|| Finalizada || Absolutamente todos parecen darse cuenta de lo enamorados que se encuentran Ash y Eiji excepto ellos, ¿pero cómo podría atreverse a romper la relación que han construido? Eiji hace más que suficiente quedándose a su lado incluso des...
Hi~ En noticias nada relacionadas al fic, no alcance a estar dos meses sin trabajo porque hoy me hablaron de una pasantía y empiezo esta semana, pero alcance a participar en dos dinamicas seguidas durante ese tiempo más libre, ¿me arrepiento? Absolutamente no, fue el mejor uso de mi tiempo y me divertí mucho, ahora, es obvio que Mayo no es mi mes porque van dos años seguidos que no acabo a tiempo, pero detalles. Con respecto al capítulo, si bien, probablemente yo comparta el mismo odio que sientan en algunos momentos moderación con los insultos para no quemar a esta pobre mujer, siento que no quedo tan intenso como quería, pero ustedes juzgaran.
Mil gracias por tanto~
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Eiji tensa las manos alrededor de un vaso de papel, la sensación es desagradable y gélida, no es nada lo que espera, pero bueno, considerando que él tampoco es lo que sus progenitores desean no posee voz ni voto para criticar a un café de a dólar ¿cierto? Sus pupilas navegan hacia la bebida, un remolino de espuma se está deshaciendo a medida que el vapor cesa y el azúcar cae al fondo, plac, plac, siente a los granos acomodarse unos arriba de otros, la forma le evoca a un iceberg asomando tímidamente la punta, sonríe ante la comparación, en estos momentos se siente así. Un iceberg de trauma. El niño que se hizo papá y mamá. El infeliz que se cosió una sonrisa. La sombra de sus papás. Mierda. Quiere vomitar.
—Cariño. —La voz de Ash es un ancla a la realidad—. Vuelve conmigo.
¿Dónde está?
En el aeropuerto, está sentado esperando que sus padres aterricen con Ash al lado, el toque se siente cálido aun si las palmas de su esposo son más frías por naturaleza, lo reconforta. Estarán bien. Confía.
—Lo siento, estoy nervioso. —Sus jades se suavizan a través del cristal, se ha puesto unos lentes para darse un aire más intelectual y profesional, el gesto francamente es adorable—. No quería venir aquí hoy, tengo ganas de hacer nada.
—Lo sé. —Aslan toma sus nudillos para llevarlos hacia sus labios, no lo besa, no en un principio, poco a poco va hundiendo su boca en un aleteo de mariposa sobre su anillo, lo hace sin quitarle esos jades de encima y eso es suficiente para que el mundo desaparezca—. Tampoco quería dejarte ir, te sentías calentito en la cama y podría haberme quedado acurrucado ahí toda mi vida.
—Entonces volvamos a acostarnos.
—Eiji. —Lo regaña.
—O tomemos un avión para ir a otro lugar, ¡sí!, podríamos tomar todavía el apellido de Max ¿verdad?
—Eiji.
—O podríamos verlos salir y no decirles nada, sería una buena anécdota para contar en casa, o quizás podríamos...
—Cariño. —Odia que lo llame con ese apodo y use ese tono tan dulce, nunca hizo caso cuando Bones se burlaba porque el temible lince suavizaba la voz y la mirada frente a él, no le hizo caso puesto que era común que le tomaran el pelo, sin embargo, un día lo notó—. Eiji.