III

973 137 4
                                        

Al día siguiente
Por la tarde

Solté un suspiro una vez que Gyuri termina de arreglar mi cabello. Enreda un listón negro alrededor del cabello recogido, haciendo un pequeño moño, después me da la tela para cubrirme el rostro.

Tomo la tela y me levanto, acercándome a la ventana. Comienzo una cuenta regresiva mental.

Dos.....uno....

La puerta se abre.

–Su alteza, estamos aquí–, esa es la voz de Yeosang

Volteo hacia la puerta, encontrándome a Jimin muy cerca de mí.

Me muestra algo escrito.

Estoy listo, ¿Cómo me veo?.

Suelto una leve risa, –¿No dijiste que el negro es solo para el luto?–, veo su vestimenta negra, un traje echo a la medida

La gran artista, Gyuri, una talentosa mujer para confeccionar ropa.

Jimin termina de escribir y me muestra el papel.

Solo es un color, en realidad creo que es el color de su alteza, le queda muy bien.

Ahí va de nuevo....

Él se a estado completamente pegajoso desde que vió mi rostro, en realidad fué pegajoso e insistente.

Debería presentarlo formalmente. Park Jimin, hijo del Duque del oeste, mi sexto concubino.

¿Como explicar esto?, Retrocedamos un poco.

Ayer

Después de que tomé un baño salí hacia la biblioteca, para buscar algunos libros que necesito.

Yeona me avisó más temprano que la habitación para Jimin ya estaba lista, por lo que esta noche no necesita dormir en mi habitación.

Bueno, solo estará incómodo por un tiempo, mañana es la cena, después podré anunciar de su presencia en el castillo.

Aunque no sé como presentarlo, ya que esta vez no estoy tomando a nadie como mi concubino. ¿Debería decir que es un invitado?, ¿Un amigo?.

Llego a la biblioteca y abro la puerta. Al entrar, tuve que detenerme de inmediato para no tropezar.

Frente a mí, está un papel con un mensaje.

Hola princesa.

La cabeza de Jimin sale detrás del papel, sonriendo muy contento.

–Creí haber dicho que suelo frecuentar la biblioteca–, recuerdo, pues lo envíe hasta el otro extremo de la villa.

Sin embargo él asiente, dando a entender que lo sabe.

–Si estás aburrido puedes dar una vuelta alrededor. El campo de entrenamiento está muy cerca de aquí, hay un jardín, el mar está del otro lado, no estás obligado a estar dentro–

Se queda observandome un momento, después sonríe. Escribiendo algo en las hojas.

Es un poco divertido verlo pasear con hojas y tinta por todos lados.

Me muestra el papel: Quería hablar con su alteza.

–¿Hablar?–, levanto una ceja

Él sonríe una vez más. Pone sus manos detrás de su espalda, balanceandose un poco.

Supongo que espera mi respuesta.

–Haa, bien, vayamos al jardín y tomemos algo de té–

Jimin solo asiente con emoción.

𝐋𝐎𝐍𝐄𝐋𝐈𝐍𝐍𝐄𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora