muchos de mis equipos los elaboré yo mismo, por ejemplo, una especie de traje parecido al utilizado para protección biológica, que me cubría por completo, tanto los pies, hasta la cabeza, de hecho la máscara estaba adjunta al traje por una cremallera de izquierda a derecha en la zona del cuello. Tenía dos pequeños abujeros de la naríz y nada más.
Tomé varias precauciones conmigo mismo, como tratar de afeitar la mayor cantidad de áreas de mi cuerpo, recorté un poco mi cabello, ya que si lo eliminaba por completo de un día para otro, coincidiendo las fechas, podría ser extraño.
Los zapatos que usaría debían entrar perfectamente en el traje, así que eso fue lo primero que busqué, debían ser de una marca extremadamente poco conocido, sin nada en particular, que no destiñera o se desprendiera fragmentos del material con el que se fabricaron. Detalles como la zuela, eran de importancia, ya que son como una especie de huella de identificación de los zapatos, así que los degasté e incluso quemé un poco la zuela.
Luego empecé a preparar otras herramientas y detalles, pero vino a mí una idea para conseguir la primera impresión de la casa y la vida del sujeto, era muy simple, solamente debía hacerle una visita de cortesía, pues realmente la cordialidad estaba empezando a ser amistad, y eso podía traerme detalles de primera mano. Desde luego que planeaba visitar a otros pacientes para que tampoco fuera extraño que justo lo visitara solo a él.
En la última consulta del señor Willson un día viernes, le dije:

-¿Crées que podría visitarte este domingo? Te haré un chequéo de cortersía y aprovecharemos para charlar, veo que tenemos mucho en común y hay mucho por contarnos.

Sr. Willson: -¡Sin duda alguna! Ya me hace falta la compañía de un amigo para hablar de la vida, ya casi nadie le agrada escuchar a los viejos y mucho menos a los muchachos tan jóvenes como tú. Es evidente que eres un hombre noble y muy inteligente.

- ¡Te lo agradezco! ¡Te visitaré entonces!

-¡Claro! Espero no aburrirte lo suficiente como para que no vuelvas. (Reímos los dos)

-¡No te preocupes!- dije por último

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¡GRACIAS POR LEER ESTE TERCER CAPÍTULO!
Espero te esté interesando esta historia.
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