Finalmente, luego de dos semanas, la joven pudo salir del hospital, había mejorado de forma casi milagrosa, y creía saber perfectamente por qué..
Nuevamente en su hogar, la esperaba únicamente su hermana.
-No quieren verme, ¿verdad?-
-Seguro que si, pero no tuvieron tiempo. No seas negativa, Mils. Haddaway te espero con ansias-
Le otorgó al pequeño animal a su hermana, quien esbozo una sonrisa al verlo
-Hice un trato con Tom. Será Steve Haddaway-
-Lo tienes enfermo, querida.-
Sus mejillas comenzaron a arder, mordiendose el labio para no sonreír.
Se dirigió a su habitación, cerrando suavemente la puerta de esta.
Se sentó en su cama, luego de un tiempo, la había extrañado.
Su teléfono vibraba, indicando que tenía una llamada.
Suspiro enamorada, al ver el nombre que figuraba en la pantalla
-Hola linda, ¿cómo estás? ¿Que dijeron tus padres?-
-Nada, ni siquiera están en casa-
Ella trataba de contener las lágrimas, mientras el, al otro lado, pensaba que decir, mientras lamentaba el estado de su novia.
-Escucha, en 10 minutos estoy allá, cuéntamelo todo-
No pudo ni siquiera contestar, antes de que el colgará rápidamente.
No tenía ánimos de vestirse, ni de arreglarse. Se acomodo en la ventana, observando el silencio de la noche.
Su habitación daba al patio, el cual desde hace bastante tiempo no tenía actividad.
La última vez que estuvo allí, fue con su ex-pareja, Simón. Cuando pasaron la tarde juntos.
Bajo la vista al suelo, intentando ignorar completamente sus recuerdos.
Se levantó para dirigirse a la cocina, a buscar un vaso de agua.
Mientras caminaba, un auto estacionó frente a la entrada. Sabía perfectamente quien era.
Trato de caminar más rápido, para que su hermana, quien estaba en la sala de estar, no abriera. Lo cual fue en vano, ya que esta llegó más rápido a la puerta, abriéndola rápidamente.
Alli se encontraba el chico de rastas, nervioso por la situación
-Oh, claro. Milán, es para ti.-
La joven subió una mano a su frente, masajeando su sien.
-La próxima vez, llámame cuando estés afuera-
-La próxima vez ya tendre una copia de tus llaves, cariño.-
El joven entro a la casa, dejando fuera a la avergonzada chica, quien lo miraba sarcástica
-Escuchame, ellos no te merecen, querida- el la abrazaba dulcemente, mientras ella intentaba no llorar frente a el.
-Ya no importa. ¿Para que viniste?-
-Para estar contigo, ¿Para que más?. Escucha, mañana en la noche, toda la banda tenemos una invitación para un evento que organiza un productor muy famoso. No podemos rechazar esto-
-¡Me avisas demasiado tarde, Kaulitz!-
-Faltan casi 24 horas, niña. Cálmate- rio, mientras la joven se levantaba rápidamente de su asiento, buscando su teléfono
-Bill llevará a Nick, tiene una sorpresa para ella. Pero no le digas nada-
Ella se giró, sorprendida ante la confesión de el alemán, quien la miraba serio
-¡En serio, no tengo que ponerme!-
-¿Es en serio? Te verás hermosa de cualquier forma. ¿En qué afecta?-
-Imbecil, ¡afecta y mucho! Creo que tendré que recurrir a ir desnuda-
-No te verías nada mal-
El se dirigió hacía ella, tomándola de la cintura y atrayendola hacia el
-Te lo digo en serio, niño-
-Yo también lo digo en serio- hundió su cabeza en su cuello dejando castos besos en este, subiendo hacia su oído -No sabes cuántas veces te he imaginado de esa forma, belleza-
La joven tomaba su cuello, aprobando completamente su acción.
-Dentro de poco no tendrás que imaginarlo, Kaulitz-
Esbozo una sonrisa al escuchar ese apodo, acercándola más hacia el
-Me encanta cuando me dices así. ¿Sabes? Me gustaría más si lo dijeras entre jadeos.-
La chica paso saliva al escuchar esto, mientras respiraba de forma agitada
El se acomodo, quedando cara a cara, mientras observaba como ella cerraba los ojos, tratando de contenerse.
La tomo fuertemente de la cadera, bajando sus manos hacia su trasero.
Ella entrelazó sus brazos en su cuello, besandose ardientemente.
El la alzó, sin dejar de besarla. Entrecruzando las piernas de la chica en su cadera. La pegó contra la pared, mientras su lengua trataba de explorar aún más su boca.
En medio de la tensión que se generó en el ambiente, el teléfono de el joven comenzó a sonar.
-Carajo. Bill dice que se equivocó de fecha. El evento es en tres horas.-
La desarreglada chica se paró, tratando de acomodar su cabello, disimulando un poco lo que había pasado
-Llamame cuando estés lista y vengo a buscarte-
La joven asintió, ignorandolo por completo, mientras se daba la vuelta para buscar algo en sus cajones
-Te juro, Milán, que la próxima vez no me detendré, y menos por un estúpido teléfono.- advirtió, acercandose más a ella -No voy a parar hasta poder tocarte, escucharte, sentirte.- Sus manos se apoyaron en el abdomen de la muchacha, quien pasaba saliva y jadeaba ante su toque
-No te libraras de mi-
Se alejo lentamente, mientras ella se recomponía. Cuando lo logro, el ya se encontraba en la sala de estar, saludando a su hermana.
Salió rápidamente del cuarto, tomando del brazo a su pareja, y llevándolo hasta la puerta
-¡Nos vemos, Mils!-
Cerro fuertemente esta, dejando salir todo el oxígeno que había estado reteniendo. ¿Cómo podía actuar de forma tan normal luego de lo sucedido?
Corrió hacia su cuarto, huyendo de la mirada de su hermana.
Esto no quedaría así, tenía tantas ganas de más. Tendría que usar su arma secreta.
Se dirigió hacía su armario, buscando desesperadamente un vestido.
Al encontrarlo, esbozo una atrevida sonrisa; era un vestido rojo ardiente, muy ajustado. Parecía ser normal, pero en el cuerpo de Satanás, todo se torna mortal.
Se arregló lo más rápido que pudo, tomo su teléfono y marco el número de el joven con el cual había estado a punto de tener relaciones una hora atrás.
-No vengas por mi, un amigo me llevará-
No dejo que este contestara, colgó apenas terminó de hablar. Tal como el hacía con ella.
A los diez minutos, un auto estacionó fuera de su hogar. La chica sonrío al ver quién era.
Alex, un viejo amigo de ella, la esperaba con un cigarro en mano.
Era un chico de cabello rizado y castaño, alto y muy apuesto. El también era guitarrista en una banda, y se dirigía al mismo evento.
Obviamente ella no sentía nada por el, pero quería jugar un rato.
Al llegar a la "fiesta", rápidamente sintió una mirada fulminante sobre ella, y sabía muy bien de quién se trataba.
Eso le encantaba;
Ser la tentación de muchos, pero el placer de uno solo.
Marlena
Holaaa, si no les gusta este tipo de historias solo salten esa escena, no es más que un extra
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Metanoia (Th FC¡)
Storie d'Amore"At the end, we all become stories." Milán, una joven de 17 años, encuentra un número en la calle para un casting de una banda, como vocalista principal. Al llamar, es aceptada e invitada el siguiente día al casting. Quien pudiera pensar, que una si...
