Capítulo 6

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 Es jueves por la noche, lo que quiere decir que ya ha pasado una semana desde que Luke y yo nos quedamos dormidos en el sillón de mi departamento. Las cosas entre nosotros marchan bien, aunque todavía no le queremos poner un título formal. Ambos estamos de acuerdo en que no queremos nada serio por ahora. Hemos estado divirtiéndonos, yendo a almorzar, o al cine cuando tengo algún tiempo libre.  En fin, la pasamos bien juntos.


Estoy en la puerta del bar con Barbie mientras fuma un cigarro. Ha sido una semana demasiado larga en cuanto al trabajo, hemos estado trabajando prácticamente solo nosotras dos ya que Sophie solo vino dos veces en la semana y Charlie fue despedida luego del incidente del viernes pasado. Dick se había enterado del descontrol que hubo esa noche en el bar, y también de quien fue culpable por ello. Sin dudarlo la despidió el sábado por la noche cuando las tres estuvimos presentes. Ella comezó a llorar y pidió hablar a solas con él en la bodega donde se guardaban las bebidas. Con Barbie supusimos que iba a tratar de seducirlo para no perder el empleo, pero de todas maneras no funcionó porque unos minutos más tarde Dick salió de la bodega ruborizado y  abrochándose los botones de su camisa con sus torpes manos. Detrás de él, venía Charlie impecable pero con expresión de derrota en su rostro. Luego le susurró algo en el oído y se fue. Debo admitir que no tener que verla seduciendo hombres toda la noche era sin duda algo muy bueno. Permitía que trabajásemos más tranquilas, aunque Dick todavía no había conseguido un reemplazo para ella.


Comencé a tiritar por el frío y a Barbie se le apagó el cigarrillo. Se lo volvió a colocar entre los dientes y sacó su encendedor para prenderlo. Se la veía cansada, con sombras horribles bajo sus ojos color café. Hoy no fue un buen día para ella, supuse.


Mientras miraba el cielo estrellado, diviso que sobre la carretera empiezan a acercarse dos reflectores hacía nosotras, cuando están un poco más cerca, noto que el Honda de los padres de Luke. Una vez que frena frente a nosotras, me despido de Barbie y me subo al vehículo. Al entrar me besa, pero no le permito ir muy lejos dentro de mi boca ya que me aparto. Se tensiona un momento pero no hace preguntas al respecto.


Empieza a manejar, pero no hacía mi edificio. Agarra otro camino. Estábamos yendo al centro de la ciudad, pero no sabía por qué.


-¿A dónde vamos? –Pregunto mirando a través de la ventanilla los letreros de negocios y bares por los que vamos pasando.


- Debo llevarle unas cosas a un amigo –Dice en tono relajado. Luego me mira y agrega – Será rápido, lo prometo.


Conduce unos minutos más, y para en un bar que no he visto antes. Estaciona el auto, me da un casto beso en la mejilla y dice: "Ya regreso". Luego se baja y entra al bar haciendo que ya no lo pueda ver.


Me quedo sola en su auto, viendo como la gente camina ebria por las calles neoyorquinas. No había llevado nada en las, o al menos que yo haya visto. Me intrigaba que tenía que llevarle a un amigo a estas horas, pero son sus amistadas. Al cabo de diez minutos volvió, y se subió al auto.


-¿Todo está bien? – Pregunté con cautela.


-Si, solo tenía que llevar unos papeles – Puso la llave en el contacto y encendió el auto para ir hacía mi departamento.


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