⚠️: Relación profesor-estudiante, alusión pero no smut, diferencia de edad pero no es mencionada, fluff.
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Christopher Vélez y su belleza. Sus ojos parecían llevar consigo un brillo del sol de un día de verano a pesar de representar una fachada estricta y seria a sus estudiantes. Cuando ella lo observa, se sumerje en aquellos ojos miel, podía jurar que el mundo desaparecía y solo quedaban ellos dos, sentía que la lección del día solo se la explicaba a ella. Parecía una persona a punto del delirio, una loca, aquellos encuentros tensos entre ambos, sentía que él también tenía sentimientos por ella; cada sonrisa, cada roses de manos y cuando sus ojos conectan con los de ella de manera intensa y seductora, acelerando su corazón y estremeciendo cada parte de su cuerpo.
Los ojos de Christopher hablan sin palabras, desde que había cruzado el marco de aquella puerta y había notado la existencia de aquella mujer un deseo irresistible y una conexión inexplicable había atacado su cuerpo.
Había pasado un año y él seguía dando clases en aquella universidad, ambos creían tener el poder de disimular pero todos podían notar la tensión que se creaba, y eso que era un auditorio enorme. Christopher tenía una reputación intachable por ser estricto, serio y frío evitando que alguien se atreviera a tratar de enfrentarlo, en cambio con ella parecía suavizar la forma en que la miraba y trataba, debajo de todas esas interacciones hay una atracción que no se puede negar, un magnetismo que Christopher estaba queriendo bloquear desde el día que la conoció pero incluso en su intento de ocultar lo que siente, sus ojos traicionan la intensidad que reflejan.
Mientras los últimos estudiantes salían de la sala de conferencias, Christopher se demoró en el frente, revisando sus notas; ese día particularmente habia pensado en como acercarse de manera más intima a ella, dudando sí acercarse y dar el paso, o negar sus sentimientos y terminar algo que nunca habia empezado de una vez por todas.
Rendido por su mente, estaba a punto de recoger sus pertenencias cuando escuchó pasos acercándose. Mirando hacia arriba, la miró fijamente a los ojos, la intensidad de sus miradas era palpable.
— Dr. Vélez — comenzó, su voz ahora más suave, diferente al tono que utilizaba habitualmente — Quería hablar con usted sobre mi asignación. Apreciaría su… ayuda — titubea.
Christopher la estudió por un momento, notando la vulnerabilidad en sus ojos y se dio cuenta de que debajo de su exterior extrovertido y energético, había una persona introvertida y pacífica que intentaba la forma de no notarse tan nerviosa al estar frente a él.
— Claro— respondió, su voz suave pero teñida con una corriente de tensión —Por favor toma asiento.
Ella se acercó al escritorio, sin apartar la mirada de él, el aire de la habitación parecía gritar con deseo, mientras estaban sentados en el silencio del aula vacía, sus ojos se encontraron, un tirón magnético los atrajo más cerca. Christopher comenzó a analizarla de pies a cabeza lentamente; piernas preciosas y una falda de tablones se ajusta perfecto a su cintura y termina a la mitad de sus muslos, una blusa de botones blanca que abrazan su figura de manera exquisita con algunos de los primeros botones sueltos dejando ver con sutileza el arco de sus pechos. Labios preciosos, mejillas sonrojadas y ojos fijos en los de él cuando llega a su altura.
Ambos tentados a cruzar los límites que habían establecido mentalmente, — ¿cuál es tu duda? ¿Qué necesitas? — Ella comienza a explicar su situación, las dudas que tenía con lo que habia hecho y lo que le era imposible hacer, sus labios se movían al compás de sus manos, tan expresiva que le era imposible a Christopher esconder una sonrisa.
Con una mezcla de temor y anhelo, él se inclinó hacia adelante, extendiendo su mano para rozar la mejilla de ella. Cerró los ojos, apoyándose en su toque y en ese momento, sus labios se encontraron de maneda apasionada y ardiente, una chispa se encendió. El beso expresaba todas las emociones y sensaciones acumuladas, un beso que hablaba más que mil palabras.
Sus labios se mueven con una intensidad enorme, saboreando la sensación y se mueven de manera sincronizada, explorando cada contorno y textura con hambre. Los largos dedos de Christopher abarazan las caderas de ella y la acerca a su cuerpo en ese momento, el alrededor desaparece y solo existen ellos dos, entregados por completo al deleite y la pasión del beso.
Las manos de ella apretaban los costados de la camisa del castaño, las de él ahora rodeaban cerca de su cuello haciendo escapar un jadeo de la chica. Cuando se separan, quedan sin aliento y con los corazones latiendo. El amor prohibido que se había desarrollado en el transcurso del año ahora estaba en la superficie, sus cuerpos se buscaban, sus rostros se mantenían cerca — ¿Te gustaria salir conmigo? Sé que piensas que esta pero no puedo fingir más lo que siento por ti, las ganas de besarte me comen vivo — se alejó lo suficiente para apreciar su rostro, tratar de leer sus expresiones mientras acomodaba su cabello y acariciaba sus mejillas.
— Puede que sea incorrecto, pero te necesito de la misma manera que tu lo haces, Christopher. Quiero salir contigo, quiero todo contigo.
Por primera vez pudo ver una sonrisa genuina y grande en el bello rostro del chico, ella brincaba mentalmente de emoción por ser ella quien había provocado eso.
— Confía en mí, me tienes a tus pies — ríe suavemente — Vamos a solucionar cualquier problema juntos, ¿está bien? Tus problemas son los míos ahora, — da un beso en la punta de sí nariz — excluyendo tus calificaciones, claro. Eso depende de ti — bromea.
— Entoces no quiero nada — ríes inmediatamente por el rostro evidente de ofensa que tú profesor había hecho, negaste antes de besarlo.
Aunque puede que su elección sea considerada incorrecta por algunos, su deseo y su amor es más fuerte como para permitir que alguien se interponga entre ambos.