Capítulo 6

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─No sonrías así, solo vengo a ver si estás vivo ─ Amy había ingresado a la habitación de Thomas, esperando encontrarse al chico en el peor de los estados. Sin embargo, él se veía mejor que ella. 

─No mientas, claramente querías verme desnudo. ─ soltó él, con una confianza que no sabía que tenían.

─¡Thomas! ─ exclamó ella, con la boca abierta en sorpresa.  

─Y ahí vamos. Buen día para tí también. ─ dijo mientras se acercaba a la chica, le tomó la cabeza y dejó un beso en la línea donde su cabello comenzaba, en un segundo, mientras pasaba por su lado. El aroma que destilaba la llevó a fruncir el ceño. 

─Hueles a muerto — comentó.

─Pues creo que si tomaba dos shots más, no iba a ser solamente el olor. ─ dijo mientras analizaba su entorno, intentando encontrar brújula. Tenía los ojos más pequeños de lo normal y se veía bastante perdido.

─¿Disfrutas esto? ¿Ser el centro de atención? — le preguntó ella consciente de lo que decía.

─Tú eres la única que pone su atención en mí, muñeca. — dijo guiñando un ojo — Sebastian me hubiera dejado a mitad de camino sin nada para comunicarme y jamás me hubieras vuelto a ver, pero preferiste traerme a casa y casi arroparme — Amy se preguntó si Tom recordaba esas palabras que no habían abandonado su mente, las últimas que había dicho, entre sueños.

─No, porque eres una pesadilla. Seguramente hubieras encontrado el camino de regreso, como los perros. 

─¿Sabes? Es hermoso verte por las mañanas, realmente llenas mi espíritu de alegría. — soltó él asintiendo con entusiasmo.

─Ya dije yo, solo venía para ver si respirabas. 

─Si, aún respiro, si era lo que te preocupaba. 

─Pues creo que mi trabajo está hecho. ─ dijo ella mostrando las palmas de sus manos. ─ Ah y-

─Si.. ya me pongo pantalones. 

─Gracias ─ asintió ella. 

Aunque en realidad, no era de eso de lo que quería hablarle. 

─────

Consideraba totalmente inutil contarle a alguien sobre lo que había pasado la noche anterior, sin embargo, luego de arrojar más de veinte hojas hacia el frente de su habitación, notó como un chico rubio ingresaba por la puerta.

─Ah... ─ dejó ir en un suspiro ─ Otro día más cuidando el medio ambiente. 

─No estoy de humor, Jamie. ─ canturreó ella, mientras no despegaba la vista del anotador. 

─¿Compones? 

─No, monto en bici. ¿Tu? ¿Vas a una clase de ballet? 

─Eres un rayo de luz. 

─Disculpa, ¿que querías además de insultarme? ─ dijo finalmente alzando la vista para verlo. 

─No quería insultarte, simplemente quería ver si estabas bien... hace horas no te veo. 

─Lo siento ─ dijo cerrando los ojos y lanzando el anotador a su lado en la cama. Cubrió su rostro con sus manos mientras daba un suspiro, como si esa pequeña rutina la reseteara por completo. Al abrir los ojos, él seguía ahí. 

Y Tom seguía en su mente. 

No había funcionado. 

─¿Y bien? ¿Estás bien? ¿Debo preocuparme por algo? ¿Asesinar a alguien..? Ya sabes. 

Colors | Tom HiddlestonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora