Regresó al salón tratando de lucir compuesto a pesar de la evidente rojez que tenía su mejilla. Butters podía tener manos pequeñas, pero sí que sabía golpear como un hombre. Al ingresar, de inmediato su rostro llamó la atención de sus amigos y con evidente sorpresa en su rostro, se abalanzaron a interrogarle por el golpe.
Simplemente dijo que se había excedido con una chica y que ese había sido el resultado. Acostumbrados a sus andanzas, a nadie le pareció extraño ese suceso y simplemente lo molestaron como siempre, dejando todo de ese tamaño. Pero por supuesto el verdadero causante del golpe en su rostro se había percatado de esa breve conversación, pues a pesar de estar rodeado por las chicas del salón ―quienes posiblemente lo interrogaban por la supuesta novia ― giró levemente su rostro en su dirección.
Eso le demostró que si lo había escuchado. Se preguntaba qué pasaría si se atrevía a decir la verdad y el cómo reaccionaría Butters ante eso. Se notaba que estaba demasiado nervioso con el tema, pues solo le bastó con ver su comportamiento esta mañana cuando se habían topado, aunque, no fue el único que se quedó sin saber que hacer.
Leo nunca le creería que ese saludo que le soltó fue totalmente automático. Fue parte de una reacción que salió de él a modo de defensa para no demostrar el impacto que le generó volver a verlo, porque el encuentro por supuesto, le trajo recuerdos sobre esa noche.
Aún no sabe muy bien como interpretar la maraña de cosas que lo perturban cuando lo tiene cerca, pues tan solo con verlo, de nuevo quiere besarlo y de nuevo quiere tocarlo, algo que se pasa de su acostumbrada rutina de amoríos fugaces. Por ello, cuando Leo se escapó al baño tuvo la necesidad de seguirlo, a pesar de que allí, todo hubiera terminado saliendo mal.
Aquel halago que le soltó cuando intentó confortarlo fue real, tan real, que incluso se asustó de sí mismo. No fue de simple coquetería, como tampoco lo fue ese pensamiento que murió en su cabeza.
«Ha de ser por lo lindo que estas»
Que cursi. Que tamaña estupidez viniendo de alguien como él. Por eso le había molestado tanto el que Butters lo rechazara y literal lo mandara a cogerse a alguien más, porque justo instantes antes, él lo había halagado, tanto física, como verbalmente.
Porque para Kenny el desear también es una forma de expresar lo hermoso que puedes parecerle y lo atraído que se siente por ti. Su lenguaje principal se basa en eso. Siempre es algo dificil de comprender y eso mismo ahora lo ha orillado a semejante situación con ese rubio.
No puede quitárselo de la cabeza. Lo ve ahí tratando de sostener lo de la supuesta novia rodeado de chicas y eso lo irrita. Con aquel comentario que le lanzó en el baño sobre estar con Charlotte realmente, lo mantiene absolutamente confundido de como son las cosas. Ahora no sabe si creer o no en eso, pero al verlo ahí confirmando todo, lo empuja a creer que si es cierto.
Apretó su puño con algo de brusquedad y tan solo volvió a concentrarse en lo que había pensado. Necesitaba encontrarse otro chico e intentar tener algo con él.
No quiso admitir que la sola idea no le gustaba del todo, porque de hacerlo, sería lo mismo que decir que Leo es especial y eso es lo último que quiere. Pero la gran pregunta era ¿Dónde podría conocer a alguien que cumpliera con ese cometido?
Podría partir tratando de buscar a alguien que fuera rubio, pues al parecer le gustaba ese color de cabello. Quizás que tenga una complexión parecida a la de Leopold sería ideal, ahora si tiene esos lindos ojos celestes seria perfec...
¡Pero qué diablos! ¡Esa no era la idea! ¡No se supone que vaya a buscar un reemplazo de Butters, sino a otro chico que simplemente le parezca atractivo!
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Camino a la seducción
RomanceCartman sospecha que las chicas del salón están tramando algo, lo que lo orilla a buscar a Butters para que lo ayude a descubrir que es lo que traman. Tras verse envuelto en aquel suceso, el rubio descubre a su pesar que las chicas creen que él no e...
