Habían pasado dos semanas de mi gran fiesta de cumpleaños. Esa noche, Matt me llevó a mi departamento en Brooklyn y se despidió con solo un tierno beso en la mejilla. Al día siguiente, mis amigos se habían disculpado por organizarme aquella fiesta creyendo que la disfrutaría. No me costó perdonarlos ya que al segundo de entrar al Lexus cualquier rastro de enojo se había evaporado.
Emma no se equivocaba cuando decía que la infidelidad tenía cierta adrenalina. Oh, y sí que la tenía. Las últimas semanas, estuve llevando una doble relación con nada menos que el Sr. Sonrisa Perfecta. Y es una de las cosas más emocionante que hice en mi vida.
Había llegado tarde a clases unas cuantas veces porque Matt me había llevado a desayunar o a dar una caminata por el parque. Siempre decía que me quedaba dormida, o que me había levantado algo descompuesta.
Al finalizar la jornada escolar, Jason me llevaba hasta mi departamento, y esperaba en la recepción del edificio unos pocos minutos hasta que aparecía Matt en su impecable vehículo. Lo hacia la mayoría de las veces. Luego íbamos hacia su casa y hacíamos los deberes o quizás veíamos alguna película.
De todas maneras, esto había dado un giro de ciento ochenta grados a mi vida. Mis horarios eran un caos. Estaba bajando el promedio escolar por falta de tiempo para estudiar. Muchas veces me iba a dormir tarde por quedarme haciendo alguna que otra tarea atrasada y al otro día realmente me costaba levantarme. En cuanto a las tutorías, siempre llegaba cinco o diez minutos tarde.
Y por otro lado estaba Luke... con quien no me acostaba desde hacía casi un mes. No se crean que he estado teniendo sexo con Matt, porque tampoco es así, no lo ha intentado y quería que fuera el quien lo propusiera después de haber sido rechazada aquella noche. Volviendo a Luke, había estado esquivando lo más posible ir a su departamento y aunque había ido una vez la semana pasada me excuse mintiendo con que estaba en mi período.
Intentaba pasar el menos tiempo posible con él, y siempre inventaba excusas bobas como que tenía que hacer tareas, que estaba demasiado cansada o que necesitaba tiempo de chicas con Emma. El único rato que estábamos juntos era en el instituto y allí no se pueden hacer demasiadas demostraciones de afecto por lo cual solo nos limitábamos a besarnos un poco, gracias a dios, y quizás tocaba mi trasero en algunas ocasiones, aunque me mostraba algo reacia cuando lo hacía.
Cada vez que nos veía juntos, Matt tensionaba su mandíbula y echaba miradas realmente psicópatas hacia Luke. Celos. Uf, que bien que le hacía eso a mi ego.
¿Qué diablos le sucedió que estaba tardando tanto? Hace diez minutos estoy en la recepción del edificio con un vestido que deja al descubierto la mayor parte de mis piernas aunque nada de escote, para no provocar. Hubiera preferido usar algo un poco más largo pero realmente no tengo esas prendas en mi armario.
Hoy saldría con mi todavía novio, Luke. No había podido evitar esta invitación. Me llevaría a cenar a algún bonito restaurante y cuando intente negarme, me reclamó el poquísimo tiempo que compartíamos y me vi obligada a aceptar ya que aún no encontraba la manera de terminar nuestra relación. Sé que hablé de lo emocionante de la infidelidad pero de vez en cuando me sentía mal por el papel de idiota que jugaba en nuestro triángulo amoroso.
Pocos minutos después, lo vi en su moto Honda, esperando en el pavimento por mí. Fingí una sonrisa lo mejor que pude al ver el brillo en sus ojos contemplándome. El si estaba enamorado. Una punzada me atravesó el estómago. Caminé y le di un casto beso en su mejilla cuando estuvimos lo suficientemente cerca.
-Que linda te ves –Dijo observándome de pies a cabeza- Adoro que luzcas el brazalete.
Había decidido ponerme la bonita pulsera que me había regalado para Navidad. Lo hice porque me pareció un lindo detalle que el apreciaría.
ESTÁS LEYENDO
Quédate cerca
Ficção AdolescenteMi vida era tranquila. Misma rutina todos los días. Mismas amistades de siempre. Mismo trabajo. No era lo que se llama una chica popular en el instituto ni mucho menos, pasaba desapercibida muy fácilmente y por eso, cuando el chico lindo y codiciado...
