MALEDICTUS: Una maledictus son individuos del sexo femenino cuya sangre está maldita, lo que les permite trasformarse a voluntad en alguna criatura, aunque con el tiempo las lleva a transformarse en una bestia permanentemente.
Donde Kendra se une a...
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DELPHINI RIDDLE
SEPTIEMBRE 1981
El pasar de los días debilitaba a Kendra cada día más, el cuervo se ensanchaba con ella día y noche, torturándola hasta el cansancio para repetir la misma rutina al día siguiente.
Kendra seguía sin descubrir cuál era la verdadera identidad del cuervo, siempre que entraba estaca cubierto y su voz no era suya.
Sus ojos se entreabrieron al escuchar el llanto de un niño, sería posible que allí tuvieran alguno. Sabía que Tom era cruel, lo comprobó con su propia hermana, pero causarle el mismo daño dos veces, a otra persona...
La puerta de su celda se abrió dejando ver que el cuervo nuevamente apreció.
— ¿Otra vez estás aburrido?
— Tendremos una conversación tú y yo — dijo El Cuervo entrando con una silla. — Me dirás donde están tus hijos, Harry y Arabella, a menos que quieras desees que vaya a buscar a Credence.
Kendra sintió como su corazón se detuvo al escuchar la mención de su primogénito, se asustó al pensar que Tom tenía conocimiento de él.
Ella no respondió. Kendra no respondió. Deseaba poder advertirle a Sirius, decirle que se fuera de Londres con Credence que lo llevará a un lugar seguro.
Uno donde ambos estuvieran a salvo, donde nadie pudiera hacerles daño.
El Cuervo llevó sus manos hasta la capucha que cubría su rostro revelando su verdadera identidad.
Coraline Potter.
— Por si tenías alguna duda, se quien es Credence Salazar o mejor dicho Credence Black — dijo Coraline mirándola.
— Siempre creí que eras una persona despreciable — dijo Kendra mirándola. — Pero que te atrevieras a lastimar a tus propios padres...
— ¡Fueron un daño colateral! — gritó Coraline. — El Señor Tenebroso no tenía la intención de lastimar a mis padres, fue mi culpa por que tú no saliste herida cuando te escápate con Jennifer.
Kendra sentía una ira en su cuerpo, ahora todas las piezas del rompecabezas encajaban, él por qué todo el tiempo los mortifagos la atrapaban en cada una de sus misiones.
— Fue tu culpa que me atraparan en cada una de mis misiones, me culpabas de cada rasguño que tenía tu hermano en la cara ¡Cuando era tu culpa! — exclamó Kendra. — Todo este tiempo me has culpado a mi por algo que causaste tu, eres tú quien me ha delatado y me culpabas a mi de trabajar con Tom.