Capítulo 20: La interrogante

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Ese susurro a sus espaldas le agitó el corazón con violencia. Lentamente, se volteó hacia él, al mismo tiempo en que Leo se intentaba reincorporar con dificultad de la mullida cama. Sus ojos permanecían entreabiertos y sus mejillas completamente sonrojadas, imagen que, ante la percepción de Kenny, era bastante linda. Pareciera que aun no fuera capaz de reconocer donde estaba ni porqué y tan solo bastó una mirada para que él casi comprendiera lo que le estaba preguntando.

― Leo, estamos en casa de Tammy ― el chico abrió sus ojos con sorpresa ― te desmayaste poco después de que saliéramos de la fiesta ― le aclaró ― ¿Cómo te sientes?

Butters no respondió. Era evidente que aún estaba preso por la embriagues, solo bastaba ver esos ojos algo desorientados. En completo silencio, el chico pasó de Kenny e intentó ponerse de pie, sin siquiera notar que no estaba del todo vestido. Ante su evidente estado, tambaleó en su intento y de prisa el mayor intentó socorrerlo, ayuda que por supuesto no fue bienvenida verbalmente, pero sí físicamente, pues para su propia sorpresa, Leo se aferró con fuerza a su cuello.

Y se quedó bien quieto allí por unos segundos. Lentamente el rostro de Leo se despegó de su pecho, solo para ir en busca de su mirada y tras toparse con aquellos lindos ojos celestes, Kenny nuevamente experimento "aquellas" emociones. Rememoró en tan solo un segundo lo sucedido con aquel rubio de cabello largo y el cómo su cercanía no le provocó absolutamente nada, algo tan diferente al estrepitoso latido de su corazón que se dejaba sentir ahora con tan solo tener a centímetros su rostro. Todo en él le parecía perfecto, incluso su sutil aroma a licor. No pudo evitar quedársele viendo más de lo correcto, pero reparó en que Butters tampoco se mostraba incómodo con aquella cercanía, es más, creía que él no dejaba de mirar sus labios.

¿Mirar sus labios?

Sin siquiera ser capaz de preverlo, Kenny fue alcanzado por la calidez de la boca del chico. El joven, alzado de puntillas, se dio a la tarea de llegar a él para darle unos de los besos más intensos que el rubio haya experimentado a su lado y en conjunto, se aferró aún más a su cuello para intensificar su cercanía.

¿Qué – diablos – estaba – pasando?

Kenny parecía incapaz de reaccionar ante tales circunstancias. Aquello era lo más improbable dentro de su panorama. No tenía idea de que estaba pasando por la cabeza del chico, pero sin duda su raciocinio estaba bien lejos de allí y lo peor, es que el de él también quería largarse.

Ese beso demandante le estaba despertando cada uno de sus sentidos, al punto que no pasó mucho tiempo para que dominara el ritmo de aquel contacto. Ni siquiera se dio cuenta en qué momento sus manos acercaron el cuerpo de Leo un poco más hacia sí, volviendo aquel encuentro con claros matices lujuriosos, algo que de alguna forma hizo sentir cierta calidez en el pecho del más alto.

Dios, como le gustaban sus besos. El que Butters tomara la iniciativa de alguna forma era más excitante, eso ante la idea de suponer que el chico lo deseaba también, pero siendo un poco más sincero consigo mismo, estaba siendo un miserable.

Tenía pleno conocimiento que el "Leo consciente" no quería volver a acostarse con él y había sido enfático en eso, entonces avanzar con todo esto era como transgredir ese pensamiento del cual sabe, pero ¿No ha oído antes que los borrachos tienen tendencia a ser mas sinceros? ¿acaso debería tomar esto como una muestra de los deseos reales del chico?

Otro latido brusco se dejó sentir en su pecho y lo invadió un sin número de interrogantes. Quería preguntarle a Leo sobre aquel comentario que le soltó fuera de la fiesta, sobre que lo había visto con Philips y ese algo que dijo sentir en su pecho al verlos besándose.

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