Jungkook
Cuando me enteré que Josep era el novio de Victoria, simplemente me reí. Todos sabemos que su familia es importante en el mundo de la mafia, incluso los Reyes los saben, pero jamás ha hecho negocios en los que los Reinos se vean afectados, de hecho, podría decirse que es una decepción para alguien que de verdad es un mafioso. Por ese motivo, nadie a hecho nada por detenerlos y se les permite seguir creyendo que son peligrosos y poderosos y que son perfectos ocultándose.
No me preocupa que Josep me amenace o crea que tiene poder para hacerme algo si me meto con ella, me reiría en su puta cara pero eso restaría diversión a todo esto. Mi problema mayor en este momento, es el estúpido juego que me están imponiendo. ¿Casarme? Ni siquiera en mis sueños más remotos había pensado en hacerlo, ahora que la idea fue implantada en mi mente, solo me veo haciéndolo con ella, sin embargo, al parecer no tengo elección.
Según mis padres, es una importante tradición del Reino y no seré yo quien rompa esa tradición. A veces pienso que mis padres no me conocen, romper este tipo de cosas es a lo que me dedico, pero algo me dice que no debería desobedecerlos. Sea como sea, el hecho de que sea algo que no quiero hacer y que me siento con la obligación de hacerlo, no me tiene bien. Estoy haciendo berrinche en mi habitación y estoy analizando todas mis opciones. Principalmente estoy buscando una solución al hecho de que quiero a Victoria, la necesidad creciente de ella, se asemeja a la necesidad que tengo por correr y tengo la sensación de que si consigo que sea mía, la necesidad de las carreras pasará a un segundo plano.
Conseguí una carrera no muy lejos de aquí, gané como de costumbre, pero no conseguí olvidarme de nada en absoluto. Nada de esto sería tan difícil si no hubiera conocido a Victoria.
Tomé algunos tragos con los chicos de la carrera, las chicas bailaban a nuestro alrededor y Sonya no dejaba de re pegar su cuerpo al mío. Sentí que era como ofrecerme su ayuda para saber que podía vivir sin Victoria, y yo la acepte. Acepte perderme en esa morena de pelo chino, esa que me veía como si fuera lo mejor del mundo, nada que ver con Victoria, quien parecía querer hacerme saber que ella lo era todo. Y lo era.
Estábamos en una sucia y oscura habitación de un motel barato, me encontraba sentado sobre la cama mientras Sonya devoraba mi boca. Su cuerpo que estaba a horcajadas sobre él mío, empezada a balancearse lentamente. Recordé aquel día en el rio y ¡maldita sea!, esto no iba a funcionar.
-Sonya..- la chica no dejaba de buscar mi boca para evitar que siguiera hablando. La tome firmemente de la cintura y la deje sobre la cama. Fui un poco agresivo, pero necesitaba que retirara sus manos de mi. -Me voy
-pero por qué… déjame demostrarte que te va a gustar- ni siquiera había terminado de hablar y ya se encontraban hincada entre mis piernas con sus manos sobre mi pantalón.
-No, no me gustará- la levante y la senté en la cama, a pesar de cualquier cosa que dijeran sobre mi, no podía ser un idiota con ninguna chica. -Lo siento, creo que el alcohol fue lo que me trajo aquí, pero no puedo. Dejaré pagado, descansa o vete. Adiós, Sonya.- la vi hacer una pequeña rabieta pero aún así salí de ahí.
Regrese a casa y empaque, según mis padres debía mudarme al Palacio azul, era lo único bueno de todo esto, tenía demasiados buenos recuerdos de ese lugar, aparte de que convivir con mis primos siempre había sido mi actividad favorita.
-Hijo- mi madre toco la puerta de mi habitación, era tarde pero sabía que ella estaba al tanto de todos mis movimientos, seguramente hasta me había escuchado entrar a mi habitación. -¿Puedo pasar?- pregunto con media cabeza asomada en la puerta , lo que me hizo sonreír a pesar de mi estado de ánimo.
-Claro que si mamá. ¿Qué sucede?
-Eso me pregunto yo, JK. ¿Qué sucede?- tome asiento y ella empezó a inspeccionar mi maleta. -Tu no sueles reaccionar de esta manera a ninguna orden, por más que no te agrade. ¿Algo que quieras contarme?
-Mamá- pase las manos por mi rostro con frustración -cualquiera de las órdenes que me hayan dado en el pasado, no se compara a esto. No usar la moto, no salir, asistir a algún evento que no quería. Todas suenan tontas a comparación de esta.- suspiro y caminó hacia mi, paso su suave mano por mi mejilla y coloco mi cabello detrás de mi oreja
-Mira nada más ese cabello, Jungkook.- la vi resignado a llevar la conversación por donde ella quería.
-Es mi atractivo, mamá
-Si, si, te ves guapísimo, pero creo que ninguno de los Reyes anteriores llevaba el cabello en una coleta. – sonrió con ternura -Hable con tu tía Jazmín, tu primo Nam se queja del concurso porque no quiere casarse con alguien que no ame
-Lo ves…
-Pero accedió- continuó como si yo no hubiera hablado -el chico esta tan obsesionado con su trabajo, que ni siquiera asoma la cabeza a la ventana.- sonrió -Y en el otro extremo estas tu, sales todos los días, no tienes ningún interés en involucrarte en los asuntos del Palacio, y conoces chicas todos los días
-Bueno mamá, a pesar de no demostrar interés, he aprendido bastante bien el funcionamiento del Palacio. Por otro lado, mis tías se preocupan por qué sus hijos no conocen chicas y ¿tu te preocupas porque si lo hago?
-Bueno hijo, tampoco creo que las chicas que tu conoces, sean las que tus tías quieran que sus hijos conozcan.
-Esta bien, ahora me siento ofendido- me cruce de brazos y la observe mientras ella empezaba a doblar algo de mi ropa para meterla a mi maleta.
-No seas infantil- sonrió -a veces me pregunto si de verdad tienes edad para casarte
-No, no la tengo
-Pero entonces, tampoco tendrías edad para andar en moto, salir hasta tarde, beber como lo haces…
-Creo que ya entendí, mamá, ¿Cuál es tu punto?- suspiro y me lanzó una playera a la cara
-Ni siquiera puedes tener una relación seria con cualquiera de las chicas con las que sales, Jeon Jungkook- bueno, esto se está poniendo serio, pensé. Cuando mi madre me dice mi nombre completo, no hay nada que hacer más que escucharla. -Y no me refiero a que hayas buscado con quien casarte, simplemente tener una relación seria, que durará más de dos noches.
-¡Mamá!- me queje, no podía ser verdad que mi madre supiera estas cosas
-Ay, mi amor.- continuó con su arduo labor de doblar ropa -Te conozco más de lo que crees, y es por eso que estoy aquí.- volteo a verme -Quiero hacer un trato- levante una ceja
-¿Un trato?
-Así es, se que no quieres ir al concurso pero, tienes que hacerlo. Conociéndote simplemente te presentará, sin poner interés en nada, pero como sabes, debes casarte.- sonrió -a menos …
-A menos…
-A menos que me prometas que asistirás con la intención de encontrar a alguien y terminaras el concurso, si a la hora de la elección no te enamoraste, dejare que termines el concurso sin pareja.
-¿Cuál es la trampa?- río
-No trampa amor, solo no quiero que seas infeliz, pero tampoco quiero que abandones el concurso a los tres días, porque estaremos en el ojo de todos. Ahora serás el Príncipe Jungkook y nosotros quedaremos en mal si tu actitud es mala.- levantó los hombros. Sentí una presión aún más grande al recordar que ahora todos sabrán quien soy, pero no podía desaprovechar esta oportunidad.
-Acepto
◇◇◇
Estar con mis primos es divertido, hasta que Hoseok o Yoongi empiezan con su actitud de ancianos amargados. Después de jugar en la piscina y de cenar con mis tíos, recibí un texto de Roger avisándome que Josep estaba intentando encontrar información sobre mi. El idiota no se lo espera, aún así, me hubiese gustado que no se enterara tan pronto quien soy.
Rechace la carrera que me había conseguido para esa noche y preferí salir a buscarla. Llegue a casa de Carlo y me escondí tras los arbustos fuera del jardín, sabía en que ángulo apuntaban las cámaras de vigilancia y había un punto ciego, ese era mi lugar. También, sabía cuantos minutos tardaba el guardia en rodear la casa con su perro, un perro que podía olerme desde el lado opuesto del jardín y que un mal movimiento mío, haría que los guardias se pusieran alerta.
Corrí a través del jardín, trepe rápidamente por la ventana, que por suerte no estaba cerrada y entré a su habitación antes de que el guardia pasara de nuevo por debajo del balcón. Me escondí bajo su cama cuando escuché pasos acercarse. Era ella, me encantaba verla moverse tan libremente por todo el espacio. Quería salir ya, pero me había perdido observándola. Se dejo caer en su cama y preguntó en voz alta por mi. Me llamó idiota, así que no lo dejaría pasar. Saque mis manos y jale sus piernas para asustarla, el juego comenzó en risas y terminó conmigo entrando y saliendo de ella. La había extrañado mucho.
No todo fue color de rosa, en algún punto de la conversación, estaba preocupado por el estúpido concurso, no se que vaya a suceder con ella y no puedo hacer nada para que sea una de las elegidas, quería disculparme y decirle que lo resolvería, cuando de su boca salió el recordarme que no éramos nada. Creí que había algo, claramente no éramos nada por la existencia de Josep, pero pensé que teníamos algo, que había algo entre nosotros, y ella lo descarto sin pestañear. Me sentí dolido y me largue de ahí.
◇◇◇
Después del desayuno, fuimos al salón de juntas, la reunión no duró mucho tiempo, pero la sorpresa vino cuando mi tío estaba a punto de irse. Nos entregó una tableta en donde se nos pidió clasificar a las últimas veinte Princesas. El proceso de elección ya nos había dejado solamente cincuenta en una lista, ahora era nuestro deber elegir a las veinte que ingresarían al concurso.
No había pasado ni tres perfiles de las concursantes, cuando el nombre “Victoria” salto a la vista. Toda la descripción era de ella pero no quería llevarme la sorpresa de que solo era una coincidencia. Tenía miedo de cambiar de página, y ver que la chica de la foto no fuera Victoria. Llevaba diez minutos observando los datos y pensando en ella. La extrañaba y me sentía frustrado, he pensado sobre nuestra pelea y era obvio que ella lo vería de esa manera cuando se ve presa de Josep, si nada de esto hubiera pasado, seguramente ya me la habría robado de la maldita casa de Carlo. Mi madre estaría tan contenta de ver que me enamore de alguien, y me habría ahorrado todo este estúpido asunto del concurso.
Estaba a punto de cambiar la página, cuando Jimin grito algo sobre usar su tarjeta de hermanos. La tarjeta de hermanos es una tradición desde que tengo memoria, esta solo se puede usar una vez al mes y su función es, que los seis restantes, te apoyen, te ayuden, o hagan algo que quieras, sin quejarse.
Estoy observando como mi primo utilizo, estúpidamente, su tarjeta de hermanos en una enamoramiento a primera vista, sonreí y cambie la página sin pensarlo. Ahí estaba ella, y yo me encontraba levantando la mano para usar la carta de hermanos también. Jimin tenia razón en usarla si quería que todos votarán por ella, ya que solo las veinte con más votos se quedarían.
Se tuvo la idea de que cada quien eligiera una chica y que todos votarían por ella, así cada quien tendría una favorita dentro del concurso. Obviamente nadie sabe que conozco a Victoria y nadie lo sabrá, por lo menos no en este momento.
No pude quitarme la estúpida sonrisa de mi rostro, estaba tan emocionado, Victoria estaría un año encerrada aquí, conmigo. No desaprovechar esto. Creo que a final de cuentas, mi madre ganara, le llevare a la futura Reina del Palacio Púrpura.
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El Diario Real: Princesa Victoria (+18)
Fiksi PenggemarLas reglas son para romperse, sin importar las consecuencias. Eso es lo que Jungkook piensa, hasta que él, la chica que ama y el Reino, se ven amenazados por sus decisiones. El concurso para conseguir a su futura esposa, ha empezado. El Príncipe Jun...
