Capítulo 6

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Victoria

Ni siquiera podía escuchar con atención los tontos chistes del Rey, ya que mi concentración estaba solamente en Jungkook, lo he visto de reojo varias veces y el también esta guardando la compostura, lo cual agradezco. Ni siquiera se como reaccionar ante esta nueva información, como para preocuparme de que alguien se entere de nuestros encuentros anteriores. Aunque honestamente, era casi inevitable no querer comérmelo con la pura mirada, jamás creí que un estúpido traje se le viera tan bien. Era sexy y solo podía imaginármelo caminar hacia mi mientras se desabrochaba su camisa y luego se cinturón. Humedecí mis labios y levante la vista hacia él. Me estaba observando, con una ceja arqueada, como si pudiera ver las imágenes de mi cabeza. Tome una servilleta y la lleve a mis labios sin dejar de verlo, levante mi dedo medio despistadamente, y empezó a toser cuando se atragantó con su bebida.

Estaba molesta, por más que me lo quisiera coger, estaba enojada con él. Como era posible que me ocultara algo así.

-¿Y tu Victoria?- pregunto el Rey, rebusque en mi memoria y recordé que estaba interrogando a las concursantes sobre lo que hacían
-Yo, estudio y trabajo en un restaurante como mesera.- escuche una risa a mi lado y un comentario desagradable.
-¿Qué estudias?
-Enfermería- fue todo lo que dije y el Rey sonrió
-Bien, bien. Es una carrera muy noble, me encanta.- dijo y continuó con otra Princesa
-La próxima vez que te rías de alguien, recuerda que eres una basura en lo que haces, tu simplemente tuviste suerte de tener un padre con contactos.
-¿Qué…- la estúpida a un lado mío, se detuvo antes de llamar la atención de mala manera, me gire hacia ella y le giñe un ojo.

Quería asesinarme y yo solo quería molestarla un poco mas, pero no quería llamar la atención. Termine de cenar y subí a mi habitación, estaba muerta y quería descansar y pensar en lo que le diría a Jungkook cuando lo tuviera de frente. Cuando ya estaba por acostarme, tocaron suavemente la puerta de mi habitación. Abrí y en el suelo había un pequeño sobre color negro, lo tomé y la nota que venía dentro era de JK.


*Contigo, puedo ser un Príncipe, un hombre común y corriente, o tu esclavo si así lo deseas, pero siempre seré yo.

Hablemos, te veo en diez minutos en el jardín trasero.
-Jungkook*


Sentí la estúpida sonrisa aparecer nuevamente, no quería perdonarlo tan rápido, pero hacer drama por todo, tampoco era mi estilo. Me cambie de ropa a algo más de mi estilo, me puse unos jeans negros, una chamarra de piel negra y una playera básica color rojo oscuro. Deje mi cabello suelto y salí de mi habitación.

Baje las escaleras y mi encontré con una de las concursantes, era linda y esperaba que supiera guardar un secreto. Cruzamos miradas y subí mi mano colocando un dedo contra mis labios para que guardara silencio, le guiñe un ojo y ella me sonrió. Se ganó diez puntos a su favor.

Caminé entre las sombras del Palacio, salí al jardín trasero y no había nadie, continúe caminando por uno de los caminos que había entre los árboles del jardín. El denso ambiente del jardín empezaba a envolverme, hacia frío y estaba oscuro. Sabía que JK estaría por aquí, escuché algunos pasos cerca y camine más de  prisa, me escondí detrás de un árbol y cuando lo vi pasar, salté contra él.

-¿Me estabas buscando?- pregunte en su oído, se inclinó hacia atrás y me dejó caer sobre mis talones, se giro lentamente y cuando menos lo espere, tomó mis muñecas y me acorralo contra un árbol con mis manos sobre mi cabeza. Su boca se dirigió a mi cuello mientras hablaba suavemente.

-Claro que te estaba buscando.- dejo un beso en mi cuello -Te he buscado toda mi vida- sus cursis palabras me provocaron un escalofrío, porque a pesar del romance, si las tomaba como mías, eran ciertas. Lo había buscado toda mi vida, sin siquiera saberlo.
-Eres un cursi
-Te lo dije, por ti puedo ser lo que quieras.
-Hablando de eso- aleje mi rostro cuando intento besarme -¡Que diablos JK! ¿Un Príncipe?
-Bueno. No es algo que vaya diciendo por ahí, menos en un ambiente como en el que nos conocimos.- tenía razón, pero igual quería matarlo -Es a lo que me refería cuando te dije que resolvería las cosas, pero dejaste bastante claro que no éramos nada.- parecía dolido.
-Tenía miedo. Temía que Josep te hiciera algo, ¿No lo entiendes?
-Él no me puede hacer nada, y creo que me subestimas- subió su mano a su pecho fingiendo estar herido. -Independientemente de que sea o no un Príncipe, estoy bastante seguro, que él y sus perros, jamás podrían tocarme.
-Josep no juega limpio, JK- asintió
-¿Qué te hizo?
-¿Qué?- me puse nerviosa. Él no podía saber lo que me había hecho Josep la última vez.
-Victoria, se que estas con él por miedo y por agradecimiento a Carlo, pero…- se alejo y dejo mis manos libres, ni siquiera recordaba que las tenía sujetas. -Se que todo esto es muy apresurado, pero lo que siento por ti es fuerte y se que no sentiré esto por nadie más – asentí, porque sabía perfectamente de lo que hablaba, porque yo lo sentía. -Si aceptas que esto que hay entre nosotros, sea oficial, no tendrás porque preocuparte por ellos nuevamente. Jamás te dejaré sola Victoria.-  volví a asentir, no necesitaba nada más que estar con él
-Solo, una cosa
-Dime
-Podemos ser discretos aquí, me gustaría pasar desapercibida, ni siquiera debo competir con nadie, porque ya eres mío.- sonrió y volvió a capturar mis manos. Me besó hasta que todo se intensificó, sus manos empezaron a explorar mi cuerpo, sus labios mordisqueaban mi piel, y  de repente se alejo, fingió que no había pasado nada mientras yo intentaba calmar mi respiración y contuvo una sonrisa.

-No es hora para que una Princesa esté rondando por el Palacio.- hizo una reverencia -Qué tenga buena noche.- se giro y se alejo
-Te vas a arrepentir- dije, dudo que me haya escuchado pero eso no quería decir que mi amenaza no fuera real.

Regrese a mi habitación, me puse la pijama y me metí a la cama, mañana tendríamos día libre para terminar de adaptarnos, como si eso fuera posible. El lunes empezaríamos clases y actividades de la realeza, el solo pensarlo me provocaba nauseas. Lo peor es que acabo de caer en cuenta, de lo que conlleva aceptar la relación con Jungkook, todos esos títulos idiotas, “Actividades de la realeza”, “La cena Real”, “El diario Real”,  todos y cada uno de ellos, se volverán parte de mi. Quiera o no.

◇◇◇

Empezar clases es tedioso y a la vez divertido, he tenido algunas cenas en casa de Carlo, en donde hemos utilizado muchos de los cubiertos que hay en la mesa, claramente no todos, esto es una exageración, pero aun así, conozco más de la mirada. Sin embargo, no me interesa que la gente sepa sobre esto, así que fijo tomar nota y hacer lo que hacen las demás. También empiezo a hacerme una idea sobre las concursantes y su manera de actuar, algunas son demasiado obvias, Becca, Gia e Isabel, son las típicas niñas ricas que piensan que todo merecen. Reconocí a Gia, quien se burlo de mí ayer cuando dije que trabajaba de mesera, probablemente tengo más clase que ella pero me divierte su actitud, las demás aún no sacan las garras. Por otro lado esta Amalie, ella fue la que me encontré el otro día en las escalera y al parecer, sabe guardar un secreto. También está Lena, la típica chica risueña que probablemente me caería mal, pero extrañamente es muy agradable. Hasta ahora, son las únicas que identifico.

Termine la clase y me dirigí a mi habitación, estaba dispuesta a pasar mis ratos libres durmiendo. Me quedé dormida un rato y desperté cuando un rayo de sol pegaba justamente en mi rostro. Apreté mis ojos y coloque una almohada sobre mi rostro, después de unos minutos empecé a tararear una canción que se me había venido a la mente. Lo que empezó como un tarareo se convirtió en un concierto privado, había retirado la almohada de mi cara y continúe cantando con mis ojos cerrados. Cuando los abrí, el rostro de JK estaba sobre el mío, me observaba desde arriba y no se como, pero logré retener el grito que se había acumulado en mi garganta. Tomé la almohada que había dejado a mi lado y la estrelle contra su cara.

-¿Qué diablos te sucede? Casi me da un infarto
-Como es que no sabía que cantabas tan hermoso
-Suelo cantar en privado… en la comodidad de mi habitación… en donde se supone que nadi3 entra, a menor que toquen la puerta.- dije molesta.
-Sigue cantando- junto sus manos como si me rogara que lo hiera e hizo un puchero.
-No lo haré. ¿Qué haces aquí?- puso una mueca y se sentó a la orilla de la cama.
-Vamos a una carrera esta noche.
-¿En lunes?- asintió efusivamente -¿En donde es?
-No te preocupes, aunque Josep ya debe estar enterado de quien soy, no me arriesgarme a encontrármelo, no aún.
-¿Aun?- pregunte en tono burlón -Amigo, a veces pienso que tienes instintos suicidas.
-¿Amigo?-  se subió a la cama y empezó a gatear sobre ella. Acorralándome entre sus brazos, su cuerpo y el colchón. Era tan malditamente sexy, lastima que mi fuerza de voluntad fuera tan grande.

Rodee su cuello con mis brazos y empecé a besarlo desesperadamente, baje una mano a su pecho y lo empuje suavemente para que supiera que yo quería tomar el control. Lo recosté y me subí a horcajadas sobre él, después de unos minutos más de manoseos y de que nuestra ropa desapareciera, besé la piel de su pecho y me encamine hacia su erección. Sin esperar aprobación, la saque de sus pantalones y la introduje en mi boca, observe desde mi posición como se enderezaba, dejando caer su peso sobre sus antebrazos que aún estaba en el colchón. Sus ojos estaba fijos en mi y su lengua jugaba con el aro de su labio.

La visión que tenía en este momento era única. Su cuerpo perfectamente esculpido, inclinado levemente hacia atrás, tensando su abdomen y sus brazos, su cabeza estaba echada hacia atrás mientras mordía su labio inferior y cerraba sus ojos con placer, su cabello largo caía sobre su espalda y algunos mechones se esparciendo sobre su perfecto rostro. Su imagen me excitaba tanto, que después de esto probablemente terminaré ayudándome a mi misma, sin embargo, no me dejaría llevar. Succioné un par de veces más, pase mi lengua por toda la parte superior mientras lo llevaba al límite. Vi la tensión en su mandíbula y sus ojos cerrarse con fuerza y entonces me aleje.

Vi la frustración en su cara y las ganas de asesinarme, pero también vi que había entendido el juego. Yo también podía jugarlo, por más irresistible que sea, conmigo no va a poder. Sonreí y el simplemente negó con su cabeza. Se lo competitivo que es, pero veremos quien cede primero. Se levantó y peino su cabello hacia atrás antes de tomar su camisa y ponérsela, abrocha su pantalón y volvió a sonreír incrédulo.

-Nos vemos después de la cena, en el jardín- asentí mordiendo mi labio para no soltar una carcajada
-Oye, deberías acomodar tu entrepierna, podrías sacarle un ojo a alguien.
-Muy graciosa, ya veremos quien ríe al último.
-Ya veremos, tenemos toda la vida para averiguarlo- se detuvo en seco y volteo a verme, dibujo lentamente un sonrisa y caminó hacia mi, su mirada era intensa pero no como la de hace algunos minutos. Era decidida y profunda, estaba cargada de promesas y de… amor.
-Te amo- dijo y me beso, fue un beso tierno a pesar de todo lo sucedido. Yo también lo amaba pero buscaba el momento adecuado para hacérselo saber.

El Diario Real: Princesa Victoria (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora