Definitivamente aquella despedida, fue un intento de huida muy bien disimulado incluso para alguien que no sabe mentir bien. Era cierto que la hora para juntarse con Charlotte ya había llegado, pero sintió una repentina necesidad de alejarse de Kenny lo antes posible.
Si, tenía que admitirlo, el que él fuera el causante de ese último beso, le generó un cosquilleo en el estómago un tanto diferente a los demás, pero que fue lo suficientemente incómodo para hacer que el corazón se le acelerara.
No estaba bien, ninguna de esas reacciones lo estaba y él lo sabía. No quería suponer cosas, pues no tenía un punto de comparación, pero todo lo que le hace sentir Kenny no le es indiferente ¿o quizás solo estaba exagerando las cosas? Aquello también era una posibilidad real para él, pues insistía en su falta de experiencia para comparar hechos, pues podría ocurrir que, si llegaba a compartir un beso con Charlotte, también le resulte igual de especial al venir de alguien nuevo, eso tenía algo de lógica ¿no?
De cualquier forma, se obligó a centrarse en lo verdaderamente importante, que era su cita con aquella linda chica y debía tener bien claro cuál era el verdadero fin de todo esto; no dejarse perturbar y transformarse en aquello que andaba buscando.
Sus irises celestes se elevaron con decisión y miró a lo lejos como en aquel punto de encuentro, ya se encontraba una castaña vestida de manera hermosa, con parte de su cabello recogido. Sonrió con los nervios reales que debía sentir por aquella cita y, poco a poco, fue tratando de dejar en el olvido todas aquellas extrañas dudas que le asaltaban sobre aquel chico.
❧ꕥ☙
Tras la partida de Butters hacia su cita, Kenny nuevamente subió hasta las bancas que se encontraban sobre el puente del rio y desde allí, comenzó a mirar su teléfono pensando en qué podía hacer ahora. Fue hasta ese lugar sin un plan posterior al encuentro con Butters — pues extrañamente solo iba centrado en eso — y no planeó que haría luego de la tutoría.
Quizás sería un buen momento para quedar con alguien, pues era domingo por la tarde y aún quedaban un par de horas antes de tener que regresar a casa.
La intensidad con la que su cabeza seguía y seguía molestándolo con lo ocurrido con Butters, también era un motivo para buscar distraerse rápidamente, por tanto, quizás era buena idea buscar alguna candidata con la que antes hayan acordado salir. En la tarea de encontrar a aquella chica estaba, cuando el sonido de una llamada, lo tomó desprevenido. Miró el nombre de quien llamaba y simplemente dejó escapar una sonrisa.
— ¿Qué hay guapa? — contestó con cierta voz coqueta.
— ¿Qué tal chico de las mil maravillas? — se escuchó del otro lado de la línea.
— Aquí estoy, solo, abandonado y sin un plan — fingió tristeza.
— Oh entonces soy tu princesa azul que viene a tu rescate.
— Algo así, por eso siempre serás mi primera.
— Literalmente — respondió la chica desde el otro lado con gracia — te iba a decir que nos juntáramos cerca del centro comercial, ya sabes para platicar y eso, es un día domingo aburrido ¿no crees?
— Si, por tanto, acepto tu oferta — sonrió — pues no quiero arruinar tus deseos de sacarme una cita casual.
— Sabes muy bien que yo ya estoy lejos de eso — comentó entre risas la chica — lo que no funcionó, no funcionó. Además, prefiero la amistad que tenemos ahora.
— Habló la mujer libre — bromeó.
— Y a mucha honra — respondió orgullosa — entonces ¿nos vemos allí en unos 20 minutos?
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Camino a la seducción
RomanceCartman sospecha que las chicas del salón están tramando algo, lo que lo orilla a buscar a Butters para que lo ayude a descubrir que es lo que traman. Tras verse envuelto en aquel suceso, el rubio descubre a su pesar que las chicas creen que él no e...
