Son las 23 p.m. y yo sigo trabajando en el bar como de costumbre. Lo único que veo de positivo en esto es que en dos semanas se terminara. Solo falta ese tiempo para que mamá se recupere completamente y pueda volver a trabajar. Aunque estar enyesada no le ha prohibido relacionarse con otra gente.
Hace una semana cuando llegue del colegio, me estaba esperando en casa con el almuerzo preparado. Nos sentamos juntas a comer y me conto de su noviazgo, o mejor dicho casi noviazgo con John. "Nos estamos conociendo solamente", esas fueron sus palabras. Yo, como debe de hacer una hija me alegre por ella pero no hice demasiados comentarios referidos al tema, en cambio deje que ella me contara de las múltiples visitas que hacia John cuando yo no estaba y de las largas charlas telefónicas por madrugada que yo nunca había escuchado debido a que llegaba terriblemente cansada y con solo tocar el conchón me desplomaba dormida.
-Hey Madie, fíjate que quiere Will- Me ordenó Sofhie una compañera de trabajo, devolviéndome a la realidad. Will, era uno de los mejores clientes que teníamos. Asentí y me dirigí hacía la mesa del hombre.
-Hola Will –Salude con una sonrisa. El se levantó un poco y me señaló su mejilla para que le de un beso, lo cual hice.
-Así me gusta cariño, ¿Con que dices que empiece?- Me pregunta – Ah y por cierto, estas realmente bonita esta noche.
Clásico de Will. Siempre hacía comentarios como esos a las meseras. Yo ya me había acostumbrado, y es más ni siquiera me caían mal. Era cosa de Will.
-Algo tranqui, no tan fuerte recomendaría –Contesté con una amable sonrisa.
-Bien, tráeme solo cerveza.
Me marche y fui en busca de su pedido. La noche básicamente fue como todos los días. Ir de un lado a otro con bandejas y alcohol, con una sonrisa en el rostro y soportar ciertos comentarios no muy ubicados, ayudar cuando alguno salía medio tambaleando del lugar, nada fuera de lo normal. Al terminar el turno, Barbie con quien nos habíamos hecho muy amigas, me llevó hasta casa y pude dormir en mi cómoda cama.
Al amanecer, mis piernas no parecían querer reaccionar pero con mucha fuerza de voluntad obligue a que salieran de la cama, no podía darme el lujo de perderme mis clases. Me puse un par de jeans azules, una remera beige y un sweater fucsia. Era una mañana bastante otoñal.
Una vez en mi clase, las primeras horas no se hicieron eternas como de costumbre ya que me senté al fondo y me las pasé hablando con Jason. Al salir al patio, nos encontramos con Emma.
-Hola, ¡los encontré!-Dijo con una sonrisa en su cara –Los he estado buscando.
-Hola, aquí estamos, ¿Pasó algo? –Preguntó Jason curioso.
Emma, seguía sonriendo. Se volteó y comenzó a buscar entre la multitud de adolescentes con la vista. Luego alzó una mano e hizo gestos. Y un muchacho comenzó a caminar en dirección a nosotros. Es de estatura media, igual que Emma. Su pelo es color negro, y tiene unos hermosos ojos verdes con pestañas largas. Su nariz es bastante grande, pero aun asi es lindo. No es ni delgado ni tampoco gordo. Llevaba puestos unos jeans celestes sueltos, y un buzo en dos tonalidades de verde. Mientras caminaba tenía una gran sonrisa en su rostro. Cuando estuvo a pocos centímetros de Emma, le cogió la mano y le dio un tierno beso en la mejilla, haciéndola sonrojar solo un poco.
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Quédate cerca
Teen FictionMi vida era tranquila. Misma rutina todos los días. Mismas amistades de siempre. Mismo trabajo. No era lo que se llama una chica popular en el instituto ni mucho menos, pasaba desapercibida muy fácilmente y por eso, cuando el chico lindo y codiciado...
