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Caminaron hacia los niños que estaban haciendo una ronda mientras cantaban, pero luego vieron que la niña de lentes no estaba. Su representante empezó a preguntarle a los niños y él decidió acercarse a la chica que estaba cerca pero miraba su celular, tal vez podría saber algo.
—Eh, buenas tardes —susurró.
La chica lo miró y se puso de pie rápidamente.
—Bang Chan —la chica sonrió—. S-soy Lia, digo, buenas tardes —todo su rostro estaba sonrojado mientras estrechaba su mano con la del modelo.
Chris soltó una risita—. Sólo quería preguntarte algo...
—Por supuesto —asintió rápidamente, estaba bien, pensó que moriría cuando lo viera pero sólo estaba sudando en lugares que no sabía que eran posible. Y temblando.
—Amm, había una niña cerca de estos niños, no sé si la llegaste a ver. Llevaba unos lentes —señaló los suyos—. Eran iguales a estos, le quedaban muy grandes.
—¡Ah! Juliet, sí, su papá le da todo lo que quiera —sonrió.
—Oh, ¿la conoces? Genial, ¿podría tomarme una foto con ella?
Lia lo pensó unos segundos, pero a Seungmin no le podría molestar que su hija se tomara una foto con un supermodelo, por todos los cielos, si era Bang Chan. Así que asintió.
—Claro.
—Y, ¿dónde está?
La sonrisa de la chica se borró en facción de segundos.
—¿Cómo que dónde está? —su voz salió ahogada, rodeo a Chris acercándose a los niños—. Chicos, ¿vieron a Juliet?
—Ella dijo que debía buscar una torre para dejar caer su cabello, y que si no encontraba una buscaría un sapo que besar.
—¡¿Qué?! —gritó nerviosa, ella sabía que esa niña era capaz de todo eso—. ¿Por qué nadie me dijo?
—Le dije que le iba a decir y ella dijo que sería una hermanastra malvada, yo no quiero ser mala —la pequeña niña negó con la cabeza.
—No podía perderse otra persona, tenía que ser la loca hija de Seun-...
—¿Necesitas ayuda? —preguntó el representante.
Christopher lo miró extrañado, ¿ahora serían buscadores de niños?
—¿Qué haces? —susurró.
—Tú sólo sígueme la corriente, esto podría ser bueno —le guiñó el ojo.
—Claro, debo buscarla —la chica comenzó a caminar, Chan siendo empujada hacia ella.
—Yo me quedo con estos —el representante asintió sonriendo.
—Esos son unos santos, no irían a ningún lado —dijo quejándose, frustrada—. Jamás la volveré a cuidar, ¡Juliet! ¡Juliet!
Christopher veía como la chica gritaba desesperada así que con un suspiro decidió ayudar.
—¡Juliet! —y el nombre supo amargo en su boca y su pecho dolió—. ¿Juliet?
La chica se giró a mirarlo.
—Sí, es un nombre lindo ¿no? La niña es hermosa pero te juro que le falta un tornillo. ¡Juliet!
Juliet. Juliet era el nombre que Chris siempre le quiso poner a su primera hija, tenía un buen significado y a la persona con la que pensó tenerlo todo le había encantado, de repente se sintió triste. De nuevo.
—¡Juliet!, ¡¿Dónde estás?!
Siguieron caminando por varios minutos hasta que Chan vio unos pequeños zapatos rosa crepe al lado de un árbol. Se acercó lentamente sin llamar a la niñera.
—Entonces te quedarás en el baño, y te daré comida, pero papá no puede saber así que debes hacer mucho silencio —susurró la niña acariciando un... gato.
—¿Juliet? —preguntó con cautela acercándose.
—Oh no, los espías me alcanzaron —se cubrió el rostro aún con los lentes—. ¿Cuánto dinero quiere? Puedo conseguirlo, lo juro.
Chris soltó una risa porque no creyó que de verdad la pequeña fuera tan especial.
—No soy espía, tu niñera te está buscando y está muy preocupada —le dijo mirando el gato.
—Ah, ¿eres su novio? —se puso de pie mirándolo—. Por fin tiene un novio lindo —negó con la cabeza poniéndose sus zapatos.
Christopher no podía caer en cuenta de que una niña hablara así.
—¿Disculpa?
—Si, sus novios siempre son feos. O eso dicen mi papi y mi tío.
—Niña, ¿cuántos años tienes?
—No debería decirte —lo miró con un puchero—. Papá dice que no hable con extraños pero no pareces malo aunque seas muy alto. Bueno —suspiró—, tengo seis años, ¿y tú?
—Oh, eres muy alta —dijo sorprendido cuando la niña tomó su mano y con la otra sostenía el pequeño gato.
—Lo sé, pero no sé por qué, mi papi es muy chiquito. Mi abuela dice que lo voy a alcanzar muy pronto —sonrió dando saltitos—. Oye, ¿cuántos años tienes?
—Tengo veinticuatro —dijo sonriendo.
—Waoh, ¿harás una fiesta? Quiero ir, si eres el novio de Lia debes llevarte bien conmigo, es ley.
Chris soltó otra risita—. No soy su novio, solo la estaba ayudando a buscarte.
—Ah.
—Pero podría invitarte a mi cumpleaños, solo que no sé si tus padres estarán de acuerdo —dijo al ver a la niña desilusionada.
—¿En serio? Claro que lo estará, papi me deja ir a los cumpleaños de mis amigos, ¿serás mi amigo? Porque entonces mi papá tendrá que conocer a tus papás para guardar sus números.
Chan no pudo contestarle cuando vio a la chica corriendo hacia ellos.
—¡Kim Juliet! ¿Por qué me haces esto a mí? —la chica le abrazó fuerte sonriendo.
—Ya, ya, sólo estaba buscando una torre y luego vi a ese gatito... —dijo como si nada.
Christopher ya se encontraba hablando con su representante sin hacer caso a la conversación de las chicas.
—Es muy divertida —le dijo sonriendo cuando notó que su representante miraba a la niña.
—Chris...
—¿Si?
—Esa niña se parece a ti.
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