13. intimidad

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En contra de todos mis instintos, dejo que Fred me lleve a su casa.

Estoy siendo una niña. Estoy corriendo de todos mis problemas, todas mis responsabilidades, estoy evitando las miradas que más explicaciones van a exigir, y estoy consciente de ello. Aún así, dejo que Fred Weasley ponga su gran mano en la parte baja de mi espalda y me dirija escalera arriba en el noventa y tres del Callejón Diagon.

La casa de Fred es pequeña. Es lo primero que pienso cuando pongo un pie dentro. Es una sala de estar y una cocina, con un pasillo corto que lleva a tres habitaciones de las cuales, obviamente, una debe ser un baño.

Aún así, me siento envidiosa. Porque este pequeño departamento parece más un hogar de lo que mi mansión jamás lo ha hecho.

Su habitación es acogedora. Una cama de madera de pino, nada lujosa, una mesita de noche a juego con una lámpara borgoña de un diseño bonito, quizás de un diseñador emergente. En la pared hay un par de pósters enmarcados, pero no reconozco las películas. Sobre la cómoda hay una colección de vinilos.

Tiene alma.

"Puedes dormir en mi habitación" me dice, y soy demasiado consciente de todo el espacio que me está dando. "La habitación de enfrente tiene un futon. Estaré ahí si me necesitas"

Me vuelvo a mirarlo.

"¿No dormirás conmigo?"

Su mirada se alterna entre la cama y yo.

"Creo que necesitas descansar, Iris"

"No te estaba pidiendo sexo"

Él me mira como si no necesitara explicación. Hay algo divertido, también, en sus ojos. Pero no me dice nada.

"Creí que no querrías estar conmigo luego de hoy"

"Estoy en tu casa, ¿o no?"

"Porque estás evitando a la gente en la tuya"

Touché.

"He estado leyendo..." le digo acercándome a él. "Sobre este asunto de la dominación"

Sus ojos están atentos. No sabe qué pensar de mí, no logra descifrarme, y a mí me encanta. Me encanta poder sorprenderlo de vez en cuando, tener una probada del control que siempre detenta él.

"¿Ah, sí?"

"Se supone que los amos cuidan de sus sumisos, ¿no es así?"

Toco su pecho y casi puedo sentirlo vibrando debajo de mí.

"Así es" me sonríe como si lo hubiese pillado en una mentira y por fin le estuviera sacando la verdad. Es una sonrisa rendida.

"Entonces cuida de mí"

Mis manos están en su pecho, invitándolo a acercarse a mí.

"Nada de juegos, Iris" advierte, pero yo solo escucho ondeando una bandera blanca. "Solo voy a dormir contigo. No intentes nada divertido"

"No me atrevería"

Es una mentira. Descarada y evidente, pero él hace como que me cree.

Tomo una camiseta de sus cajones, que están tan organizados que me pregunto quién demonios es este hombre que es de todo menos lo que parece.

La camiseta es de una banda de rock que no conozco, y me queda suelta y apenas me cubre el trasero, pero es todo lo que uso para meterme en la cama. Fred se pone un pantalón de franela y antes de poder ponerse una camiseta igual que la mía, lo detengo.

"Me gusta sentir tu piel"

Me estoy pasando. Estoy cruzando las líneas que él traza con cuidado entre nosotros, pero no me importa. Desde que llegó a mi vida, Fred ha sido la mejor distracción que podría pedir, y planeo seguir sacándole provecho.

𝐠𝐚𝐦𝐞𝐬 • 𝐟𝐫𝐞𝐝 𝐰𝐞𝐚𝐬𝐥𝐞𝐲 𝐟𝐚𝐧𝐟𝐢𝐜𝐭𝐢𝐨𝐧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora