Capítulo 7

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─Confío en que en algún momento me vas a decir cómo consigues estos donde sea que vayas ─ decía Tom, Amy le colocaba el parche de nicotina en el brazo. Algo que perfectamente podría hacer él por su cuenta de no ser porque su cuerpo ya se había acostumbrado a los toques de ella de vez en cuándo. Se sentía cuidado y eso le gustaba un poco más de lo que debería. 

─Pues sigue confiando... ─ dijo ella mientras sonreía de lado. 

─Vamos... ─ pidió en un murmullo ─ Además, ¿por qué no podría ir yo a buscarlos y ya? 

─Porque te verían, y entonces habría rumores. 

─Ah, ¿y tú como los obtienes? 

─¿Creíste que caería tan fácil? 

─Podía ser... por favor, díme. Haré lo que quieras, pero no lo que quieras en sí, sino... entendiste. 

─Y... listo ─ dijo ella mientras bajaba la manga del buzo de él. ─ Deja de verme así, no te diré. 

─A ver, no es como si fuera muy difícil. Si tú no quieres que te vean, es porque envían a alguien... y esa persona que envía a ese alguien debe ser de tu confianza: Sebastian. Lo que no entiendo es por qué no se aler- ¡Fumas! 

─Casi

─Fumaste. 

─Tienes razón, no era muy difícil. 

─¿Dejaste por tu voz? 

─Recuerdame por qué hablamos de ésto. 

─Porque yo pregunté. 

─Justamente... adiós. 

─¡No! Tienes que contarme

─¿Obligatoriamente? 

─Por favor. 

─Fue un año muy estresante, Tom. Literalmente el peor año de mi vida. 

─Y fumaste. 

─¡Dios, si, fumé! ─ volteó los ojos ─ Que pesado que eres... Sebastian consigue los parches para que no tenga que ir a buscarlos. La noche que empezaste a usarlos-

─Que me obligaste

─Que enloqueciste, abrí una caja que juré que mantendría cerrada para siempre. 

─¿Estaba vencido? 

─Estaba nueva. Pero abrir una caja, para mí, significaba usar toda la caja. ─ él quedó en silencio luego de eso. ─ Ahora no das tus opiniones extravagantes, ¿cierto?

─Intento medir si...

─Cuatro parches cada vez. Como dije, también estaba estresada. 

─Pero- 

─No hablaré más del tema, dulces sueños. ─dijo mientras se separaba de él. 

─A- Lester. ─ la llamó. ─ Siento haber abierto la herida. 

─¿Cuál de todas? ─ preguntó con una sonrisita ─ Está bien. ─ se arremangó ambas mangas de la camisa ─ Estoy limpia ahora. 

─¿Si? Porque sabes... podrías tener parches en otros lados. Creo que tendría que hacer una revisión total y-

─En tus sueños, Hiddleston. ─ dijo mientras abandonaba la habitación. 


DOS MESES DESPUÉS. 

─Nos merecemos una salida, ey, nos merecemos una salida ─ hablaba Alex en diferentes tonos. Había dejado que la adrenalina se le suba al cerebro, y ahora no quedaba más que soportarlo. 

Colors | Tom HiddlestonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora