-¡Madison! –Gritó mi madre por tercera vez al ver que yo no parecía querer salir de la cama, en la cual me encontraba cómoda y calentita mientras que afuera estaba nevando, típico. Mi madre entró en mi cuarto y abrió mis cortinas azules de un tirón para que la luz del sol entrara por la ventana. Al invadirme tanta claridad tiré de mi frazada con fuerza para poder cubrir mis ojos. Demasiada luz para unas pupilas que no acaban de despertarse por completo – ¡En pocas horas te irás y hay cosas que hacer!
Sus palabras hicieron a mi cerebro por fin funcionar. No podía darme el lujo de seguir acostada cuando tenía importantes cosas que hacer antes que mi novio y su familia vinieran a recogerme después del almuerzo. Conté hasta cinco mentalmente y me obligué a levantarme. Mamá aplaudió exageradamente y yo solo le dediqué una sonrisa irónica mientras me dirigía al baño para lavarme la cara y los dientes.
Luego fui a la cocina y puse agua a hervir para preparar un té. Una vez listo, hice compañía a mi madre en la mesa del comedor y bebí mi té caliente mientras ella bebía café. Desayuné rápido ya que no quería perder ni un minuto de mi tiempo.
Me vestí con unos jeans, una camiseta, un suéter y un muy abrigado tapado y salí del edificio hacía la parada del autobús. Todavía me quedaba pendiente la compra de algunos regalos para navidad.
El transporte no tardó mucho en llegar, y en menos de una hora ya estaba recorriendo tiendas y buscando lo más indicado para cada uno.
El único regalo que tenía era el de Luke. Lo había comprado hace una semana en un negocio de la Quinta Avenida en Manhattan, en una tienda del diseñador Tommy Hilfiger. Recuerdo que al entrar al negocio y comenzar a ver los precios mi mandíbula cayó, literalmente. Estuve boquiabierta unos minutos, sorprendida de lo costoso que era aquel lugar.
Sabía que era una muy buena marca, y por ello había entrado. Luke me regalaba cosas caras la mayoría del tiempo y lo mínimo que se merecía era un buen regalo de navidad. Pero cuando le entregué a la cajera ciento diez dólares por una camisa informal blanca clásica mi mano no quería soltar el dinero. El regalo de mi novio además era esencial, ya que pasaría noche buena con él. Lo cual aceptó mi madre luego de haber conocido el lunes a Luke cuando fue a cenar a nuestro departamento. Le pareció un chico bonito y agradable.
Después de una hora ya había comprado regalos para Emma, Barbie, Jason, Helen y Gary. Estos últimos eran los padres de mi novio, a quiénes conocería hoy. Entre los cinco había gastado menos de ciento cincuenta dólares. Y aún me faltaba el obsequio de mi madre. Seguí recorriendo las calles de Manhattan buscando algo medianamente accesible de comprar.
Cuando pasé por Morgan, un bonito vestido que estaba expuesto en la vidriera logró llamar mi atención enormemente. Era color azul, con un encaje disimulado y su largo era por la rodilla. Imaginé ese vestido en Sarah y si, realmente le quedaría hermoso con su tono de piel.
Entré a la tienda y una simpática joven se acercó para preguntarme qué tipo de prenda buscaba. Le comenté del vestido y rápidamente fue a buscarlo para poder verlo mejor.
Después de pocos minutos la muchacha regresó con un delicado vestido entre sus manos. Lo extendió para mí en una mesa de vidrio que se hallaba en el centro del negocio. Era precioso, luego busqué torpemente la etiqueta para saber el valor. Ochenta dólares, eso costaba. Si, era bastante dinero y quedaría arruinada después de todos los regalos navideños que he comprado, pero Sarah se lo merecía más que cualquier persona. Sin dudarlo, entregué el dinero a la empleada y salí de allí con otra bolsa en mis manos.
Luego de terminar con mis compras me dirigí a mi edificio en el autobús. Al entrar al departamento, el olor a mantequilla se coló por mis fosas nasales y pude oír cascaras de huevo siendo golpeadas contra algo, un recipiente supuse. Me adentré en la cocina y mis sospechas se confirmaron. Mi madre estaba cocinando.
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Quédate cerca
Fiksi RemajaMi vida era tranquila. Misma rutina todos los días. Mismas amistades de siempre. Mismo trabajo. No era lo que se llama una chica popular en el instituto ni mucho menos, pasaba desapercibida muy fácilmente y por eso, cuando el chico lindo y codiciado...
