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Seungmin entró a la clínica con un Chan respirándole en la nuca. Apretó los papeles en sus manos intentando no girarse para decirle que se perdiera y armar un escándalo. El representante del pelinegro, Michael, miraba todo con una pequeña sonrisa mientras caminaba al lado de ellos.
Luego de un rato de revisar la cita y el horario, de entregarle los papeles a la secretaria ya que éstos habían llegado de Corea hacia dos días por parte de su antiguo obstetra con toda la información que se debía tener acerca de su nuevo y antiguo embarazo, todo por si las dudas.
Cinco minutos después fue llamado en nombre de "Bang Seungmin", cosa que le hizo fruncir el ceño extrañado, se puso de pie pensando que al menos podría deshacerse de Christopher unos minutos. Error, el más alto se levantó más rápido que él cuando fue llamado y abrió la puerta dejándolo pasar.
Michael miró a Seungmin diciéndole que tomara una respiración y eso hizo para luego entrar. Un hombre de edad media se presentó ante ellos como el doctor James Smith, el castaño sonrió correspondiendo el saludo.
—Bien Seungmin, ¿sabes inglés?
—Algo —respondió con voz baja sonriendo. Su pronunciación era de lo mejor pero en cuanto a su diccionario de palabras... este era bastante limitado.
—Bueno, al menos tenemos al padre aquí —miró a Chan con una sonrisa el cual la devolvió. Estaba al lado de Seungmin mirando la habitación totalmente fascinado.
El doctor hizo unos movimientos para luego acercarse con el viejo enemigo del castaño, recordaba a los diecisiete, su primera ecografía y sentir ese espeso líquido frío en su vientre fue sorprendente.
—Bien Seungmin, ¿listo o no es el primer embarazo?
Él tomó una pequeña respiración y le dedicó un intento de sonrisa, nunca dejaba de ponerse nervioso en esas cosas.
—No es el primero pero nunca se está listo doctor —dijo como pudo.
El doctor soltó una risita y aplicó el líquido azul en su vientre mientras comenzaba a hacer movimientos. Miró a Chan.
—¿Y el primer hijo?
—Es una niña, está en el colegio —respondió el pelinegro sonriendo, debía admitir que también estaba nervioso. Maldición, era su primera vez viviendo esto.
—Oh, una princesa —sonrió el doctor continuando con los movimientos—. ¿Es pequeña?
—Tiene seis.
—Una niña grande —sonrió y luego miró a la pantalla arreglando sus lentes—. Oh oh, qué vemos aquí.
Christopher se removió un poco incómodo y Seungmin no tardó en notar sus movimientos preocupándose al instante.
—¿Qué pasó? —preguntó incorporándose un poco—. Chan...
—Parece que tenemos una sorpresa aquí.
—¿Qué pasa doctor? —preguntó Bang con voz preocupada.
—Aquí —señaló en la pantalla—. Y aquí —señaló un poco más allá—. Corazones —los miró sonriendo.
—¿Qu-ue? ¿Dos corazones? —el pelinegro entrecerró los ojos y maldijo no llevar sus lentes normales ni los de contacto—. ¡¿Va a tener dos corazones?! —gritó cayendo en cuenta.
—No, no —el doctor soltó una risa—. Tendrán dos bebés, felicidades.
Christopher quedó totalmente pasmado con la nueva información. Sabía que su vista estaba del asco y que sus ojos eran pequeños, pero en ese momento tenía los ojos realmente abiertos por la sorpresa.
—Bang Chan —Seungmin pellizco su brazo haciendo que se quejara y lo mirara, el castaño le dedicaba una mirada enojada—. ¿Qué diablos te sucede? ¡Te estoy hablando! ¿Qué pasa? —Kim sonaba bastante preocupado ya que no había entendido nada.
—Minnie —Chris tomó sus manos—. Vas.. —negó con la cabeza—. Vamos, vamos a tener dos bebés.
Seungmin se quedó en silencio por varios segundos para luego mirar a la pantalla.
—No. Digo, si, Juliet y el nuevo bebé...
—No, dos bebés más —sonrió—. Son gemelos amor, vamos a tener dos bebés más.
Kim abrió sus ojos y boca sorprendido señalando la pantalla y luego mirando al doctor.
—¿Dos? —preguntó en un susurro ahogado—. ¿Dos bebés?
El doctor asintió con una sonrisa. —Sí, definitivamente hay dos corazones latiendo ahí.
Seungmin terminó sentándose completamente mirando del pelinegro a la pantalla con los ojos llenos de lágrimas.
—Chan...
—Bebé —dijo con una sonrisa.
—Tres hijos —susurró mirando la camilla donde estaba recostado hace un rato. Alzó la mirada—. Vamos a tener tres hijos.
—Es un milagro, es... genial —lo abrazó para luego besar sus labios cuando escuchó al doctor decir que iría por las fotos de la sonografía.
El castaño aún estaba en estado de shock, sorprendido, sin creer lo que escuchaba, feliz, triste, enojado, con ganas de matar y ganas de vivir.
Definitivamente Christopher siempre era una sorpresa en su vida.
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