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El tercer y último día

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El tercer y último día.

Eran las cuatro con treinta de la tarde y ambos se encontraban en la sala de estar, Seungmin sentado a horcajadas encima de Chris mientas éste masajeaba su espalda baja. Había llegado a la sala hace unos quince minutos quedándose del dolor en aquel lugar. El pelinegro aceptó hacerle el masaje pero Seungmin quiso sentarse de esa forma y era un poco incómodo para él ya que la panza del castaño le dificultaba llegar a su espalda pero tampoco era como si pudiera decirle que se sentara de otra forma.

No, Chan ama vivir.

El menor se incorporó, ya que estaba apoyando su barbilla en el hombro del más alto mientras revisaba su celular y comía M&M's, miró a Christopher y a su celular varias veces.

—¿Podemos tener sexo?

El pelinegro dejó de masajear su espalda para prestarle atención.

—¿El que?

Seungmin se encogió de hombros. —Estoy leyendo pero no dice nada, ¿llamo al doctor?

Chan pestañeo varias veces.

—Pero, tú dijiste que no podíamos hacer nada —susurró.

—Pero es que eres muy sexy —se quejó tomando su rostro en sus manos, aplastando sus mejillas y dirigiéndose a sus labios abultados mientras reía.

Christopher pensó por un momento que Seungmin bromeaba, pero el menor empezó a besarlo intensamente intentando meter su lengua en su boca, en ese momento supo que era suficiente así que con una risa lo apartó.

—Minnie, ¿qué haces?

El castaño sonrió acariciando su cuello.

—¿Qué? ¿No podemos hacerlo? En serio tengo muchas ganas... —susurró lo último mirándolo con ojos brillantes.

—Minnie, no creo que podamos, digo... según leí es normal que te sientas así pero puede ser peligroso, ¿no sabes si se puede hacer? —preguntó con calma mientras volvía a su labor de masajista.

Seungmin negó con la cabeza. —Obvio que con Juliet tuve ganas pero no tenía con quien hacerlo —rodó los ojos—. No era sexy, ¿no lo quieres hacer conmigo porque no soy sexy? —preguntó con un puchero.

—Claro que no, eres muy sexy Seungmin —sonrió.

—Pues hagamoslo —sonrió regresando a sus labios y llevando su mano a su pantalón.

—No —soltó una risa nervioso—. Espera, no, ¿y si le pasa algo a los bebés? Deberíamos investigar.

El castaño se encogió de hombros.

—Llamaré al doctor, bueno mejor investigaré y si no encuentro nada llamaré al doctor, ¿si? —susurró acercándose a su cuello.

Christopher cerró los ojos porque primero que todo, era humano, y no importaba si Seungmin parecía tener una sandia gigante en medio de ellos, Kim Seungmin siempre sería el chico más sexy y hermoso del mundo ante sus ojos. Pero también estaba el hecho de que Chan quería hacer las cosas bien, él no quería volver a cagarla con el menor y parecía que cada vez que tenían sexo lo hacía, así que prefería que el menor contestara su pregunta antes de cualquier movimiento, aunque dudaba que este se concretara, lo más probable es que todo lo que investigará dijera que era peligroso y más si esperaba gemelos.

𝗝𝘂𝗹𝗶𝗲𝘁 | 𝐂𝐇𝐀𝐍𝐌𝐈𝐍Donde viven las historias. Descúbrelo ahora