Han pasado casi dos semanas de que nos quedamos bajo la lluvia con Matt. Las cuales fueron muy difíciles. He tomado muchas tutorías y apenas llego con mis propios estudios. Ni siquiera todo el trabajo que estoy haciendo es suficiente para pagar las cuentas. Y todavía falta un mes para que mi madre pueda volver a trabajar.
A este paso solo tendremos alimento para una semana más. La idea de buscar un trabajo mejor vive dando vueltas en mi cabeza, y creo que es hora de hacerlo. Es hora de dejar de trabajar con Estela, y de seguír dando ayudas escolares.
Cuandó el timbre sono a las 14 pm, dando por finalizado el día escolar, hablé con Jason y en lugar de llevarme hacia mi edificio, me llevó a la ciudad para empezar a buscar trabajo.
Tener dieciséis años y todavía estar estudiando no ayuda a conseguir uno, todo lo contrario lo hace casi imposible. Nadie quiere contratar a una jovencitaque no puede trabajar turno completo.
Al terminar el día solo he conseguido un lugar donde trabajar, y no es lo que estaba esperando, pero igual decido aceptar el trabajo ya que es el único que tengo.
Tendré que ser camarera de lunes a sábado, desde las 18 p.m hasta la 1 a.m en un bar de Brooklyn no muy lejos del edificio en el que vivo. No es el mejor horario para alguien que va al colegio a las ocho de la mañana, pero es lo único posible para mi ahora.
Cuando llego a casa me doy una ducha y le comunico las noticas a mi madre quien lamenta que tenga que ser camarera pero me reconforta diciéndome que solo será un mes.
Solo queda renunciar al puesto de trabajo en casa de Estela y a las cinco tutorías que tengo, en las cuales se encuentra la de Matt. Admito que la de él es la que más me duele dejar, pero la situación me obliga a hacerlo.
Como solo son las 18 pm comienzo a mandar mensajes a los padres de los niños pidiendo disculpas por no poder presentarme mas en sus hogares para ayudar a sus hijos por un tiempo. Afortunadamente todos parecen comprender.
Dejo para lo último a Matt.
Matt, no podré ser más tu profesora particular, lo siento.
Solo han pasado treinta segundos desde que mandé el mensaje cuando me entra una llamada de él. La contestó.
-Hola -Digo neutral.
-¿Cómo que no me puedes dar más clases? –Exige saber.
-No, no puedo - Dije apresurada -Asuntos personales. Hay otros que pueden enseñarte también Matt.
-Pero yo no quiero otros. Ya tuve muchos profesores y ninguno sirvió. Pero contigo Madie es diferente. Aprendo –Dijo en un tono que lo hacía sonar creíble y real.
- Tienes que esforzarte más y todo solucionado –Contesté terminante.
-Por favor... ¿He hecho algo?
-No. Renuncié a todas las tutorías, el mundo no gira a tu alrededor. Estoy cansadísima, adiós- y luego colgué, sin esperar su respuesta.
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Quédate cerca
Teen FictionMi vida era tranquila. Misma rutina todos los días. Mismas amistades de siempre. Mismo trabajo. No era lo que se llama una chica popular en el instituto ni mucho menos, pasaba desapercibida muy fácilmente y por eso, cuando el chico lindo y codiciado...
