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Seungmin vio a Christopher entrar al patio para luego observar hacia arriba con los ojos entrecerrados como Juliet cantaba. Suspiró y se dirigió al pelinegro con cara de confusión.
—¿Quieres salir de la torre? ¡Ah! Ay Rapunzel, mírate, tan frágil como un brote. Un retoño nuevo de una flor. ¿Sabes por qué estamos en la torre? —comenzó a gritar su hija desde el castillo.
—Chan...
—Ya, lo sé, lo siento mucho —susurró intentando no mirarlo a los ojos—. Pero quiero que lo intentemos, digo, aunque sea llevarnos bien por Juliet, porque...
—Christopher, no —suspiró sacudiendo la cabeza—. Lo que quiero decir, ¿qué es todo esto? —preguntó señalando el castillo.
—Bueno, yo le prometí que le tendría un castillo cuando llegáramos acá —se encogió de hombros despreocupado.
—Ajá, ¿y el perro, la ropa? ¿Qué me dices de ese IPhone?
—Son cosas que necesita —dijo sin darle importancia y acercándose al gran castillo que había en el patio.
Era casi del tamaño de una habitación en cuanto a lo ancho, pero tenía tres malditas plantas y cuando Seungmin entró vio las escaleras de coral quedando realmente impresionado. Además de la maravillosa decoración ya que adentro habían referencias a muchas princesas de Disney, en la segunda había tres armarios con ropa simplemente de princesas y en la última planta había un jardín artificial con césped y todo un equipo para tomar té. Había más pero Seungmin se había cansado de seguir mirando todas las cosas que habían ahí.
—¡Shh créeme amor: Sabia es mamá, sabia es mamá. Óyeme atenta, el mundo exterior es cruel. Sabia es mamá. De alguna manera algo saldrá mal, ¡lo sé! —continuó gritando la menor.
—No —dijo el castaño siguiéndolo—. Ella no necesita todas esas cosas, le estás malcriando con todo eso Christopher.
—Ah —se giró a mirarlo—. Entonces tú pudiste darle todo durante seis años y yo no puedo darle nada, ¿es así?
Seungmin detuvo el impulso de rodar los ojos.
—No es eso, si les das todo lo que quiera y de esta forma —extendió su mano señalando el gran patio cubierto de juguetes—. La estarás malcriando, luego crearás a una niña con la que no podrás —reprochó.
—¡Sabia es mamá, de alguna manera algo saldrá mal, lo sé! ¡Sucios rufianes, hiedra venenosa, con colmillos! ¡Oh, el mal! —y los gritos siguieron con una Juliet asomandose por el muro que había en la última planta del castillo.
Bang rodó los ojos—. No importa.
—Sí importa Chan —Seungmin estaba indignado, no podía creer que durante un mes el pelinegro hizo todo eso, su hija se convertiría en una de esas presumidas hijas de famosos, Kim no toleraría eso.
—¡No! ¡Si! ¡Pero...! Hombres también, de largos colmillos. ¡No, no más, que me atormentas! Madre está aquí, madre te protege, ¡mi consejo escucha ya!
—¡Juliet ya baja de ahí y has silencio! —gritó Seungmin sintiendo dolor de cabeza, giró a mirar a Christopher—. ¡¿También la dejas gritar como una loca?! ¡¿Cuántas veces han llamado a la policía?!
El castaño lucia tan enojado y Chan no entendía nada, hizo una mueca cuando Juliet extendió sus brazos para que la tomara, la pequeña simplemente imitó su mueca y juntos entraron a la casa rápidamente dejando a Seungmin tocando su cabeza pensando realmente si podría soportar estar con Christopher y Juliet en una casa por más de dos días.
[🌼]
Esa mañana Seungmin despertó antes que todos, obviamente no por elección, sino por los malestares que lamentablemente siempre le duraban todo el primer trimestre. Suspiró sacando el jugo de naranja mientras leía que fuera completamente natural, en cambio de con Juliet, en este embarazo quería ser más sano, la primera vez era joven e inexperto así que esta vez sería diferente.
Abrió el frasco de las vitaminas prenatales que le había dado el doctor y la puso en su boca tomando jugo.
—Buenos días —dijo Chris entrando a la cocina.
Comenzó a toser sintiendo como el jugo salía por su nariz.
—Minnie —se acercó rápido pasando su mano por su espalda mientras lo miraba preocupado—. ¿Estás bien?
Tomó una respiración asintiendo. Tomó el frasco de vitaminas y lo puso en su sudadera mirándolo.
—Estoy bien —tosió—. Solo me sorprendí un poco —asintió para luego sonreír.
—Ah —Chan lo miró con una pequeña sonrisa por unos segundos hasta que ambos desviaron la mirada al saber qué pasaría—. Oye —lo llamó girandose a buscar la leche.
—¿Si?
—¿Quieres que desayunemos fuera? Digo, si quieres, Juliet no irá al ballet hoy.
—¿Ballet? —preguntó girandose a mirarlo con las cejas arriba.
—Bueno, no te lo dije porque ni siquiera ha empezado —dijo en voz baja—. Pero parece que ya no quiere ir.
—Es que si le dices que sí a todo lo que ella quiera vas... —tomó una respiración cerrando los ojos—. Está bien, desayunemos fuera —sonrió mirándolo con los ojos entrecerrados.
—Bien —sonrió guiñandole el ojo mientras se servía su leche.
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