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Juliet había corrido tanto, había sido una gran sorpresa para Christopher cuando al darle pastel a la niña empezó a correr con los sobrinos y primos de Changbin, terminando por meterse debajo de una mesa y golpear su gente.
El pobre Chan se asustó tanto que parecía apunto de llorar, Seungmin simplemente se cruzó de brazos, y por más que intentó decirle a Chris que no le hiciera cariñitos ni le hizo caso y ahí entonces la niña empezó a llorar haciéndose la víctima. En fin, habían dado las once con treinta de la noche y la niña yacía si los brazos del pelinegro rendida.
—Si estás cansado la puedo llevar —dijo mientras caminaban al estacionamiento. Seungmin llevando sus pequeños zapatos en sus manos.
—No, está bien. Me gusta estar así —rechazó sonriendo.
Seungmin tenía muchas ganas de preguntarle a Christopher que haría con su vida, preguntarle si su representante sabía de la existencia de Juliet, tenía muchas preguntas pero sentía que no era el momento para hacerlas.
—Bueno.
—Me ayudas a buscar la llave, ¿por favor?
Kim asintió inmediatamente. Miró a Chan por unos segundos y luego acarició los bolsillos traseros y delanteros del pantalón del más alto.
—Seung... —soltó una risa—. Minnie.
—¿Eh?
—Están en el saco —susurró.
Seungmin alzó la mirada sintiéndose avergonzado, apartando la mano inmediatamente del bolsillo delantero de su pantalón y pasando a buscar la llave en su saco como pudo.
—Gracias, ¿puedes...? —preguntó mirando al auto.
El castaño asintió aún nervioso abriendo el auto del pelinegro en la parte trasera, luego miró a Christopher y entró para poder sostener a su hija dormida. La incomodidad era palpable, al menos para Seungmin el cual sentía que la había cagado de forma increíble. Luego de casi media hora llegaron a la casa de Seungmin y Chan bajó inmediatamente para tomar a la menor en sus brazos.
Entraron a la casa y Chris subió las escaleras con el castaño detrás. El más bajo entró a la habitación primero intentando ordenar la cama para que la menor durmiera con más comodidad.
—Shh... —murmuró el pelinegro dejándola en la cama lentamente—. ¿Le vas a dejar el vestido? —preguntó mirándolo.
Seungmin no había estado prestando atención, solo miraba lo tierno que se veía Chan junto a Juliet, como la sostenía en sus brazos sin intenciones de soltarla y cuando lo hacía parecía querer quedarse mirándola por horas.
—Seungmin.
—¿Eh? —preguntó confundido.
—¿Le dejarás el vestido? —preguntó incorporándose.