Capítulo 14

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Victoria

*En la escala del uno al diez..
Donde uno es un ‘Si’ y diez es un ‘Por supuesto que si, eres un hombre guapísimo, jamás me negaría’
¿Qué probabilidad hay de que salgas conmigo esta noche?
-Tu Príncipe a̶z̶u̶l̶ … Púrpura, Jungkook

Acabo de entrar a mi habitación del hotel, y ya había una caja de regalo de parte de JK, sobre mi cama. Estaba muerta de risa con la nota, pero tenía miedo de abrir la caja y que hubiera otro de sus juguetitos. La verdad es que si lo disfrute, no es que me queje, pero la intensidad de JK a veces me sorprende.

No tenía ni dos minutos de leer la nota, cuando tocaron la puerta de mi habitación. Abrí y JK estaba de pie ahí afuera. Hace un rato, cuando recién llegamos, nos pidieron esperar a los Príncipes en el Lobby, bueno. No nos lo pidieron pero así como actúan la mayoría de las Princesas, pareció que si. Yo no tenía intenciones de parecer una fan de los Príncipes y preferí subir a mi habitación antes. No había pasado mucho y él ya estaba ahí, así que supongo que el resto de Príncipes y Princesas siguen abajo.

-Princesa- hizo una reverencia
-Hola Jungkook
-¿Jungkook?- entro a mi habitación detrás de mi -¿Hice algo malo, nena?
-Eres un dramático. Así te llamas… Jungkook- remarque su nombre
-¡No! Me niego a llamarme así- me reí
-No puedes hacer eso, Jungkook- continúe marcando su nombre
-Lo ves- me señaló -ya no quiero que me digas Jungkook- la risa que había estado reprimiendo, se convirtió en una carcajada que ya no pude esconder
-Basta, eres un niño- me acerque y lo besé
-A veces puedo no serlo- dijo cambiando de actitud y lo empuje
-Detente tigre, no nos pueden ver aquí- dije e hizo un puchero y rodé los ojos -En este piso hay varias Princesas.
-Lo sé. Subamos a mi habitación antes de que empiecen a subir ellas.- asentó y caminó a mi. Tomo la cajita de regalo, tomó mi majo y me llevó por el pasillo hasta el ascensor.

Entramos a su habitación justo cuando se escucho el otro ascensor abrirse, no supimos quien era, pero estuvimos a punto de ser atrapados. Me deje caer en su cama y bostece, habíamos salido muy temprano del Palacio y estaba muy cansado, lo bueno era que hoy no había actividades más que ir a cenar.

-¿Tienes sueño?- pregunto y asentí-¿Quieres dormir un rato y luego nos duchamos- volví a asentir, esta vez sonrió. Se acercó a uno de los lado de la cama, dejo la cajita de regalo en la mesita de noche y se acostó a mi lado.

Empezó a acariciar mi rostro y a pesar de tener mis ojos cerrados, sabía que me observaba fijamente con un sonrisa en sus labios. Siendo sincera, no suelo ser una persona de mucho contacto físico para expresar sentimientos, odio que me estén abrazando o besando, eso era algo que agradecía de Josep, no lo hacia más que cuando quería algo, así que el contacto era mínimo. Jk es diferente, es extraño porque no me molesta en absoluto su manera de ser. Le encanta estarme tocando, ya sea de manera romántica o de manera sensual, podemos estar sentados platicando mientras su mano juega con mi pierna o con mis dedos, pero en todo momento hay cierto contacto, lo más extraño es que cuando no lo hace, me siento extraña, me siento vacía y me siento tonta por sentirme así. Es gracioso pero es real, en este momento su tacto en mi cabello y mi rostro, hace que me sienta relajada.

-¿De que te ríes, Princesa?- obviamente no le diría lo que pienso
-¿Qué hay dentro de la caja?
-La pista de lo que haremos hoy
-¿Otro de tus juguetitos?- soltó una carcajada
-No, pero si tu quieres…
-Eres un tonto- me rodeo de la cintura y enterró su cabeza en mi cuello haciéndome cosquillas mientras me besaba. -Dime que es
-No. Hasta después de la cena.- besó mis párpados -Duerme un rato, te despertaré para arreglarnos.

No supe en que momento me quedé dormida, había cerrado mis ojos, y JK me había echado una manta encima, me rodo por la cintura y empezó a cantar bajito. No era la primera vez que lo hacía, así que simplemente disfrute de su voz. La primera vez que lo escuché cantar, abrí los ojos de golpe y me quedé observando. Estaba en shock, su voz era dulce y armoniosa, me gustaba cantar y el echo de que él lo hiciera tan bien fue sorprendente.

El Diario Real: Princesa Victoria (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora