Capítulo 39. Los secretos de Ezra

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-Ezra, ¿puedes venir? -dije desde la cocina.

E: Claro, ahora voy -recogió unas cuantas cosas del salón y vino.

Le miré y sonreí.

-Gracias por la fiesta amor.

Me besó dulcemente a lo que yo le seguí el beso y le mordisquee el labio inferior para luego sonreír.

E: Te amo, es lo menos que podía hacer cariño.

Sonreí y me mordí el labio.
-Yo también te amo gordito mío.

C: Papi, tengo sueño -dijo Caleb bajito.

-Ven peque yo te acuesto.

Estiró los brazos y le cogí. Le acurruqué en mi y subí arriba.

-A la cama grandullón -entré en su cuarto y le acosté en la cama. Le arropé y le besé la frente.

Mientras tanto Ezra estaba observándome desde la puerta con una gran sonrisa en la cara.

-¿Quieres que te cuente un cuento?

Caleb asintió feliz y me senté a su lado mirándole. Empecé a contarle el cuento que me contaba mi madre de pequeña y se quedó dormido. Al ver a Caleb dormido Ezra se acercó a mi y me abrazó por la espalda. Al notarlo me acurruqué en el sonriendo.

-Te salió un bebé muy guapo cariño, pero que muy muy guapo -susurré.

E: Yo lo adopté, no es mío.

-Es igualito a ti.

E: Es una sombra.

-El otro día le vi la cara como a un humano, no sé porqué pero pasó.

E: Las sombras tienen cara pero siempre estan serios.

-Pues yo le vi la cara como a un humano el otro día. Como a un niño feliz y era como tú.

Cuando se lo conté agachó la cabeza y le miré extrañada.

E: Te amo -murmuró.

-Le vamos a despertar ven conmigo, sígueme -susurré y me levanté.

Fui a nuestro cuarto y él me siguió en silencio obedeciéndome.

E: No quería mentirte, lo siento, no quiero hacerte daño.

Suspiré.
-Ya es la segunda vez Ezra, ¿qué más me ocultas?

E: No quiero hacerte daño -dijo mientras le temblaba el labio.

-Me lo haces ocultándome las cosas.

E: Es difícil para mi -susurró con un hilo de voz.

Volví a suspirar.
-Anda siéntate que te va a dar algo, tranquilo -caminé hacia el armario y me puse el pijama.

E: Perdóname, es el único secreto que tenía, ya no habrán más.

Entonces me cayó una lágrima mientras me vestía.
-《Eso espero》

Me abrazó dulcemente rodeándome con sus enormes y musculosos brazos.

E: Te amo. Perdóname, por favor, no quería que te enfadaras.

-No me entra en la cabeza el echo de que tú y mi madre... es que no.

E: Perdóname.

-¿Cuándo fue? ¿Cómo la conociste? ¿Cuantos años tenía yo?

E: Nos conocimos dos meses antes de que mi padre me matara. Tenías 10 años, yo fui a comprar comida y la tiré la compra sin querer.

Asentí en silencio.
-Me parezco a ella ¿verdad?

E: Eres igual a ella. En todos los sentidos amor.

Al oírlo se me hizo un nudo en la garganta y miré hacia el suelo.

-《Está conmigo por eso, ahora todo tiene sentido.》

E: No pienses eso Emi, por mucho que te parezcas, nunca serás ella. Eres única amor, me encanta tu sonrisa, tu forma de ser, tus abrazos, lo dulce que puedes llegar a ser, lo alegre que eres, como vistes. Me encantas, por eso voy a tener un hijo contigo. Porque me robaste el corazón desde el primer día que te vi. Eres mi niña.

Le abracé llorando y él me acarició la espalda con el fin de consolarme.

E: Pero no llores princesa.

-Tenías que habérmelo dicho desde el principio joder. Odio los secretos. Me has intentado mentir -le dí un golpecito suave en el hombro- no más mentiras Ezra, nunca más, una relación no sobrevive si hay mentiras de por medio.

E: Esta bien amor, pero lo de que soy su padre... no se lo digas a nadie que no hayas visto en la casa. Podrían llevárselo.

Asentí.
-No diré nada de que eres su padre. Y... yo solo soy una copia de mi madre, ella es la mejor, nunca seré como ella, nunca la alcanzaré.

E: Es que yo te quiero a ti amor, tu madre solo fue una aventura que los dos necesitabamos.

-¡Ey que es mi madre! Un poco de respeto -dije intentando parecer seria y empecé a reírme.

E: Jolín. Diga lo que diga te vas a enfadar, estás muy quisquillosa con esto del embarazo.

-Ella es la aventura, no una aventura más -le miré riéndome.

Entonces el también empezó a reír junto a mí y se relajó.

E: Tu madre ha sido la aventura que necesitabamos los dos.

-Así mejor.

Me besó y le seguí el beso. Pasé mis brazos por su cuello y sonreí en sus labios.

E: Es hora de dormir pequeña, mañana montaré la cuna del bebé.

Volví a sonreír y le miré.
-Queda poco para abrazar al pequeño Ethan, que ganas tengo de que esto pase.

Me acarició la barriga sonriendo.

E: Necesitas descansar para que este bicho esté bien.

Sonreí y me tumbé en la cama
-Ven conmigo papi.

Se puso el pijama y puse un puchero adorable mirándole.

-Ven ya anda, no te hagas de rogar.

Se tumbó a mi lado y me abrazó. Yo me acurruqué en él y vi como en unos segundos se quedó dormido.

Soledad Inesperada [#WGA2017] [#FBAwards2017] [#VanirAwards] [#CloudAwards]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora