Desde que Butters le dijo "eso es asqueroso", algo en Kenny se quebró. No gritó. No se molestó. Nada. Solo lo miró por unos segundos y luego se dio la vuelta. El comentario había sido lapidario y así como tal, era que debía enfrentar la situación.
Los días siguientes se percibieron como tan "comunes" que cualquiera dudaría si aquella conversación había existido realmente. Si no fuera porque era evidente la lejanía entre ambos, probablemente nadie notaría nada extraño en ellos, pues todo parecía ser igual: Butters hablando con su "novia" y Kenny coqueteando sin parar.
Interrogantes quisieron aflorar sobre su situación, pero al parecer era más divertido especular que preguntar, pues la idea de una inminente pelea entre ellos por Kenny queriendo seducir a la novia de Leo, era demasiado interesante como para querer corroborarla.
Y si, ambos desde su posición permitían aquello como si con eso pudieran tapar todo lo que había pasado. Era más fácil dejar que el rumor circulara, a tener que dar las verdaderas razones de esa lejanía, la cual dolía, dolía horrores, más aún ante la incertidumbre y culpa que nacía desde el pecho del de ojos celestes.
Lejana parece la idea de que Kenny fuera capaz de decirle todo aquello y que él además lo rechazara con tamañas palabras. Parecía un sueño, una pesadilla más bien. Lo mira fijamente en clases y también a sus espaldas; durante el receso, el almuerzo e incluso sus ojos angustiosos lo siguen cuando arma sus citas espontaneas a la salida del colegio.
Y duele. Ese vacío duele tanto que su realidad le pesa. Lo extraña...sus atenciones, su compañía, su complicidad, su mirada...pero todo ese sentir que podría encenderle una llama de calor en su pecho, se extingue al segundo en que lo ve volver a su rutina con tanta facilidad que él se ve como "un momento" que tuvo Kenny a su lado.
Arruga su entrecejo en una mueca angustiosa y tan solo se limita a intentar ignorarlo e ignorarse. Quizás ante esa premisa, hizo bien al protegerse y rechazarlo, pero en el fondo el recuerdo de ese rostro con ojos vidriosos lo condenan a dudar de sus propios intentos por justificarse.
― Ugh! Ahí van Tweek y Craig ― esa voz de un chico a sus espaldas atrajo su atención ― sigue siento incómodo verlos juntos, no sé cómo pueden normalizar así a los anormales.
Y esa clase de comentarios se le enterraban como estacas en el corazón cada vez que las escuchaba. Tweek y Craig no eran el único blanco, mucha gente se refería así a las distintas relaciones "raras" que se daban en toda la escuela. Él no era capaz de imaginarse lidiando con aquello. Se había inventado tamaño show para intentar calmar a las chicas de su salón con los prejuicios hacia él, que no podía siquiera pensar en ser juzgado por toda una escuela.
Y esos pensamientos eran congeladores, apagaban sus sentimientos como si de un botón se tratara. ¿Qué pensaría su madre si se enteraba lo que él había hecho con sus permisos? ¿Qué se había ido a acostar con otro hombre por el cual además desarrolló sentimientos? En el corazón le daban clavadas que no lo dejaban respirar.
― ¡Butters!
Una voz a sus espaldas lo sacó de su tortura mental. Se giró sobre sí mismo solo para ver como más problemas se acercaban hacia él; Erick iba en su dirección a toda prisa.
Y pensar que así había comenzado todo...
― ¿Qué te pasa? ¿estas sordo? ― dijo una vez estuvo a su lado ― te estaba llamando desde por allá.
― Lo siento Erick, realmente no te oí ― respondió breve.
― Si, lo noté ― lo observó con mirada inquisidora ― quizás estás demasiado distraído pensando en cómo Kenny, el que decía ser tu amigo, fue capaz de bajarte a la novia ― comentó mientras miraba sus dedos fingiendo indiferencia.
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Camino a la seducción
RomanceCartman sospecha que las chicas del salón están tramando algo, lo que lo orilla a buscar a Butters para que lo ayude a descubrir que es lo que traman. Tras verse envuelto en aquel suceso, el rubio descubre a su pesar que las chicas creen que él no e...
