Capítulo 18

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Victoria


Habían sucedido tantas cosas el día de hoy, que creí que no podía empeorar, la realidad era que esto recién empezaba.

Jungkook y yo, salimos por la ventana y subimos al techo del Palacio, ya teníamos práctica haciendo esto, así que no nos costó trabajo alguno.

-Tenemos que ir por mi tíos- dijo JK -Mis primos ya están avisados y ellos encontrarán la manera de mantener a salvo a las Princesas- asentí.

No se en que momento del día paso todo, desperté junto a él, después llevo a Gia a una cita y me dijo cosas para herirme cuando estuvimos solos. Pensé que me iría de aquí con el corazón roto y con miedo de que Josep me encontrara. Ahora estoy huyendo de la gente de Josep, mientras JK aprieta mi mano con fuerza para hacerme saber que estoy a salvo con él .

Corrimos hacia el techo de las habitaciones de los chicos y nos detuvimos para saber hacía donde íbamos, creo que JK estaba fuera de si, le preocupaban todos sus familiares, y eso era comprensible. Un silbido bajo sonó y Jungkook enseguida. Jimin y Amalie, se escondían entre las sombras de un muro. JK me tomo de la mano y nos acercamos,  la sonrisa de Jimin fue lo primero que pudimos observar, en ese momento sentí como la mano de JK se relajaba.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó Jungkook
-Escondiéndonos, alguien entró al castillo- dijo Jimin y luego sonrió al darse cuenta que era obvio que ya lo sabíamos
-Lo sé, vienen por nosotros y tal vez por mis tíos. Deben sacarlos de aquí, no confíen en nadie- Jimin asintió mientras parecía registrar en su mente la información 
-Cuídense, por favor. No se arriesguen- dijo Amalie observándome y se acercó a darme un abrazo, después se dirige a JK e hizo lo mismo. Me agradaba esta chica, es obvio que tiene miedo, pero no duda en seguir a lado de su Príncipe, por más peligro que corra.

Jimin y JK se despidieron e intercambiaron algunas palabras que no capte, Jungkook tomo mi mano y la apretó un poco antes de que saliéramos corriendo al lado contrario a ellos.

-¿A dónde vamos?- pregunté mientras bajábamos por los muros hacia la cochera.
-Primero, creo que debemos encontrar a Josep, él es el líder de todo esto.- asentí aunque los nervios me invadían. Una vez en el suelo, JK tomo mi rostro y clavo su mirada en la mía.

No creo que hubiéramos alcanzado antes la intimidad a la que llegamos este momento. Habíamos hecho de todo, habíamos intimado miles de veces, pero esto era diferente, me sentía en una burbuja en donde solo estábamos nosotros dos. No necesitaba tocarme para sentir su deseo y no necesitaba hablar o besarme para sentir su amor.

-Te amo tanto- dijo en un susurró -Necesito que nos alejemos.
-¿Qué?- mi miedo se hizo presente
-Tranquila- sonrió para tranquilizarme -Juntos somos un poco más vulnerables, yo necesito ayudar a encontrarlo para que sus hombres no ataquen y tu debes intentar localizar a Carlo para que lo frene- asentí -Además, creo que debes ver si puedes ayudar a las Princesas se no saben lo que sucede.- volví a asentir, esta vez con más fuerza.

Era verdad, teníamos que ayudar en lo que pudiéramos, no sabíamos cuantas personas estaban infiltrados. Jk volvió a besarme y me señaló una puerta a un costado, esta me llevaba a una de las bodegas en donde guardaban la comida perecedera. Abrí la puerta que llevaba a la cocina principal y escuche a unos sujetos hablar.

-¿A dónde las llevo?
-Deja que se resguardan y pon a alguno de los nuestros con ellas, por si algo sale mal. A Victoria, llévala a la camioneta de Josep.
-Si, señor.

Reconocí la voz de Leo, el maldito perro de Josep. Me quedé quieta para que no me escucharan mientras salían del lugar, después de un par de minutos más de no escuchar ruidos, entré a la cocina. Camine despacio y atenta a la puerta de la entrada, esperando que alguno de los idiotas entrará y me descubriera. En mi paso por la isla en medio de la cocina, tomé uno de los cuchillos pequeños y seguí adelante. Me molestaba un poco la sensación de paranoia, me sentía observada y aunque estaba normal en una situación así, mi sexto sentido nunca fallaba. El problema era que necesitaba avisar a alguno denlos Príncipes o ayudar a las Princesas, así que no podía permitirme sumergirme en esta sensación. Error. Estaba por tomar el pomo de la puerta para salir de ahí, cuando senti unas manos tomarme de la cintura y taparme la boca para evitar que gritara.

-¿Qué gusto volver a verte Princesa?- se burlo Leo mientras me arrastraba hacia la puerta por la que había entrado yo hace cinco minutos. -¿Sabes a quien le dará más gusto verte? Te ganaste el infierno, preciosa- dijo burlón-y eso que no le conté que te cogió en el baño la primera vez que se vieron.- se río -Eres una putita- esta vez echo su cabeza hacia atrás para carcajearse

Estos meses en los que he tenido una relación con JK, no solo nos hemos dedicado al sexo. Jungkook ha sido mi entrenador personal en yodo lo que se refiere a ejercicio, box, defensa personal, etc., él  no ha escatimado en utilizar fuerza conmigo porque según él, los malos no pensaran en pegarme despacito para no lastimarme.

En este momento, en el que Leo echa su cabeza hacia atrás para reírse de mi aún con más fuerza, es el momento en el que agradezco las palizas que JK me dio. Subí mi mano y con fuerza la baje, haciendo que el cuchillo se clavara en su pierna. Aflojo su agarre y me solté, tomando su mano y torciendo entre las mías, Leo grito aún más fuerte y lo silencie con una patada en su quijada. Había caído desmayado y casi grito de emoción al verlo, JK estaría orgulloso de mi.
Saque mi celular y marque a Carlo, él respondió al segundo tono.

-¡Princesa!- dijo bastante alegre -Es un honor recibir una llamada suya
-Hola Carlo, necesito hablar contigo urgente- un golpe se escucho en la puerta que daba hacia el garaje y pensé en Jungkook -debo colgar, pero iré a visitarte más tarde.
-Claro, aquí te espero- colgué y me escondí detrás de uno de los estantes, la puerta se abrió y por poco le doy un golpe a JK. 
-Soy yo- dijo levantando las manos y sonriendo -¿Estás bien?- asentí
-Debiste verme- señale con la cabeza al idiota de Leo
-De nada- rodé los ojos

JK cargo a Leo y lo llevo a la camioneta de Josep, lo amarramos a uno denlos asientos y lo amordazamos para que no gritara. Regresamos a la casa y mientras yo me quedaba a ayudar a algunas Princesas , JK había subido a ayudar a sus primos.

La situación ya estaba casi controlada, JK bajo cargando a Josep en un hombro y este termino amarrado en un asiento junto a Leo. Condujimos a casa de Carlo, los idiotas ya habían despertado así que no fue tan complicado bajarlos del auto y llevarlos adentro. Carlo estaba sentado en su sofá de siempre, con un puro y un vaso de whisky en la mano, dejamos caer a Josep y a Leo en el suelo y les quitamos la venda de los ojos para que vieran en donde se encontraban. La cara de Josep fue un poema, primero fue de asombro y pasó a estar llena de miedo en segundos.

-Hola Carlo- dijo y levantó la vista impasible a mi
-¿Qué significa esto Victoria?
-Bueno, quisimos ser amables y respetar nuestro trato Carlo- dijo JK y Carlo volteo a verlo con desconfianza -Quiero creer que no sabias nada de esto- Jungkook señaló con la mano a Leo y a Josep, quien tenía sangre en el labio y la nariz, además de que uno de sus ojos se estaba poniendo morado e hinchado. Leo tenia la mejilla morada y su pierna continuaba sangrando un poco, cosa que Carlo no pasaría por alto.
-¿Saber qué?- la voz del señor se había hecho más rígida y profunda, lo conocía bastante bien y sabía que estaba molesto.
-El Palacio está siendo invadido en este momento
-Mhm- Carlo sabía hacia dónde iba esto, cada vez estaba sentado más a la orilla de su sofá y le había dado tres fumados consecutivas a su puro.
-Josep creyó qué era buena idea invadirnos porque decidí quedarme con el Príncipe- dije y Carlo giro su cabeza a mi

Se levantó lentamente de su sofá y caminó hacia en frente, sus ojos seguían clavados en los míos cuando gruñó

-¿Cómo te atreves?- creí que me lo decía a mi pero de repente estrello la palma de su mano en la mejilla de su hijo. -No eres nadie para echar a perder tratos de años.- el perro de Josep levantó las oreja pero ni siquiera hizo el esfuerzo de atacar a Carlo -Príncipe, te ruego me disculpe y entiendas mis disculpas con el Rey. Por favor dile que mañana a primera hora iré a verlo.

Después de charlar un poco, JK y yo regresamos al Palacio, para cuando volvimos ya todo estaba bajo control. Estábamos en el salón principal y JK pidió al Rey hablar con él en privado, él acepto pero dijo que sería por la mañana ya que habían pasado demasiadas cosas en una noche. Tomé asiento en uno de los sillones y JK se sentó en mis piernas. Las miradas de todos en el salón se posaban entre nosotros, nadie sabía que éramos pareja hasta hoy.

Todos se fueron yendo a sus habitaciones, estábamos por hacer lo mismo cuando Gia se detuvo frente a nosotros.

-¿Quién te crees que eres?- me dijo ofendida -Se suponía que te quedarías conmigo- apunto a JK con su dedo
-¿Según quien?- le dijo Jungkook rodando los ojos y actuando fastidiado
-Tu me…
-Yo no te dije, ni hice nada para ilusionarte, incluso sabías que la flor no era para ti, ¿Entonces?- Gia hizo una rabieta y se giro para irse.

Subimos a la habitación de JK y le dije que me esperara un segundo, ya que en la tarde, antes de deprimirme, había quedado con las chicas de hacer una pequeña travesura. Lúa y yo, llevamos a Estephany a la habitación de Taehyung y la encerramos con él. Regrese de prisa al cuarto de Jungkook, le conté lo sucedido y le dio un ataque de risa.

-Me imagino a mi primo, nervioso, viéndola en ropa interior. Si le da un infarto, ustedes le dirán a mi tía.
-No creo que sea para tanto, si tu primo es hombrecito, seguramente ya le salto encima.- dije mientras me quitaba la ropa para ponerme algo para dormir.
-Yo soy un todo un hombrecito- fue lo único que alcance a escuchar antes de que me pusiera de espaldas contra el sofá. Desabrocho mi sostén, dejando libres mis pechos y bajo mis bragas hasta mis tobillos. Me giro sobre mi trasero y jalo mi cuerpo hasta que quedó en la orilla del sillón, coloco mis piernas casi en sus hombros y deslizó su lengua por mis pliegues.

Después de pensar en perderle, volvíamos a estar uno sobre el otro, respirando el mismo aire o más bien peleando por él. Mi cuerpo estaba tan acostumbrado al suyo, que probablemente rechazaría cualquier otro. Por suerte no me interesaba buscar a nadie más.

El Diario Real: Princesa Victoria (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora