Capítulo 13. Sin vida

150 22 0
                                        

Primer día sin vida

Unas horas después, vinieron unos enfermeros y se llevaron mi cuerpo inerte al depósito. Mi madre no quiso soltarme, no quiso dejar que se llevasen mi cuerpo; pero ese era el protocolo del hospital, de cualquier hospital. Al final tuvo que ceder, aceptarlo e ir a casa. Bajó llorando hacia el coche y yo la acompañé. La besé la mejilla mientras me caía una lágrima y ella lo notó, se que me notó, ya que cuando me aparté se acarició la mejilla donde la besé y exclamó en voz alta que porque me había ido, porque la había dejado sola, y sinceramente, cuando me corté no pensé en ella. No pensé en el daño que la haría. Fui una egoísta y pensé solo en mi y en que no tenía ganas de seguir viviendo.

Cuando por fin subió al coche y arrancó, yo fui caminando hacia mi antigua casa, caminé entre la gente y les observé. Observé sus prisas, sus angustias, sus nervios, sus enfados, etc... También observé a los espíritus que había entre ellos. Nunca pensé que hubiesen tantos, ni si quiera pensé que los había. No sabía de su existencia.

A ellos les observé atentamente, ya que a las personas las vi todos los días, durante 16 años, pero los espíritus eran algo nuevo para mi. Cómo el ser uno de ellos, y lo notaron; notaron que era nueva y también me observaron con detenimiento.

Cuando por fin llegué a mi casa, subí a mi cuarto y lo miré atentamente. Más que nunca, porque quien sabe, puede que fuese la última vez que estaría en él, puede que fuese la última vez que lo viera.

Me tumbé en la cama y al recordar mi vida comencé a llorar. Recordé mi infancia, mis primeros pasos en esta dura vida, mis años de adolescencia. Acto seguido empecé a llorar más, ya que dejar todo aquello atrás no era fácil. Los buenos y malos momentos, las risas, los llantos, todo. Fui gilipollas al quitarme la vida solo porque un espíritu me estuviese rondando. Como dije antes, este había sido el mayor error de mi vida.

Un rato después fui al baño e intenté coger la cuchilla con la que me había quitado la vida, pero no pude. La traspasé.

-¡Por qué ahora que te necesito no apareces joder! -Grité llorando, con la esperanza de que Ezra estuviera cerca y me oyera.

Soledad Inesperada [#WGA2017] [#FBAwards2017] [#VanirAwards] [#CloudAwards]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora