Capítulo 29: El llamado

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Una vez más me desperté aturdida, no reconocí el lugar en el que me encontraba y eso me ponía los pelos de punta

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Una vez más me desperté aturdida, no reconocí el lugar en el que me encontraba y eso me ponía los pelos de punta.

—Ya despertaste eso es bueno—Evan Lahote entró por una puerta con una bandeja de comida

—¿Qué haces aquí? ¿Dónde estamos? ¿Qué hiciste?

—Tranquila, te vas a marear si te alteras.

—¡Me secuestraste! ¡Por supuesto que me voy alterar!

—Tuve que, de lo contrario no querrías saber de mí

—Menos ahora.

—Maya por favor, déjame explicar.

—¿Explicar qué? ¿Qué me abandonaste a mí y a Paul?, ¿el porqué cada día de mi infancia nos golpeabas?

—Tuve un mal momento, había perdido a tu madre y su traición...nunca pude perdonarla

—¿Traición?

—Paul no es tu hermano.

—¿Cómo que no es mi hermano? ¡Claro que es mi hermano!

—A medias si...Gene tuvo una aventura con Joshua Uley unos meses después que tu madre y yo nos casaramos; En esa aventura Gene concibió a Paul pero él no es mi hijo sino de Joshua.

<<¡Eso no puede ser cierto! Eso significa que Sam Uley es su hermano y Paul es mi medio hermano>>

—Mientes...mamá jamás haría algo así.

—Gene se enamoró de Joshua y juró que el mujeriego más codiciado de la reserva le correspondía de la misma manera.

No puede ser. Evan Lahote era un golpeador y un imbécil de muchas maneras posibles, pero nunca fue un mentiroso.

—De todas maneras Paul es mi hermano, no importa cómo nació o quién es su padre. Es mi hermano y tú nunca has sido ni serás mi padre.

—Maya enserió perdón por lo que hice en el pasado, tuve un problema pero lo corregí, ahora soy otro.

Bufé ante esa ilógica

—Si eres distinto nunca debiste secuestrarme.

—Perdón no sabía que más hacer para acercarme a tí Maya.

—Debo volver a la reserva.

—¿Por qué?

<<Ah bueno por muchas razones, una de ella Paul te matará; soy licantropa y estoy imprimada, no puedo estar lejos de Seth>>

—Razones personales y obvias.

—¿Es por ese chico Clearwater?—preguntó pero uso un tono que no me agrado

—No es problema tuya

—Eres mi hija, claro que me importa con que clase de chicos sales.

—¿Clase de chicos?

—El chico Clearwater no es de mi agrado.

—¿Y eso a mí que me importa?

—Seth no es bueno para tí Maya

—Ten cuidado Evan, puedo aguantar muchas cosas pero jamás permitiré que hables malas cosas de Seth.

Evan rodoo los ojos y observó la bandeja de comida

—Ten come, hace unas horas que estabas dormida.—observé con cautela la sopa

—¿Acaso también tiene drogas?

—No esta vez no, lo prometo.

Mi estómago rugia al oler la comida y la verdad era que si tenía mucha hambre. Así que tuve que ceder.

—¿Por qué ahora?—pregunté luego de unos minutos en silencio

—¿Mhm?

—¿Por qué me buscaste ahora?

—Es un tema delicado—Evan se quedó en silencio por unos minutos antes de volver hablar.—Estoy muriendo

Escuchar eso no me lastimó y mucho menos me dio lastima, pero sí me hizo sentir incomoda, Evan esperaba que sintiera compasión por él pero, ¿Cómo sentir compasión por la persona que te lastimó a tí y a tu hermano?

—Mmm...—murmure apenas antes de quedar en completo silencio

—Maya me queda un par de semanas de vida y no quiero irme de este mundo  sabiendo que te lastimé a tí, a mi única hija.

—Pues lo hiciste. Y no hay vuelta atrás Evan.

Evan suspiró antes de salir de la habitación.

—Esta bien, si estamos con esa actitud. No saldrás de aquí Maya.

Evan cerró la puerta y solté un gruñido. Debía de llamar a la manada, no me imaginaba lo angustiado que estaría Seth.

Como pude me levanté de la cama, estaba algo mareada pero con mi lado lobuno se disipaba mucho más rápido.

Me acerqué a la pequeña ventana que tenía un candado, bufé observando la puerta, debía de tener cuidado con Evan. Como pude lo forcejeo hasta que este cede y se rompe, abrí la ventana y salí por ella.

Mis pies tambaleaban cada vez que nos acercábamos más al bosque alejándonos de la cabaña en la que me encontraba.

—Vamos maldita sea—gruñí, mi loba interior no quería salir, casi no tenía fuerza para la transformación

—¡MAYA!—el gritó de Evan y el sonido de una escopeta me hizo agachar la cabeza

<<¡Está loco! ¡Debo esconderme!>>

Apresuré mis pasos afirmandome de los troncos, mi corazón comenzaba a latir con fuerza, Evan estaba a unos metros pero para mí suerte no estaba en su visión. Los pájaros del bosque escapaban con cada escopetazo al aire por parte de este loco maniático.

—Tengo que transformarme, vamos lobo estúpido sal.—gruñí, cada vez me sentía más débil y frustrada.

Estaba por rendirme. Evan estaba cada vez más cerca. Hasta que mis manos fueron reemplazadas por patas de lobo y sin esperar un segundo más aullé, aullé con toda la fuerza que me quedaba.

《¡SEEEEETH!》

Un fuerte dolor se instaló en mi cuerpo, bajé la mirada y mi pata sangraba, levanté la vista y Evan me apuntaba con una sonrisa macabra en su rostro.

—Te tengo.

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𝐖𝐨𝐥𝐟 𝐋𝐨𝐯𝐞 《𝑺𝒆𝒕𝒉 𝑪𝒍𝒆𝒂𝒓𝒘𝒂𝒕𝒆𝒓》 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora