Capítulo 12

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Ya estoy de nuevo por aquí, buenas tardes, noches o días, dependiendo de la hora en que lo leas jejejeje.

Hoy os traigo un capítulo que me parece importante, creo que lo que va a pasar no os lo esparáis. Aunque lo primero es la respuesta de Ruth a Nick, ¿no? ¿Qué le habrá contestado? ¿Sí o no?


Bueno pues os dejo con el capítulo 12.


Nota: Capítulo con contenido sexual, si no tienes los 18 años es tu responsabilidad leerlo.


Becky Towers


La gente se había arremolinado a nuestro alrededor, pero para mí no existían, había desaparecido de la escena. Tan sólo nos veíamos a Ruth y a mí. Intentado conseguir que aquel momento, se convirtiera en uno de los días más felices de mi vida.

Tras pensármelo mucho, tal vez demasiado...me había armado de valor y decidí dar este paso, del que yo estaba seguro que no tanto de si ella querría.

Desde que la conocía, siempre me había dicho que nunca más se volvería a casar, que con haberlo hecho una vez y que el matrimonio hubiera sido tan malo, ya había tenido suficiente en esta vida.

Pero como soy muy cabezota, y nunca me doy por vencido y mucho menos con la duda de lo que podría haber ocurrido...decidí arriesgarme.

Tras el regreso de Ruth a mi vida, aquella noche super que nunca más dejaría que se alejara de mí. Ella misma me prometió que nunca más se marcharía y yo la creo, vi en sus ojos que sus palabras eran sinceras. Aunque no me lo haya dicho más, desde aquel día en el hospital, sabía que me quería, que me amaba.

Tenía la esperanza de que nuestra historia, desde aquel día, se convirtiera en un para siempre de cuento.

Gracias a la ayuda de Bibian, muy a su pesar, acudí a Tiffany's para hacerme con el anillo de compromiso. "El más caro" esas fueron mis palabras cuando el dependiente me preguntó cuál me interesaba. Al final, y siguiente los consejos de Bibian, le di más importancia al diseño que al dinero.

Finalmente elegí un anillo con un gran diamante en el centro, según me dijeron de 8,33 quilates engarzados en platino. Pequeños diamantes redondos, de 0,70 quilates, recorrían el resto del anillo. Una preciosidad, según palabras de Bibian que no paró de repetirme una y otra vez que si Ruth no lo quería, ella se casaba conmigo. Y sabía que no lo decía en broma, como yo cuando me negaba a ello entre risas.

Ella misma se encargó de realizar las llamadas necesarias para hacer que la pedida fuera especial.

Conocía de sobra lo poco que a Ruth le gustaba llamar la atención sobre los demás, por lo que no era necesario hacerla sentir incómoda en ese momento que debería recordar el resto de su vida, o al menos esa era mi intención.

Mi idea era algo sencillo, romántico...y sobre todo especial, como ella lo era para mí.

Y aquí nos encontrábamos, a orillas del río Este de Manhattan, con el puente de Brooklyn frente a nosotros, perfectamente iluminado en esta cerrada noche y con el Skyline de la ciudad a lo lejos...Yo, con mi rodilla derecha clavada en el suelo y mis manos, temblorosas, sosteniendo una pequeña caja color celeste con un gran anillo en su interior.

Los curiosos que nos rodeaban, no cesaban de hacer fotos y vídeos de la escena. Menos mal que eso también estaba controlado, todo se estaba grabando desde un helicóptero que nos sobrevolaba, no quería perder este momento, inmortalizarlo para siempre.

Saga White. RescátameHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora