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⚠️ trigger warning ⚠️

Su cabeza seguía siendo un mar interminable de pensamientos que no podía controlar. No recordaba la última vez que algo así le había sucedido, nunca había aprendido a lidiar con sus sentimientos, simplemente los había ignorado.

Había aprendido hace mucho tiempo a actuar como un insensible.

Cuando se encasquilló en tocar su guitarra mientras su madre se hallaba inconsciente tirada en el piso de la sala de su sucio y pequeño departamento en Guangxi. Con ese nauseabundo e imprégnante olor a alcohol, rodeado de infinidad de botellas vacías, suciedad y luces opacas.

Tal vez fue la primera vez que Mo aborreció el olor a alcohol.

Desde el incidente en el restaurante no había vuelto a ver a su padre, no sabía dónde estaba y su madre todo el tiempo parecía estar demasiado ebria como para hablar con él. Prefería seguir ahogando sus penas en la bebida mientras Guan Shan tuvo que aprender a cocinar arroz mientras se quemaba sus suaves deditos en la cocina y se iba sólo a su escuela todos los días.

Cuando se iba por las mañanas diciéndole un "Me voy mamá" y llegaba por la tarde y la saludaba con un "ya llegué mamá", del cual nunca recibía respuesta. Sólo se bañaba y hacía sus deberes en el futón de su cuarto.

Mo no aprendió a somatizar sus emociones de la manera correcta y por ello siempre tuvo problemas para socializar con los demás niños de su escuela; no tenía amigos, y el sentimiento de soledad era algo que le resultaba tan abrumante, que la única manera que encontró de lidiar con él fue con el enojo.

Sólo seguía tocando las cuerdas gastadas de su guitarra mientras escuchaba cualquier disco que hubiera tomado ese día, algo que al menos le hiciera sentir vivo y al mismo tiempo desconectado de su realidad.

No recordaba el día que su madre de repente cambio, un día simplemente había despertado en un hospital teniendo a su madre llorando desconsoladamente a su lado, pidiéndole un perdón del que Mo ni siquiera entendía un por qué. Mo casi había muerto por una fiebre debido a su negligencia.

"No puedes dejarme sola Guan Shan" los llantos de su madre saturaban su cabeza y le quebraban el alma "perdóname, soy una mala madre, soy una estúpida".

Fue la primera vez que vio lágrimas en el siempre feliz y animado rostro de su madre, que con el vicio había perdido todo color radiante, y ahora ambos solo eran cenizas en los escombros del incendio que los estaba consumiendo.

La posibilidad, no, el hecho de que Mo pudiera haberse muerto esa vez, fue en incentivo que necesitó Mo Mai para empezar a dejar su alcoholismo, fue lo que necesito para darse cuenta que Mo seguía estando ahí, que todo lo demás podría haberse ido a carajo, pero que Guan Shan era un niño que aún necesitaba de ella.

No hubo una sola botella de licor en el departamento otra vez, y a pesar de que Mai se esforzó recuperar la confianza y el cariño de Guan Shan, no fue fácil, porqué el pequeño en esos meses de desatención había desarrollado un desapego emocional del que ni siquiera fue consiente hasta tiempo después.

Las cosas mejoraron poco a poco, Mai volvió a ser un ser respetable de la sociedad con la abstinencia, para ese entonces Guan Shan ya había empezado la secundaria y al mismo tiempo su adolescencia.

Mo Guan Shan tal vez no podía recordar cómo fue su primer noviazgo, pero no olvidaría nunca el primer encuentro con la serpiente que lo había arrastrado al mismísimo infierno.

Recordar la imagen de un She Li más joven y tranquilo hizo que sintiera un fuerte golpe en el corazón.

She Li no estaba en su misma clase, ni en su mismo año, rara vez se encontraban por los pasillos y nunca hablaron antes de que el peliblanco se uniera al club de música. Para ese entonces Guan Shan dominaba ya su guitarra acústica, y tocaba tranquilamente con Buzzcut solos en el salón de música.

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