21. extranjero

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Todo el mundo está en el salón de baile.

Draco se ha lucido, es verdad. El salón completo está bañado por una luz violeta, mi color favorito. Los globos cubren los muros en columnas arqueadas, y mesas altas rodean la pista de baile para que las personas se detengan a conversar. Los meseros se pasean con bandejas de champaña y entradas que seguramente ni Draco sabe pronunciar, y la música ya arrastró a algunas personas a la pista de baile.

Mi primo se acerca a mí en cuanto me ve entrar. Me da un beso en la mejilla y me desea un feliz cumpleaños, aunque nos hemos visto todo el día. Detrás de él hay un ejército de personas esperando para saludarme. Antiguos compañeros de colegio, algunos más grandes, otros más pequeños, gente del Ministerio, amigos de la familia. No se me escapan las miradas indiscretas de algunos de ellos. El equipo de Nick ya se encargó de hacer suya la historia y aclarar los términos de nuestra ruptura.

Sólo hay una persona que verdaderamente me sorprende.

"¡Jace!" exclamo con genuina sorpresa y gusto, y los fuertes brazos de mi antiguo amigo me rodean la cintura y me levantan del piso. Me alegra estar usando un vestido largo.

"Feliz cumpleaños, Iris" me dice con una sonrisa en los labios y una mirada tierna.

"¡No puedo creer que estés aquí!"

"Vaya forma de decirme que no estaba invitado"

"No seas tonto" me sonrojo, "es que nunca creí que de verdad vendrías. ¿Sigues viviendo en Islandia?"

"Por desgracia" asiente. "No me malinterpretes, es un país hermoso, pero incluso Inglaterra tiene un clima más amable"

Le sonrío.

"Pero estás con tus dragones, ¿no?"

Ahora sonríe él.

"Sí, estoy con mis dragones"

Jace Sutherland. Un amigo de la familia. Estuvimos juntos en Hogwarts un par de años, hasta que su padre presintió la llegada de la guerra y se lo llevó a Durmstrang para retirarlo del frente de batalla. Una decisión muy sensata, a mi juicio.

Siempre mantuvimos el contacto. Nos conocíamos por nuestras familias, pero en Hogwarts nos hicimos buenos amigos. Jace terminó su educación en Durmstrang y se fue a Islandia, donde entrena dragones en una reserva natural.

Es alto. Mucho más alto que Draco y que yo. Tiene los hombros anchos y el cabello rubio dorado le cae por debajo de las orejas, peinado hacia atrás en esa forma que parece que acaba de pasarse los dedos por ahí. Sus ojos azules siempre han sido lindos: gélidos, con los extremos oscuros. Tiene un par de tatuajes que asoman por el cuello de su camisa y me muero de ganas por ver.

Me descubre mirándolo.

"Supe las noticias sobre Nick y tú" me dice sin perder el tiempo.

Suspiro.

"Ya. Está todo bien. Terminamos como amigos"

"¿Como amigos de verdad o como amigos para la prensa?"

Busco alrededor del salón.

"Nick está ahí" le digo apuntando con el mentón. Mi ex novio está sonriendo y brindando con nuestros antiguos compañeros de casa. "Puedes preguntarle si quieres"

Jace sonríe.

"Me interesa más hacerte preguntas a ti"

Puedo sentir el suave rubor que se extiende en mis mejillas.

"¿Qué tipo de preguntas?"

Su mirada se enciende cuando recorre mi rostro. Jace siempre ha coqueteado descaradamente conmigo. Siempre ha sido así. Bajó los niveles cuando Nick y yo comenzamos a salir, pero nunca se le ha quitado del todo. Su interés por mí siempre ha sido manifiesto.

"¿Hay algo fuera de los límites?" me pregunta.

Yo desvío la mirada, sin tener muy claro cuál es el juego al que estamos jugando, y no puedo evitar pensar en Fred.

Mi cuerpo se pone alerta como si el solo pensar en él lograra materializarlo, pero en realidad no sé si sigue aquí, si se ha quedado o ha optado por irse. Lo busco con la mirada alrededor del salón, pero no encuentro su cabello pelirrojo por ninguna parte.

Es difícil sacudirme la electricidad del cuerpo, y no sé si se debe a la idea de la mirada de Fred en mi espalda o a la forma en que Jace me mira.

Hay un tipo de hambre en sus ojos azules que me hace sentir viva, despierta. Una intención depredadora que me hace querer correr y desear que me siga. Jace ha sido un pensamiento distante durante mucho tiempo, una especie de fantasía que nunca me iba a reconocer, mucho menos permitir.

Y ahora, aquí esta. Mirándome como si quisiera clavarme los dientes encima.

"Islandia te ha quitado los modales, Jace" le digo en un tono tan íntimo que bien podría estar confesándole mis pecados.

Sus ojos no se despegan de mi ni un segundo. Está divertido. A Jace siempre le ha gustado este juego, donde me persigue y yo lo evito. Excepto que ahora no tengo ningún motivo para hacerlo.

Una risa suave se escapa de sus labios. Sus caninos son afilados y sus dientes blancos. Es una sonrisa perfecta y algo felina. Me hace preguntarme cómo se sentirían en contra de mi cuello. 

"Siempre fui un niño difícil" reconoce.

"Más bien, eras un engreído"

Eso le saca otra sonrisa.

"Mi padre siempre dice que no me hizo bien siempre conseguir lo que quería. Yo siempre supe que estaba equivocado"

"¿No crees que te haya hecho mal?"

"Oh, no" niega con la cabeza totalmente tranquilo. "Es que no he conseguido todo lo que quería"

"¿Se puede saber qué le quita el sueño a Jace Sutherland?"

Sus labios se fruncen en una sonrisa contenida pero arrogante. Disfruta de esto tanto como yo.

Se acerca a mí un solo paso, pero eso ya nos deja lo suficientemente cerca. Su mano izquierda se acerca a mi rostro. Está cargada de anillos de plata y un tatuaje que le recorre todo el dorso de la mano. Acomoda un mechón de cabello rubio que se escapó de mi peinado.

"Sabes que siempre me has quitado el sueño, Iris" me dice en un tono de voz bajo y rendido,
completamente transparente. "Aunque si lograra tenerte, me parece que no me gustaría dormir"

Mi lengua recorre mis labios sin que lo piense. Jace sigue el movimiento con la mirada, pero no hace nada más. Su mano vuelve a su costado y se mete en el bolsillo de su pantalón. Me mira los labios apenas un segundo más antes de dar un paso atrás.

"Me quedaré en Inglaterra un par de semanas" me informa. "Por si quisieras... Salir por ahí"

"Esa es la peor invitación a salir que he oído"

Él muestra una sonrisa encantadora que bien podría pertenecer a un ángel.

"Tengo que irme con cuidado contigo, Iris" me dice ladeando la cabeza. "Te he esperado demasiado como para asustarte ahora"

Él se aleja, y el cosquilleo que siento en la piel es agradable y nuevo. Mis nervios están despiertos.

Cojo una copa de champán de un mozo con una bandeja, y cuando doy un sorbo y miro por encima de mi hombro, ahí está.

Fred no se ha ido. Y si fue suave hace unos momentos conmigo, su mirada me dice que no lo será la próxima vez que me vea.

𝐠𝐚𝐦𝐞𝐬 • 𝐟𝐫𝐞𝐝 𝐰𝐞𝐚𝐬𝐥𝐞𝐲 𝐟𝐚𝐧𝐟𝐢𝐜𝐭𝐢𝐨𝐧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora