Era viernes por la noche. Y estaba trabajando en el bar junto a Barbie y una nueva compañera que había sido contratada recientemente.
Hoy, después de unas muy largas semanas era mi última noche aquí. Al fin, dejaría de servir alcohol a personas ya alcoholizadas, quienes gastan todo su dinero bebiendo y bebiendo, cuando muchos tienen una familia que mantener.
Este bar, por lo que pude ver en este tiempo, es un escape a los problemas de muchos clientes. Suena horripilante, sin mencionar que en su momento hubo prostitución.
Hoy, al segundo que había puesto un pie en este lugar, fui a buscar a Dick para informarle que sería mi último día de trabajo. Él ya sabía que para mí esto era temporal. Cuando ingresé, me había asegurado de dejárselo muy claro, es más una semana atrás ya se lo había mencionado para que fuera buscando un reemplazo, y creo que ese es el motivo por el que trajo a la otra joven.
Al decírselo, no puso objeciones, y me dijo que al irme vaya con él y me daría la paga de la semana. Ansiaba porque el reloj marquen la 1 a.m. y oficialmente deje de trabajar allí.
Estaba muy feliz de irme de ese bar. A mi madre ayer le habían sacado el yeso de su pierna y la había acompañado Jonh ya que últimamente hacían todo juntos. A veces parecían adolescentes de lo cursi que eran, ¡se había quedado casi todos los días de la semana en nuestro departamento!
Volviendo a su pierna, el doctor le había dado dos días más de reposo, para poder reincorporarse en el trabajo. Lo que significaba, que a partir del lunes mi vida volvería a la normalidad.
Como era sabido, la noche no fue ni un poco tranquila. Llevando bandejas de un lado a otro, dando vueltitas, recibiendo piropos o haciendo algún malabar con las botellas mientras servía en la barra. Típico viernes.
Al terminar mi turno, fui con Dick quien me dio el dinero acordado. Luego salí del bar y vi como la chica nueva se dirigía hacia la parada esperando al transporte público. Era una chica joven, y me hacía acordar a mi, con la diferencia de que ella era mayor de edad y seguramente trabajaba para autosatisfacerse. Hubiéramos sido muy buenas amigas si no hoy no fuera mi último día de trabajo.
Al voltearme pude ver a traves de las ventanas que Barbie seguia allí, acomodando las sillas, limpiando las mesas, barriendo el suelo. Seguramente esta noche se quedaría con Dick, como había estado haciendo la mayoría de los días de la semana. Cada vez que pensaba lo que se veía obligada a hacer por su familia, se me revolvía el estómago, y muchas veces me daban leves arcadas.
Cuando volví mi vista hacía el pavimento, me encontraba impaciente por tener que esperar. Generalmente, Luke siempre está estacionado aguardando por mí antes de que termine mi turno. La impuntualidad no es una palabra que se le aplicara bien. Bueno, estaba exagerando, tal vez solo estaba retrasado unos cinco minutos, pero aun así era raro.
Miro hacia la calle, pero ninguno de los vehículos que veo pasar es el Honda de su padre. Observo los taxis, pero tampoco baja de alguno.
De repente escucho como se aproxima una ruidosa moto, y me alejo un poco de la calle, siempre me han dado miedo. No puedo entender como la gente puede montarlas y sentirse segura en ellas.
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Quédate cerca
Teen FictionMi vida era tranquila. Misma rutina todos los días. Mismas amistades de siempre. Mismo trabajo. No era lo que se llama una chica popular en el instituto ni mucho menos, pasaba desapercibida muy fácilmente y por eso, cuando el chico lindo y codiciado...
