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Christopher y Seungmin habían empezado a tener citas, o algo así

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Christopher y Seungmin habían empezado a tener citas, o algo así. Solían salir a comer o a pasear, pero siempre lo hacían con Juliet y terminaban comiendo helados o entrando a la sección de juegos en cualquier lugar que estuvieran. Así que Chan le había sugerido que fueran a algún lugar ellos solos cosa que a Seungmin no le había agradado del todo, no por pasar tiempo con el pelinegro sino porque no sabia con quién dejarían a su hija.

Después de eso conocieron a Martha, una señora de edad media que parecía ser muy dulce y que a Juliet le caía de lo mejor. Aún así Seungmin había tenido que conocer y analizar a la señora por más de una semana antes de dejarla con Juliet por tres días, de todos modos terminó hablando con Jisung y éste le dijo que por fin viajaría allá para quedarse con ellos lo que le quedaba fe embarazo, Seungmin estaba casi en el último semestre.

En fin, luego de una semana intensa en la que su hija le dijo que estaría bien con Martha y que esperaría a sus tíos pudo estar en paz. Luego de una hora de viaje, con un Seungmin casi muerto llegaron a Malibu, a una casa hermosa en la playa.

—¿Esto es tuyo? —preguntó mirando alrededor.

Caminó lentamente mirando la lujosa pero acogedora que era la casa, era de dos pisos, el suelo era de madera y la brisa que venía del mar se sentía muy relajante, sus bebés patearon y sonrió pensando que tal vez a ellos también les encantaría el mar. Miró a Chan, estaba agachado buscando algo en su mochila desesperado.

—Christopher...

—¿Eh? —lo miró—. Ah, sí, la casa es mía —sonrió poniéndose de pie con su celular en mano—. La compré por... —se encogió de hombros—. Olvídalo, ¿podemos llamar a Juliet?

Seungmin lo miró con los ojos entrecerrados anotando sacarle la respuesta luego.

—¿No eras tú el que decía que debíamos estar alejados de todo? —sonrió caminando hacia él.

—Sí pero, la extraño —dijo en voz baja haciendo un puchero inconsciente.

El castaño rodó los ojos y asintió tomando el celular de Chan para llamar a su hija.

[🌼]

El primer día había sido de relajarse.

En la tarde se habían metido a la alberca y habían conversado como no hacían en mucho tiempo. Sin sarcasmos, sin discusiones, sin hablar de sus hijos, solo hablaron de ellos mientras comían frutas y recordaban sus hazañas en la secundaria, riendo al grado de casi llorar.

Se sintieron bien y sentían que era un logro bastante grande estar semidesnudos en una alberca con agua tibia y no estar uno encima del otro besándose.

Eso realmente era un gran logro.

El segundo día fue más especial. Christopher sabía lo mucho que Seungmin amaba la playa así que después una mañana y parte de la tarde en la que llamaron a Jara, Chan preparó el desayuno y jugaron juegos de mesa mientras peleaban por las trampas de Seungmin, fueron a caminar por la playa.

—Ponte algo abrigado —dijo el pelinegro mirándolo, últimamente razonar con el menor no era posible y estuvo investigando en un blog de padres y todos decían lo mismo, "solo has lo que él quiera" "no lo cuestiones" "suspira y di que sí."

Seungmin vestía un suéter que si no estuviera embarazado le quedaría gigante pero como no era el caso tan solo le quedaba un poco ancho, y de pantalón tan solo llevaba uno que le quedaba por encima de las rodillas.

—Estoy abrigado —contestó.

—Pero...

—Solo vamos —rodó los ojos y se adelantó a bajar las escaleras.

—Espérame —Chan corrió adelantandose para tomar su mano y bajar las escaleras.

El castaño rodó los ojos de nuevo porque él era perfectamente capaz de bajar las escaleras por sí solo. Luego de estar abajo empezaron a caminar con las manos entrelazadas, Seungmin sonrió al verlas y luego miró a Chris el cual tenía las mejillas rojas, haciéndose el desentendido.

Continuaron caminando por la orilla, el mayor se había inclinado para quitar los zapatos de Seungmin y los sostenía en sus manos libres mientas el castaño mojaba sus pies con el agua del mar y sentía la arena en sus dedos.

—Chan...

—¿Sí? —respondió mirándolo.

—¿Por qué compraste esta casa en la playa si te da miedo el mar?

Christopher le dedicó una pequeña sonrisa para luego mirar sus zapatos mojados.

—¿Honestamente? —Seungmin asintió—. Porque sé que tú amas el mar, yo... fue una de las primeras cosas que compré luego de regresar de Sydney —hizo una mueca—. En ese entonces pensé que nunca nos volveríamos a ver y que sólo la había comprado por el simple hecho de sentirme bien conmigo mismo, como si estuviera comprando algo para ti, tratando de cubrir las estupideces que hice... —dijo en voz baja lo último.

Seungmin lo miraba con un pequeño puchero, Chan era tan idiota... No había otra forma de definirlo, y aún así le gustaba tanto.

—Chris...

—¿Mm?

—Ayúdame a sentarme.

El más alto se quedó en silencio unos segundos para luego asentir y ayudarlo a sentarse ni tan lejos pero tampoco cerca de la orilla del mar, luego se sentó a su lado. Seungmin lo miró fijamente luego de suspirar.

—Me gustas, aún me gustas mucho.

—No lo merezco —dijo mirando la arena.

—Obvio no —se encogió de hombros—. Pero tú no decides eso —posó su mano encima de la del mayor.

—Minnie —el pelinegro se giró para quedar frente a él—. ¿Te puedo hacer una pregunta?

Seungmin dejó de mirarlo porque podía sentir lo que se aproximaba.

—Ayúdame a pararme —Chan lo miró confundido pero obedeció poniéndose de pie y tomando una de las manos del menor y luego su cintura—. Ahora dame tu abrigo porque tengo frío.

El pelinegro abrió su boca y luego la cerró asintiendo, quitándose el abrigo y dándoselo a Seungmin el cual sonrió.

—¿Puedo hacerte la pregunta? —preguntó sintiendo un escalofrío por la brisa marina—. Minnie...

—Claro, luego de comer —sonrió acariciando su panza—. Tengo hambre.

—Pero...

—¡Quiero pasta! —dijo ya caminando en dirección a la casa.

Chan entendió que él ya sabía cuál era la pregunta y comenzó a correr detrás de Seungmin con una sonrisa mientras sostenía los zapatos del menor y maldecía por sus zapatos mojados.

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𝗝𝘂𝗹𝗶𝗲𝘁 | 𝐂𝐇𝐀𝐍𝐌𝐈𝐍Donde viven las historias. Descúbrelo ahora