Capitulo 17

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-Hacia siglos que no comía una hamburguesa de Mc Donalds –Dijo Barbie dando un gran mordisco a su hamburguesa doble con queso extra.

Estuvimos gran parte de la mañana en el centro comercial recorriendo las diferentes tiendas y comprando alguna que otra prenda. Yo, no pude comprar demasiado por falta de efectivo.

A las 12 p.m. decidimos buscar algún lugar para un almuerzo rápido y elegimos Mc Donalds.

-Son riquísimas, aunque si comes más que eso –Dije señalando todo su menú completo que incluía las papas fritas tamaño grande y el refresco- no entrarás en tu lindo vestido nuevo.

-¡Cierto! –Dijo con un puchero – Recuérdame porque compre ese maldito vestido talle minúsculo donde mi trasero está súper apretado.

-Porque tienes una cita con el caliente muchacho con el que trabajas.

-Ay, sí-Dijo y luego dio un suspiro de adolescente enamorada. 

Barbie había logrado dejar de trabajar en el bar de Dick hace poco más de dos semanas, y con ayuda del nuevo novio de su madre, consiguió un empleo en una bonita boutique en Brooklyn. Su nueva jefa, no era de las personas más agradables del mundo pero aunque sea ganaba un buen dinero sin necesidad de acostarse con ella. Además, mi amiga estaba muy feliz en ese trabajo. Había hecho nuevos amigos, y los horarios eran bastante cómodos. Ni hablar, de que había conocido a Kevin. El joven con quien mañana tendría una cita.

-Realmente te gusta –Dije con una gran sonrisa en el rostro.

-¿se nota demasiado?

-Tanto como a mí se me notaba que estaba loca por Matt.

-¡Mierda! ¿Para tanto? – Preguntó entre risas y yo le lancé una de mis papas fritas a la cara por burlarse de mí. Ambas terminamos riendo - ¿Qué tal las cosas con el?

-Más que bien. Es increíble y tan dulce. Se me hace imposible de creer, ya que no hace mucho tiempo follaba con chicas en los baños del instituto- Al ver la cara de repulsión de Barbie, agregué- Si, asqueroso. Y además al no tener que fingir una doble relación tengo más tiempo libre.

-Lo que es genial. No nos veíamos hace casi un mes – Dijo y luego bebió su refresco- Me alegro por ti. Así que... ¿Con luke ha pasado algo más?

-Nop. Solo lo que ya te he dicho –Dije antes de dar un mordisco a mi hamburguesa.

La semana próxima a lo sucedido con Luke, este había intentado disculparse de mil maneras diferentes. Congestionó mi buzón de mensajes todo el fin de semana, y el lunes al verme corrió hacia mí y me suplicó de rodillas que lo perdonara en pleno estacionamiento escolar. Estuvo mandándome cartitas, las cuales terminaron todas y cada una rotas en pedacitos y en el cesto de basura. Compuso un poema en literatura sobre los errores y el perdonar, sin dudas dirigido a mí, entre otras cosas.

Yo, por el contrario, aún no lo había perdonado. Decidí no ir a la policía. Le daría la oportunidad para que solo se diera cuenta de su equivocación y acabara con la venta de drogas.

La primera semana, no permití demostraciones públicas de afecto entre Matt y yo. No quería ser la nueva zorra del instituto. A medida que fue pasando el tiempo, nos permitimos andar de la mano, luego fueron los besos en la mejilla y algún que otro besuqueo después. Él no estaba muy conforme, ya que quería hacerles saber a todos que no estaba disponible, pero muy a su pesar, termino cediendo.

Una vez que terminamos nuestro almuerzo, caminamos hacia su Ford Ka con nuestras bolsas y me llevó a casa. Allí tomé un baño y más tarde mientras veía una película preparé un salteado de verduras para cenar cuando Sarah regresara del trabajo.

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