CAPÍTULO 23 "ME ROBASTE TODO"

31 2 0
                                        

Tatum sonrió y me miró con una sonrisa y inclino su cabeza de lado.

-¿Y cómo sabes que será una niña?. -Preguntó mientras ponía su mano sobre la mía.

-Porque mi corazón me lo dice. Pero si es niño o niña es lo de menos, voy a amarlo con todo mi ser y darle toda mi atención y de más... Sobre todo amor.

Tatum me volvió a abrazar y esta vez al separarse de mí, me di cuenta que derramó unas lágrimas.

-Cuídate mucho. -Sonrió.

-Así lo haré y espero estés afuera cuando mi bebé nazca.  -Sonreí.

-Ojalá y todo salga bien. Aunque me falten unos años para salir de aquí, pero te aseguro que saldré y conoceré a tu pequeña. -Sonrió de nuevo.

Acarició mi vientre de nuevo y reímos ambas.

-Deja llevo rápido los baldes que deje en los baños para poder despedirme de ti y acompañarte.

-Si. Aquí te espero. -Asentí.

Tatum salió de la celda y yo seguí empacando en mis bolsas.
A los pocos segundos escuche un ruido a mi espalda y supuse que era Tatum.

-¿Tan rápido?. -Dije mientras me giraba.

Al voltearme me quedé con la sangre helada y con las piernas temblando, eran Rubí y Chelsea. Me miraban con cierta sonrisa que me ponía los nervios de punta y aunque no podía evitarlo, sentía miedo de ellas, no sabía de lo que serían capaces de hacer con tal de calumnearme.

Narra Hanna
Sebastian y yo íbamos rumbo al penal. Estaba más que feliz de por fin ver a Casey libre y quería ver su cara al salir por fin de ese lugar.

-Estoy muy entusiasmada. -Dije feliz y sonriendo.

-Imagínate yo. Tengo una sensación en el estómago que no me deja estar. -Dijo sin quitar la vista de enfrente, pero con una expresión de nervios.

-Son mariposas. -Dije burlona.

-Probablemente. -Sonrió.

-Ojalá Casey sienta lo mismo. Que más daría de ver a mis dos amigos saliendo y siendo algo más.

Sebastian sonrió y su rostro cambió al ver algo.

-Maldición.

-¿Qué pasa?. -Pregunté confundida.

Miré y había un choque alfrente, que estaba haciendo que todos los autos estuvieran estancados en un tráfico.

-Dios. -Dijo molesto. -Ahora nos tomará al menos más de media hora salir de este problema.

-Y yo que pensaba que en Domingo no había tanto tráfico que entre semana. -Dije fastidiada.

-Que esto se mueva rápido. -Dijo pegandole con las palmas de sus manos al volante.

Narra Casey
-Quien diría que por fin vas a lograr largarte de aquí. -Dijo Chelsea acercándose. Rubí se puso detrás de mí y no le quite la mirada a ambas. -De seguro te acostaste con Powel y ella accedió a ayudar en tu libertad condicional. -Soltó una carcajada.

-¡Chelsea, ya basta!. Yo no te hice nada para que me tengas tanto resentimiento y odio. -Dije fastidiada.

-¡¿Se te hace poco quitarme el protagonico qué era para mí?!.  -Gritó.

-Chelsea, eres peor que una niña chiquita. Fue solo un papel y nada más.

-Que te dio todo el éxito y respeto que a mí me tocaba. -Me miró con furia. -Además estoy aquí por tu culpa. Por tu culpa. -Me señaló.

-No, no, no. Tú fuiste la que estaba metida en tráficos de drogas y te descubrieron en querer ensucia el nombre del estudio Tango y el de Harold.

-¡Porque tú me provocaste a hacerlo!. -Exclamó.

-Ya no pienso seguir discutiendo este tema. Porque es una estupidez que hasta me da risa. -Sonreí.

-No. -Me tomo del brazo y me miró a los ojos. -No te mereces vivir la felicidad y éxito que me robaste.

-Yo no te robe nada. -Dije con un nudo en la garganta.

-Si. -Asintió. -¡Si lo hiciste!.

-¡Ya basta Chelsea, ya!.

Vi como Chelsea miró a Rubí y le hizo una señal. De pronto sentí un golpe en la cabeza y caí al suelo, me toque la cabeza y empecé a sollozar. Me gire y me quise ir, pero empecé a ver borroso, entonces  vi como Chelsea saco un trapo y lo puso en mi nariz.

-Chelsea, por favor, no.

Puso el trapo y no pude evitar olerlo, tenía muy pocas fuerzas para luchar, no me pude quitar a ambas de encima y perdí el conocimiento.

Narra Chelsea
-Hay que hacerlo. -Dijo Rubí.

Asenir y saque las pinzas que hurte de el consultorio de la doctora.
Rubí subió el vestido de Casey y le quito los panties.

-Cuida que nadie venga o nos escuchen. -Dije acomodandome entre las piernas de Casey.

-Si. -Asintió y fue a la puerta.

BROOKEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora