Capítulo 3

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Han pasado casi dos semanas de que nos quedamos bajo la lluvia con Matt. Las cuales fueron muy difíciles. He tomado muchas tutorías y apenas llego con mis propios estudios. Ni siquiera todo el trabajo que estoy haciendo es suficiente para pagar las cuentas. Y todavía falta un mes para que mi madre pueda volver a trabajar.


A este paso solo tendremos alimento para una semana más. La idea de buscar un trabajo mejor vive dando vueltas en mi cabeza, y creo que es hora de hacerlo. Es hora de dejar de trabajar con Estela, y de seguír dando ayudas escolares.


Cuandó el timbre sono a las 14 pm, dando por finalizado el día escolar, hablé con Jason y en lugar de llevarme hacia mi edificio, me llevó a la ciudad para empezar a buscar trabajo.


Tener dieciséis años y todavía estar estudiando no ayuda a conseguir uno, todo lo contrario lo hace casi imposible. Nadie quiere contratar a una jovencitaque no puede trabajar turno completo.


Al terminar el día solo he conseguido un lugar donde trabajar, y no es lo que estaba esperando, pero igual decido aceptar el trabajo ya que es el único que tengo.


Tendré que ser camarera de lunes a sábado, desde las 18 p.m hasta la 1 a.m en un bar de Brooklyn no muy lejos del edificio en el que vivo. No es el mejor horario para alguien que va al colegio a las ocho de la mañana, pero es lo único posible para mi ahora.


Cuando llego a casa me doy una ducha y le comunico las noticas a mi madre quien lamenta que tenga que ser camarera pero me reconforta diciéndome que solo será un mes.


Solo queda renunciar al puesto de trabajo en casa de Estela y  a las cinco tutorías que tengo, en las cuales se encuentra la de Matt. Admito que la de él es la que más me duele dejar, pero la situación me obliga a hacerlo.


Como solo son las 18 pm comienzo a mandar mensajes a los padres de los niños pidiendo disculpas por no poder presentarme mas en sus hogares para ayudar a sus hijos por un tiempo. Afortunadamente todos parecen comprender.


Dejo para lo último a Matt.


Matt, no podré ser más tu profesora particular, lo siento.


Solo han pasado treinta segundos desde que mandé el mensaje cuando me entra una llamada de él. La contestó.


-Hola -Digo neutral.


-¿Cómo que no me puedes dar más clases? –Exige saber.


-No, no puedo - Dije apresurada -Asuntos personales. Hay otros que pueden enseñarte también Matt.


-Pero yo no quiero otros. Ya tuve muchos profesores y ninguno sirvió. Pero contigo Madie es diferente. Aprendo –Dijo en un tono que lo hacía sonar creíble y real.


- Tienes que esforzarte más y todo solucionado –Contesté terminante.


-Por favor... ¿He hecho algo?


-No. Renuncié a todas las tutorías, el mundo no gira a tu alrededor. Estoy cansadísima, adiós- y luego colgué, sin esperar su respuesta.

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