Capítulo 7

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A la mañana siguiente me desperté con unas sombras horribles bajo mis ojos debido al insomnio de la noche anterior.

Estaba feliz por lo que había sucedido pero a la vez me encontraba confundida y lo peor de todo es que me sentía fatal por Luke.  No se lo merecía y me sentía demasiado culpable como para contarle el episodio de anoche  y espero que a Matt no se le ocurra ni decir palabra sobre el tema, en realidad dudo que el recuerde algo.


Salí de mi habitación para ir a desayunar algo con mi madre, pero al abrir la puerta oí voces provenientes de la cocina. La primera que identifico es la voz de mi madre , pero la segunda voz es maculina, me asomo un poco para poder espiar ya que no reconozco la voz y veo que está tomando café con John. Mi primer pensamiento: Pasó aquí la noche. Estoy por retroceder y volver hacía mi cuarto cuando notan mi presencia.


-Hija, buen día –Saluda mi madre con su dulce voz matinal mientras endulza el café de John.


Me aliso con las manos el pelo de manera rápida ya que bueno, acabo de levantarme y ni siquiera me moleste en ir al baño y comprobar mi apariencia en el espejo, debía de verme horrible. Tomo asiento al lado de mi mamá y saludo a ambos con un "Buen día"


-No te hemos oído llegar anoche Madie –Comenta mi madre.

Mi sospecha de que estuvieron aquí juntos la noche anterior fue confirmada con aquel comentario. No me molestaba que mi madre durmiera con John pero no dejaba de sorprenderme que no lo me lo tratara de ocultar. Al contemplar un momento la escena de la pareja, se podía ver la diferencia de edades entre ellos que no era poca. Sarah le llevaba casi diez años al hombre y yo jamás lo había pensado.


-Eh...llegué temprano -Dije cuando logré apartar mis pensamientos sobre el amorío de mi madre de mi cabeza. Noté la duda en su rostro y aclaré - Nos dejaron salir antes del trabajo.



-Ah, me alegro entonces. ¿Tranquila la noche ayer? –Preguntó.


-Me imagino que debe ser peligroso andar sola en la noche para una jovencita como tú –Agregó John impidiendo que conteste la pregunta de mi madre.


-Así es. Igual me trae una amiga –Le conté mientras me dirijí a prepararme un café instantáneo.


-Eso es bueno–Dijo - ¿Y con los estudios, como andas?


-Bastante bien –Respondí, mientras endulzaba el café con tres cucharadas de azúcar, por supuesto –Má... hoy hay una fiesta y he arreglado con mis amigos para ir. ¿Puedo...?


-Claro, pero cuídate. ¿Vienes a dormir? –Preguntó. Mamá nunca ha tenido problemas con que salga a divertirme, siempre y cuando la mantenga al tanto y no haga las cosas a escondidas suya, pero nunca fue así ya que no lo necesite. Bueno, mentira. Todos alguna vez mentimos a nuestros padres y yo no soy la excepción. No fingiré ser la hija perfecta.


-No lo creo, seguro vaya a lo de Emma –Respondí sin darle demasiada importancia.


-¿Necesitas algo? ¿Ropa y esas cosas? –Preguntó John lo cual me sorprendió, y antes de que pueda contestar abrió su billetera y sacó trescientos dólares. Luego me los entregó–Ten. Para lo que necesites esta noche.

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